The Chaos Era

by Shougo Amakusa

Capítulo 23

"Un Destino y Tres Duelos - Parte 1"

Melders y Saito pasaron al frente, el lobo se colocó en la posición base del gatotsu con mucha tranquilidad mientras que el alemán adoptaba una postura defensiva muy parecida a la posición base del Kuzu Ryu Sen; ambos no dejaban de mirarse ni por un segundo y los demás estaban a la expectativa de lo que pudiera ocurrir. Las habilidades como espadachín de Saito no sólo eran buenas y conocidas sino que poco a poco se estaban convirtiendo en leyenda gracias a esa filosofía del Aku Soku Zan que Hajime no dejaba de aplicar; eran muchos los rufianes que se paralizaban de miedo al oír esas palabras “Aniquilar a todo lo malo” pero nadie sabía nada sobre la técnica de combate del otro; es cierto que Kenshin había luchado con él antes cuando la Sociedad de los Caballeros Negros intentó apoderarse de la medicina milagrosa, pero aquel duelo fue muy distinto a este, en primer lugar, Melders jamás usó una espada y en segundo lugar ni siquiera fue un combate cuerpo a cuerpo pues el alemán estaba montado en un caballo. La confianza en Saito era obvia, pero esa falta de conocimiento era como una espina que no les dejaba estar tranquilos, no al menos hasta que la fusta se iniciara para saber de una vez por todas cuál era el verdadero nivel del rubio. Minutos que parecían horas pasaban y los dos aún estaban inmóviles, era como una guerra de carácter; Saito estaba retrasando su ataque para jugar con el temperamento del alemán, en muchas ocasiones sus rivales se desesperaban al punto de cometer idioteces y el lobo quería saber hasta qué punto el alemán podía resistir la espera; aunque luego de ver que el alemán estaba como petrificado en esa postura Saito decidió comenzar la batalla de una vez por todas.

 

La primera estocada de Hajime fue el Ishiki y su objetivo no era otro que atravesar el corazón del alemán, el lobo no era partidario de extender los combates por demasiado tiempo y si la fusta se podía acabar en un solo movimiento era mucho mejor para él; sin embargo, pronto se daría cuenta de que este duelo en particular no se iba a terminar ni de forma rápida ni de manera simple. Melders esperó hasta el último momento para hacer su jugada, el alemán con un movimiento de su sable desvió la espada de Saito hacia su derecha (la del alemán) y luego aprovechó la inercia del lobo para contraatacar con un sablazo en dirección a la yugular; sin embargo, Hajime pudo detener la inercia de su sable para detener el golpe del otro justo a tiempo. Ambos empezaron una lucha de fuerza mientras las dos espadas mantenían contacto; de pronto Melders dio un salto hacia atrás para luego arrancar a toda velocidad hacia Hajime; el alemán sostenía el sable con su mano derecha y luego llevó la espada al lado izquierdo de su cabeza al flexionar el codo para entonces descargar un sablazo en diagonal en contra del lobo. Saito no dejaba de estar un poco sorprendido con la velocidad que mostraba su rival, claro, tomando en cuenta que en un principio le creía un guerrero de segunda, cualquier cosa que mostrara sería un avance; no obstante, el policía detuvo el golpe y cuando iba a lanzar el contraataque ya Melders se había alejado de otro salto.

 

“Después de todo, Melders está demostrando que no es un guerrero mediocre; de hecho el combate está muy parejo” – le comentó Misanagi a su esposo.

“Creo que el exceso de confianza de Saito está empezando a jugarle en su contra, esperemos que al final Hajime logre salir victorioso de este duelo, aunque hay algo que no me gusta de ese alemán” – dijo Shougo.

“Es un ser rastrero que no le importa hacer la peor bajeza con tal de lograr sus objetivos” – contestó la ninja.

“Precisamente por eso, tengo un mal presentimiento en esta fusta, sobretodo si Saito empieza a poner las cosas a su favor, debemos estar atentos” – añadió el Samurai.

“¿A qué se refiere con ese mal presentimiento? ¿Acaso crees que esos sujetos harán trampa?” – preguntó Tokio con faz dura.

“Yo no diría trampa, Takashi y Klaudia después de todo son Samurai y esa palabra no está en su vocabulario, al menos no en un combate 1 a 1, pero no sé qué pueda estar tramando Melders o qué clase de cosas haya preparado para este duelo” – respondió Amakusa – “El límite entre jugar rudo y hacer trampa a veces no es muy claro…”

“En ese caso lo mejor será esperar y mantenernos vigilantes, pero no debemos dejar de confiar en Saito; pareja o no, difícil o no riesgosa o no, estaba batalla es suya” – intervino Kenshin.

 

Los dos guerreros permanecieron inmóviles por unos instantes hasta que Saito cambió su postura a la posición número 2 del gatotsu, instantes después el lobo salía disparado en contra del alemán…

 

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Soujiro y Sanosuke estaban en un estado delicado en aquellos momentos; el Samurai había perdido una cantidad importante de sangre y eso le estaba debilitando; sin embargo Megumi había conseguido detener la hemorragia por lo que el punto crítico había pasado; sin embargo, aún no era momento de cantar victoria, Seta continuaba inconsciente y su respiración era entrecortada por lo que la doctora comenzaba a temer lo peor, Takani llamó a Misao y le pidió varias medicinas que por suerte los Onniwa Banshu tenían en sus depósitos. Omasu se había salido de la habitación porque no podía soportar ver a Soujiro en ese estado, la mujer daba vueltas de un lado para el otro sin saber qué hacer y con una impotencia terrible; los segundos parecían horas y los instantes eran interminables, era como si la vida hubiese decidido avanzar en cámara lenta en esos momentos. Quien había decidido permanecer en la habitación era Sayo, la cristiana buscó un pequeño taburete y se sentó al lado de su amado, la mujer tenía la mano derecha de Sanosuke entre las suyas y no paraba de rezar no sólo por el guerrero con la palabra malo en su espalda sino también por el otro chico quien era demasiado joven para morir. Megumi en ese momento le administró a Soujiro varias e las medicinas traídas por Misao y luego le indicó a la líder de los Onniwa Banshu que le vigilara mientras ella iba a atender al otro convaleciente; en seguida la doctora fue junto a Sanosuke y en ese momento Sayo levantó su cara para observar a la otra. El rostro de la cristiana estaba cubierto por espesas lágrimas y en su faz había una muda súplica hacia Megumi de que no abandonara a Sano. Takani en ese momento se dio cuenta del amor que la joven Amakusa sentía por Sagara y comprendió que al final fue sabia la decisión de no interponerse entre ambos, y al fin y al cabo ese sacrificio fue recompensado porque ahora ella misma estaba con una nueva ilusión; una ilusión que tenía nombre: Shouzo el otro cristiano ya estaba bastante recuperado de la herida sufrida y aún cuando no había podido ir con los demás en ayuda en la misión de retomar Kyoto, el chico estaba en la base y trataba de lo posible de ser útil en lo que pudiera. En ese momento y como si le hubiera invocado con sus pensamientos, el joven entró a la habitación y luego de dedicarle una amplia y cálida sonrisa cómplice fue donde estaba Sayo para tratar de animarla un poco, esto fue aprovechado por la doctora para evaluar el estado del guerrero. Sanosuke había sufrido una golpiza salvaje y el hombre tenía al menos dos costillas rotas y severas contusiones, su estado era menos grave que el de Seta, pero su recuperación no tardaría menos; el rostro lo tenía hinchado a consecuencia de los golpes recibidos lo cual le desfiguraba un poco su expresión, pero aquello no era importante para ninguno de los presentes; para ellos lo que de verdad era valioso residía en el interior, eran los sentimientos no las apariencias, además, con el tiempo esas marcas desaparecerían de aquel luchador. Un silencio profundo reinaba en la habitación cuando la cristiana decidió romperlo.

 

“¿Se pondrá bien Megumi?”

“Sanosuke ha recibido un castigo severo, pero ya lo peor ha pasado, no tiene daños internos salvo varias costillas rotas y lo demás son las contusiones propias de los golpes; su estado no es grave, pero su recuperación va a ser lenta amiga, incluso creo que muchas de las heridas no sanarán por completo” – respondió la doctora con seriedad.

 

Sayo asintió y de nuevo se apoderó de ella una crisis de llanto, el simple hecho de imaginar a Sanosuke sufriendo le dolía en el alma y la cristiana sabía que a su amado le esperaba una época particularmente dura, sobretodo por la energía que el poseía y porque iba a tener que estar postrado en una cama por un largo tiempo.

 

“Vamos Sayo, todo va a estar bien, Sanosuke es fuerte y en menos de lo que crees va a estar recuperado por completo, ya verás” – dijo Shouzo al tiempo que abrazaba a la cristiana.

“Él va a necesitar mucho de ti Sayo, tienes que ser fuerte, ahora más que nunca no puedes flaquear, él te necesita a su lado y te necesita fuerte para que le transmitas esas fuerzas, no le puedes fallar ahora” – dijo Megumi.

“Tienes razón, seré fuerte, ya habrá momento para lágrimas” – dijo la joven Amakusa al tiempo que secaba su rostro – “No le fallaré a Sano, ya verás, él se recuperará y yo estaré con él para verlo” – concluyó la mujer.

 

La doctora sonrió al ver la determinación que mostraba su amiga, definitivamente los Amakusa no eran personas faltas de carácter, ya el hecho de que ella sola hubiera traído a Sanosuke consigo hasta el Aoia era una muestra de fortaleza extraordinaria, pero esa mirada mientras hablaba le confirmó a Takani que Sanosuke nunca iba a estar solo mientras estuviera convaleciente. Fue entonces cuando la doctora decidió indicarle a Shouzo que llevara a Sayo fuera pues los enfermos necesitaban descansar sin ruidos ni molestias, ambos necesitaban reponer fuerzas y las próximas horas serían críticas sobretodo para el Samurai por lo que ningún momento de descanso estaba demás para ellos. Los dos cristianos salieron y pronto Megumi quedó sola con ambos guerreros.

 

“Vamos Kamisama ayúdame, tengo que salvarlos a los dos, no dejaré que mueran en mis brazos, eso no pasará” – dijo Megumi apretando los puños y con mucha determinación.

 

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La batalla por retomar el control de Kyoto estaba resultando un poco más fácil de lo que Okina y Haita habían imaginado en un principio; pronto se hizo evidente que los ninjas estaban luchando contra simples mercenarios que tenían poca o nula habilidad para el combate, en cosa de minutos uno a uno iban cayendo derribados los saboteadores y el avance de los Sanada y Onniwa Banshu era cada vez más indetenible; los revoltosos se defendían con lo primero que encontraban a mano, palos, piedras, antorchas, e incluso varios poseían armas de fuego, pero ni siquiera eso les estaba dando ventajas, eran muy pocas pistolas y las mismas tardaban mucho en ser recargadas como para representar en peligro real en contra del comando invasor. Momentos después ya muchos de los bandidos empezaron a rendirse, pero los líderes de los disturbios decidieron hacer una última jugada; ellos sabían que de ser capturados les aguardaba la muerte por lo que ya no tenían nada que perder, la estratagema que iban a aplicar de seguro les condenaría aún más en caso de fracasar, pero en una posición donde cualquier camino que elijas te lleva a la muerte es mejor morir luchando que entregarse.

 

“¡No den ni un paso más! En esta casa tenemos rehenes y si se acercan les juro que los mataremos a todos; estamos dispuestos a retirarnos, pero queremos negociar las condiciones” – Indicó uno de los dirigentes de la revuelta.

 

La casa a la que se refería el sujeto estaba al otro lado de aquella zona, de hecho, las llamas aún estaban algo lejos del lugar, y pronto la razón se hizo evidente, los rebeldes habían colocado un corta fuego para evitar que el fuego llegara a esa parte del distrito con el fin de proteger su base; Okina y Haita estaban junto al jefe del escuadrón de policía encargado de luchar por el control de la zona y el oficial de inmediato le hizo saber a los ninjas que no estaba dispuesto a negociar con semejantes rufianes.

 

“La vida de civiles no es algo con lo que debamos hacer tratos” – dijo el comandante del escuadrón.

“Tiene razón, capitán Yagatsu, pero entonces será necesario decidir cómo liberar a esa gente; no creo que sea mejor opción continuar con el ataque y exponernos a que los maten” – respondió Okina.

“Yo no he visto a ningún rehén, por lo que a mí respecta bien puede ser un truco desesperado de ese ser” – contestó Yagatsu.

“Hay que tener en cuenta que esa es un posibilidad razonable” – dijo Haita cortando a Okina quien iba a refutarle la opinión al policía – “Bien podemos fingir que negociamos y aplicar una estrategia para saber hasta qué punto su amenaza es real”

“¿Tienes algo en mente?” – preguntó Okina.

“A decir verdad sí” – contestó el otro ninja para luego dirigirse a sus tropas – “Ren, Vacuum tomen a un grupo y diríjanse hasta el otro extremo de este distrito, hagan una inspección de todo el lugar; y, si realmente hay rehenes en ese lugar no debería ser difícil para ustedes rescatarles; no olviden, sean invisibles”

“¡Hai!” – respondieron los dos al unísono.

“Yo hablaré con ese sujeto” – dijo Okina – “Y será mejor que tu plan resulte, derramar más sangre es un lujo que no podemos darnos en estos momentos”

“Yo ordenaré que los oficiales retrocedan y que se mantengan en guardia, no sabemos qué otras cosas puedan estar tramando” – dijo Yagatsu.

 

Okina y Haita asintieron y de inmediato se empezó a ejecutar la estrategia del Sanada, las tropas retrocedieron y quedaron a la expectativa de lo que ocurriese, luego los líderes de la revuelta suspiraron aliviados al ver a Okina, Haita y al oficial de policía a cargo venir con marcadas intenciones de negociar.

 

“Hasta ahora tu idea ha dado resultado, pero no podemos bajar la guardia, quédense con los rehenes y si algo sale mal no vacilen en matarlos a todos” – le dijo el sujeto a tres personas que estaban con él – “Ideo, tú y yo haremos las negociaciones”

 

Ninguno de los líderes rebeldes tenía idea de que un grupo de ninjas ya estaban camino a esa casa con el fin de ejecutar un arriesgado plan de ataque en cuyas directrices estaba incluido arrasar con cualquier obstáculo, y eso incluía acabar con sus vidas…

 

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Saito subió su brazo izquierda y se alistó a realizar el Nishiki, aunque esta vez había una variante, el ataque iba a ser diagonal pues una vez más el objetivo no era otro que atravesar el corazón del rubio; sin embargo, la respuesta del alemán fue diferente a la primera, en esta ocasión dio un paso a la derecha y evadió de forma elegante la estocada del lobo para luego lanzarle un zarpazo de arriba abajo que hirió a Saito en su costado izquierdo; la herida no era profunda pero tampoco superficial y la sangre ya empezaba a mancha las ropas de Hajime. No obstante el alemán no tenía intenciones de hacer una pausa, casi de inmediato hizo regresar su sable a toda velocidad para decapitar al otro, pero esta vez el lobo estaba preparado y recogió su brazo para detener el mandoble, instantes después Saito lanzó un sablazo de adentro hacia fuera que alcanzó a herir al alemán en el pecho; luego de recibir el golpe, Melders saltó hacia atrás y se colocó en guardia. Tokio apretaba los puños en silencio, la mujer no soportaba ver herido a su esposo, después de todo él era uno de los guerreros más poderosos del Japón y el otro no era más que un simple extranjero, aunque luego de su batalla con una de las guerreras de las sombras era evidente que Takashi podía sacar el mayor potencial de cualquiera con sus sortilegios y la mujer se empezaba a preguntar hasta qué punto su marido estaba siendo víctima de esas artimañas.

 

Melders no esperó más tiempo y salió corriendo a toda velocidad hacia su rival para luego dar un salto con el fin de hacer un ataque aéreo; Saito clavó sus ojos en el otro y lanzando un grito procedió a elevarse en el aire para ejecutar el Sanshiki; el lobo intentó hundirle la espada en el pecho al alemán, pero el rubio detuvo el mandoble con un golpe que lanzó el brazo de Hajime a la izquierda de él (el lobo) para luego intentar atravesarle el corazón; por suerte, el otrora capitán de la tercera división del Shinsen Gumi logró detener nuevamente la inercia de su brazo y lo hizo regresa a una velocidad prodigiosa para detener la estocada de su oponente, aunque no pudo evitar recibir un corte en su otro costado. Seguidamente ambos cayeron al suelo y fue Saito esta vez quien se lanzó al ataque, nuevamente su idea era usar el Ishiki y Melders se preparó para repeler el golpe, pero antes de llegar a su blanco, Hajime dio un pequeño salto y fue cuando el alemán comprendió que esta vez el lobo estaba usando el principio secreto del estilo Shinsen: El Zeroshiki. Ese salto le dio más velocidad al policía y el otro apenas si tuvo tiempo de moverse antes de sentir el frío acero cortar su cuerpo, para suerte del rubio, ese movimiento final hizo que Hajime fallara y sólo le hiciera una cortada en el costado; sin embargo la cortada sí era profunda esta vez y la sangre empezó a emanar del alemán. Melders comenzó a tocarse el costado izquierdo y luego volvió a su postura de combate a la espera de que el otro saliera a buscarle. Saito no rechazó la invitación y una vez más cargó contra el rubio quien decidió tomar la iniciativa esta vez; justo cuando Hajime daba el salto para aplicar de nuevo el Zeroshiki, el tercero al mando de la Sociedad del Dragón Negro saltó a su derecho y arrojó varios dardos en contra del policía quien de inmediato detuvo su carrera para arrancarlos de su pecho; pero ni bien los había retirado cuando comenzó a sufrir un dolor terrible, poco a poco el lobo comenzaba a perder control de sus miembros y mantenerse en pie suponía un enorme esfuerzo; en ese momento el alemán se acercó y le propinó una fuerte patada en el pecho que arrojó al otro en contra de una de las paredes laterales.

 

“Vaya, vaya, así que el gran lobo no puede moverse… creo que al final resultaste ser un pequeño cachorrito” – dijo Melders con una sonrisa maniática.

“Al final una cloaca siempre apesta no importa cuánto se limpie” – contestó Saito poniéndose de pie con dificultad – “No negaré que tu patético intento por parecer hombre empezó muy bien, pero al final terminaste siendo la rata que eres” – añadió con su sonrisa sardónica.

 

Tokio hizo un enorme esfuerzo por controlarse al ver lo sucedido, la mujer no sabía qué había realizado el alemán, pero era obvio que Saito estaba bajo los efectos de alguna sustancia que le impedía luchar debidamente; la esposa del lobo miró a Shougo y recordó sus palabras, quizás a eso se refería con la difusa línea entre jugar rudo y hacer trampa, aquello no era una acción honorable; pero tampoco podía calificarse como trampa pues nadie estaba ayudando al alemán en el combate. Takagi sabía que intervenir en ese momento sería deshonrar a su esposo, pero nadie podía imaginar las ganas que tenía en esos momentos de descuartizar al europeo; la joven apretaba los puños con tanta intensidad que la sangre empezaba a correr por ellos y fue Shougo quien decidió hablarle.

 

“Saito estará bien, Melders no lo ha envenenado, aunque creo que Hajime está bajo los efectos de un narcótico capaz de generar descontrol en sus músculos; sin embargo, todo está en la mente y estoy seguro de que él encontrará una forma de girar esta pelea a su favor” – dijo Amakusa sin quitar la vista de la fusta.

“¿Estás seguro de que no ha sido envenenado?” – preguntó Tokio tratando de aparentar calma.

“De ser un veneno ya Saito habría muerto, ese tipo de sustancias cuando se emplea con dardos se aplica en cantidades fatales; además no creo que Takashi hubiese consentido esa estrategia a no ser que no fuese letal, recuerda que como líder de este grupo su honor Samurai está en juego; al final Melders sólo ha debilitado a Hajime, pero esta pelea está lejos de considerarse terminada” – respondió el cristiano.

“Es curioso lo que estar al borde de la muerte nos hace decir” – dijo Melders mientras se acercaba al otro – “Pronto terminarás en un charco de sangre del mismo modo en que los demás”

 

El alemán cargó nuevamente contra Saito quien hizo acopio de sus fuerzas para dar un salto hacia arriba y usar la pared como base para impulsarse lejos del alcance del otro; Melders enfureció ante su fallo y nuevamente corrió hacia el lobo quien dio un salto al costado para esquivar el mandoble; la escena se repitió una y otra vez y poco a poco la furia se apoderaba del rubio quien no ocultaba ya su frustración por cada golpe fallado. Saito sentía cómo su cuerpo respondía cada vez con más dificultad, pero no era el momento de dejarse derrotar y menor por una cucaracha como esa; además, poco a poco su plan empezaba a dar frutos, Melders estaba perdiendo su autocontrol y ya sus ataques eran cada vez menos técnicos y más desesperados por lo que el momento de hacer el siguiente movimiento estaba servido. El alemán cargó con todas sus fuerzas contra Saito y estiró su brazo derecho en diagonal hacia atrás para luego cargar violentamente contra el policía; Saito tomó una honda respiración para reunir las pocas fuerzas que le quedaban y lanzó un mandoble de adentró hacia fuera para detener el sablazo enemigo; Melders se quedó helado al ver que no sólo su golpe había sido contrarestado sino que ahora era el lobo quien tenía el terreno preparado para el contraataque. Lo siguiente que los presentes vieron fue la cabeza del alemán volando por los aires luego de ser cercenada, el cuerpo del alemán cayó pesadamente al suelo y a cabeza lo hizo poco después unos metros más lejos. Saito luego de ver que había triunfado se dejó caer al suelo sintiendo que ya no tenía energías. Tokio y los demás fueron junto a él y Shougo rápidamente le hizo un pequeño reconocimiento.

 

“Estará bien, sólo debemos esperar que el efecto de la droga pase” – dijo Amakusa al tiempo que se ponía de pie.

“Vaya, vaya, así que el perrito derrotó a mi segundo oficial, pero eso no cambia nada; Klaudia y yo podemos aplastarlos a todos aún más cuando uno de ustedes ni se puede mover” – dijo Takashi – “No canten victoria porque ni siquiera está cerca”

“Aún hay tiempo de detener esto Takashi” – dijo Kenshin – “Ya es suficiente sangre la que se ha derramado”

“No me vengas con sermones Himura, nada de lo que digas nos va a detener; ¿Acaso detecto miedo en tus ojos? Mira lo que les ha costado derrotar a Melders, ahora piensen el precio que pagarán al enfrentarse a Klaudia y a mí” – añadió Ibakate.

“Además, no es tiempo de hablar, si mal no recuerdo soy la segunda en el orden así que es mi turno” – dijo Klaudia.

“Entonces será mejor que empecemos de una vez” – dijo Shougo.

“Al fin podremos ponerle fin a nuestro duelo Amakusa, esta vez no habrá interrupciones a no ser que tu patética consorte decida entrometerse” – dijo la Samurai.

“Nadie va a intervenir” – dijo Shougo sin mirar a Misanagi quien apretaba mostraba un gesto duro en su cara.

“Eso está mejor, he esperado mucho tiempo este momento y no quiero que nadie me lo arrebate” – respondió la mujer.

“Si es un duelo lo que quieres, te prometo que eso es lo que tendrás” – dijo el cristiano pasando al frente y colocándose en la posición Battou.

“Te vas a arrepentir de haberte cruzado en mi camino, después de hoy todos sabrán quien es el representante más poderoso del estilo Hiten Mitsurugi Ryu” – dijo Klaudia mientras adoptaba la misma postura.

“Ha empezado ya; nuevamente dos miembros de la escuela Hiten Mitsurugi Ryu se enfrentan y sólo Kami sabe cuál será el destino de este duelo” – dijo Kenshin.

 

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Desde el lugar en que se hallaban entre los árboles, Ren, Vacuum y los demás podían divisar la casa que representaba su objetivo y en medio de la calle principal podían verse a Okina, Haita, Yagatsu y dos personas más transadas en una discusión; pronto el primero de los tres Sanada le hizo señas a los demás para seguir con la misión y el grupo se dirigió a la azotea de la residencia en cuestión; en el interior de la misma nadie sospechaba nada ni los 5 guardias ni los 10 rehenes, los primeros estaban algo nerviosos por cómo iban a terminar las negociaciones pues era muy improbable que simplemente los dejaran ir y cualquier tentativa extremista iba a terminar peor para ellos; mientras que los rehenes rezaban porque su destino no fuera morir en manos de los otros, ya demasiado habían sufrido al perder todo por lo que habían luchado durante toda una vida como para perder lo único de valor que les quedaba. Ren y Vacuum llegaron a la parte posterior de la casa y de inmediato iniciaron la operación, los dos primeros guardias que estaban en la puerta trasera fueron puestos fuera de combate por dos ninjas y enseguida Vacuum entró a la casa seguido de Ren, rápidamente el primero llamó a una legión de murciélagos y toda la casa se llenó de esas criaturas, los otros tres guardias e incluso los rehenes quedaron aturdidos y nadie sabía qué hacer; esos momentos de desconcierto fueron aprovechados por Ren para usar sus cuerdas y poner fuera de combate a los rebeldes, en cosa de minutos los otros ninjas habían liberado a los 10 retenidos y pronto todos salían de la casa con señal triunfante.

 

Los dos líderes de la revuelta que estaban entablando las negociaciones se quedaron petrificados al ver el vuelco que todo el asunto había dado, ahora su principal carta había sido destruida y de inmediato Okina, Haita y el Oficial dieron la orden a las tropas de que tomaran la zona. Los rebeldes no podían creer lo que sus ojos veían, todo estaba perdido y su destino iba a ser peor que pasar su vida en prisión, eso hizo que uno de ellos enloqueciera y sacara un revolver para matar a Okina, pero rápidamente Haita le lanzó su daga al cuello y el sujeto cayó muerto al suelo. El otro líder fue rápidamente esposado por varios policías y pronto estuvo reunido con los demás miembros de su grupo. De inmediato se reanudaron las labores para detener el incendio y poco a poco una luz llegaba a los corazones de todos lo cual era irónico en  aquel momento, ellos estaban apagando las llamas exteriores para avivar la llama interna de la esperanza.

 

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Klaudia y Shougo estaban frente a frente en la sala donde minutos antes Melders había sido ejecutado por el lobo de mibú, los dos Samurai estaban en la postura Battou y caminaban en círculo sin animarse a recortar la distancia que los separaba; ambos guerreros se miraban fijamente tratando de encontrar una clave para tener cierta ventaja inicial, pero el rostro de ambos era un puerta cerrada, ni siquiera el menor sentimientos podía leerse al ver sus caras, lo cual era sorprendente tomando en cuenta que sus seres amados les estaban observando; era como si ambos se hubieran transportado a otro plano donde nada más existía a excepción de ellos. De pronto ambos sonrieron al mismo tiempo como si estuvieran conectados mentalmente y el cristiano dio inicial oficial a la fusta.

 

Nitsu” – dijo Shougo y ambos se lanzaron en contra del otro.

“Hiten Mitsurugi Ryu. ¡Ryu Kan Sen!” – dijeron los dos al unísono.

 

Ambos guerreros giraron 360 grados y pronto las espadas chocaron en un golpe que descargó una pequeña oleada de viento; amos mantenían la posición sin ceder un milímetro como si fuese cuestión de honor quien tuviera más fuerza; pronto Klaudia saltó hacia atrás y corrió hacia el cristiano con el fin de lanzar el segundo golpe.

 

“Hiten Mitsurugi Ryu. ¡Sou Ryu Sen!” – dijo la mujer al tiempo que atacaba con la espada y la funda a su oponente.

 

Shougo no empleó la misma técnica que la mujer, en lugar de eso decidió saltar hacia atrás para evadir ambos golpes, pero de inmediato lanzó el contraataque que para sorpresa de Klaudia no fue dirigido a su cuerpo sino a la funda la cual cayó cortada al suelo.

 

“Impresionante, nunca pensé que el Sou Ryu Sen pudiera ser neutralizado de esa forma” – dijo Klaudia al tiempo que observaba en su mano el resto de la funda – “Esta pelea está resultando ser como la había imaginado; será mejor que lo des todo Amakusa, porque mi alma está atada a este duelo” – añadió la mujer… sus ojos brillaban.

 

Shougo no respondió y sólo se limitó a asentir levemente antes de enfundar su sable y adoptar la posición Battou; Klaudia decidió emplear la postura base del Kuzu Ryu Sen debido a que no tenía funda e instantes después ambos se lanzaron a la batalla.

 

“Hiten Mitsurugi Ryu. ¡Do Ryu Sen! / ¡Ryu Kan Sen-Tsumuji!”

 

Shougo había elegido el ataque terrestre y Klaudia lo evadió elegantemente con la variante de giro aéreo del Ryu Kan Sen; el cristiano apenas tuvo tiempo de mover su espada pero la estocada fue recibida casi de forma limpia; su pecho reflejaba la herida y la sangre ya manchaba su camisa. No obstante el cristiano enfundó su sable y nuevamente se colocó en la posición Battou; Klaudia no mostró ningún tipo de reacción por su pequeño triunfo y rápidamente adoptó su postura anterior. Misanagi sintió cómo su corazón se helaba cuando vio a aquella mujer herir nuevamente a su amado; era como una especie de Deja vú que la hacía sentir intranquila; la última vez que ambos se habían enfrentado Shougo casi resulta muerto, pero en esa ocasión él dejó de combatir y se había rendido; ahora la ninja sabía que era diferente porque su amado no iba a dejarse vencer tan fácilmente, por eso ella seguía teniendo fe en su esposo; ella más que nadie sabía la fortaleza que él poseía y la esperanza de que eso marcara la diferencia yacía en su corazón.

 

Tokio había ayudad a Saito a ponerse de pie, el policía aún se encontraba bajo los efectos de la droga, pero no quería perderse el combate que se estaba desarrollando, no todos los días se podía ver a dos de los representantes del Hiten Mitsurugi Ryu luchando con todo su poder y él no deseaba perder los asientos en primera fila que había comprado al mandar al otro mundo a aquel alemán petulante. Ambos observaban el duelo con detenimiento y no dejaban de sorprenderse ante la forma en cómo éste crecía en intensidad a medida que avanzaba; sin embargo, el primero en ceder había sido el cristiano ante una extraordinaria maniobra de la mujer, era evidente que no por nada había sido entrenada por el mismo Hiko Seijuro XIII a diferencia de Amakusa quien recibió su instrucción de manera indirecta.

 

“Esa mujer es muy buena, posee una fortaleza increíble” – dijo Tokio.

“Definitivamente ahora vamos a ver de qué está hecho Amakusa” – dijo Saito.

 

Kenshin observaba la fusta muy cerca de la esposa del cristiano, su mente no dejaba de recordar el primer enfrentamiento entre ambos, pero el pelirrojo sabía que ahora todo sería diferente, primero porque este duelo sí tendría un final y segundo porque ambos estaban luchando con la mente, el alma y el corazón puestos en el combate; el legendario espadachín sólo esperaba que el resultado no significara más sangre derramada por la terquedad de unos pocos…

 

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Megumi salió de la habitación donde estaban los dos enfermos y de inmediato Sayo y Omasu se pusieron de pie a esperar las noticias de la doctora cuyo rostro denotaba un cansancio enorme; Takani no había podido dormir cuidando de los enfermos, pero eso no le había restado energía en lo más mínimo; ella había elegido ser doctora y sabía cuáles eran los sacrificios que ello inmplicaba; la mujer se estaba limpiando las manos con una pequeña toalla y una sonrisa empezó a dibujarse en su rostro.

 

“Creo que lo peor ha pasado, ambos siguen delicados, pero ya su estado no es crítico; Soujiro está reaccionando bien a las medicinas lo mismo que Sanosuke, pero ambos tendrán una recuperación muy lenta y difícil así que les pido les den su mayor apoyo en estos momentos; no creo que ninguno recobre la consciencia pronto y por ahora es mejor que les dejemos descansar, ya luego podrán entrar a verlo” – dijo la doctora como si se quitara un peso de encima.

“Gracias Megumi” – dijo Omasu al tiempo que abrazaba a la doctora sin dejar de llorar.

“Te lo agradezco mucho Megumi-san” – le dijo Sayo en tono solemne.

“Vamos, vamos, no ha sido nada, se necesita más que heridas de espada y golpes para deshacerse de ese par de chicos testarudos que están allí dentro” – bromeó la doctora.

“Vaya, al menos es un alivio saber que ya están fuera de peligro” – dijo Kaoru.

“Esperemos que este sea el inicio de muchas buenas noticias que bastante están haciendo falta” – indicó Misao de buen talante.

“Vaya, hay que ser bueno para nada para tener suerte; una paliza y no le matan, una chica hermosa a su lado; y, una deuda que nunca paga y que nunca le cobran en serio” – dijo Yahiko sonriente, atrás había quedado el episodio de la residencia Amakusa; y, aunque el mismo no había sido olvidado por completo, el chico había tenido tiempo de conversar con los demás sobre el tema y empezar a superarlo.

 

Flashback

 

Yahiko había ido a ver a Shouzo cuando recobró la consciencia después de despertar y pudo ver que junto a él estaban Megumi, Sayo, Okina y Kaoru; fue entonces cuando el chico decidió aprovechar la ocasión para hablar.

 

“Lamento mi comportamiento en la residencia, sé que no fue digno de un Samurai y que los puse a todos en peligro” – dijo Yahiko en voz baja y con la cabeza gacha – “Y lamento no haberlas protegido”

“No tienes nada de que lamentarte Yahiko, nadie esperaba que comenzaras a disparar sin remordimiento; sé que en el momento dijimos cosas duras, pero tienes que entender que las circunstancias no eran alentadoras” – dijo Shouzo.

“Además, tienes razón en lo que dijiste allá; matar personas no te hace hombre, y respetamos tu decisión de no hacerlo, para eso también hay que tener valor” – añadió Kaoru.

“Esa no era tu batalla sino la nuestra Yahiko, ya vendrán las tuyas y estoy segura de que cuando llegue el momento tú estarás preparado para afrontarlas como todo un Samurai” – dijo Sayo.

“El número de vidas que quitas no te hace un gran guerrero, son las vidas que perdonas las que te hacen noble y grande” – dijo Okina.

“Pero yo tenía que ayudarles, si no hubiese sido por Sayo ahora estaríamos muertos, y sin embargo Shouzo salió herido; todo es fue por mi culpa, por comportarme como un cobarde” – gritó el chico.

“Eso no es cierto, yo confiaba en ti Yahiko y estaba seguro de que nos ayudarías llegado el momento, pero por fortuna esa ocasión no llegó” – respondió Shouzo.

“Yo habría hecho lo mismo aún si hubieras actuado diferente; debes entender que aún con todos nosotros a la defensiva ellos nos superaban ampliamente en número y era evidente que no íbamos a poder resistir mucho tiempo, por eso tomé mi decisión” – dijo Sayo – “Pero yo también confié en que tendrías la fortaleza para sobrevivir mi jugada y que si luego hubieras tenido que protegernos lo habrías hecho con tu vida; para mí eres un guerrero honorable Myoujin Yahiko” – concluyó la cristiana.

“Y yo también confié en ti, has demostrado ser un alumno formidable y siempre has estado a la altura de las circunstancias, pero hasta Kenshin ha tenido sus momentos de duda, eso es normal en todo guerrero, pero yo estaba segura de que al final nos defenderías hasta la muerte” – dijo Kaoru.

“La verdad, para ser un guerrero que ha actuado de forma cobarde son muchos los halagos a tu valor que estoy escuchando” – empezó Okina – “Un guerrero poderoso es aquel en quien sus amigos confían y hasta donde sé, todos tus amigos te confiarían sus vidas sin pensarlo, eso es algo que no muchos luchadores pueden decir” – concluyó el viejo.

“¿De verdad eso es lo que sienten?” – Preguntó el chico con lágrimas en los ojos – “Entonces seré fuerte, superaré esto y ustedes siempre podrán contar conmigo amigos; jamás olvidaré las palabras que me han dicho hoy y juro que actuaré siempre para merecerlas” – concluyó el chico resolutivo.

 

Fin del Flashback

 

Todos los demás rieron ante el comentario de Yahiko y por primera vez en mucho tiempo un sentimiento distinto al de la zozobra, el miedo, la desesperación y el dolor se apoderaba del Aoia; todos estaban sonrientes ante la perspectiva de un futuro mejor y el fin del conflicto de una vez por todas, por esa razón pronto en la mente de todos aparecieron aquellos quienes aún estaban luchando por establecer la paz; esos valientes que estaban a pocos metros combatiendo para detener el incendio y 5 personas que se habían adentrado al infierno mismo para combatir el mal de raíz. En el corazón de los presentes sólo había una muda petición a Kamisama: que todos regresaran con vida y que por fin el país saliera del abismo al que había sido empujado por sus propios hijos.

 

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Los dos guerreros seguían caminando en círculos buscando el momento más propicio para atacar, Klaudia y Shougo tenían la mirada fija el uno en el otro y los rostros de ambos mostraban una determinación enorme; la tensión casi podía cortarse con las mismas espadas que ambos usaban en esos momentos de pronto la mujer salió a toda velocidad en contra del cristiano.

 

“Hiten Mitsurugi Ryu. ¡Ryu Sho Sen!” – gritó Klaudia.

 

Un golpe de abajo hacia arriba salió en dirección al cristiano quien dio un paso al costado para evadirlo y entonces decidió contraatacar.

 

“Hiten Mitsurugi Ryu. Shin no Ippu”

 

Klaudia se percató de inmediato de cómo su vista se nublaba y cómo sus músculos fallaban; por unos instantes no pudo ver nada a su alrededor ni pudo moverse con libertad, era como si alguien la tuviera agarrada; fue en ese momento cuando Amakusa completo su embestida.

 

“Hiten Mitsurugi Ryu. Do Ryu Sen”

 

El cristiano hizo el movimiento de abajo hacia arriba con la espada de forma veloz y pronto la tierra empezó a abrirse en dirección a Klaudia quien no pudo evitar recibir el impacto de la técnica y salió disparada unos metros más lejos; Shougo ni siquiera se molestó en mirar lo que había ocurrido y ya estaba en el aire dispuesto a reanudar el ataque.

 

“Hiten Mitsurugi Ryu. ¡Ryu Tsui Sen!”

 

Klaudia continuaba desorientada y decidió saltar hacia un lado sin saber que estaba poniéndose en bandeja de plata con ese movimiento; al cristiano no lo dudó y lanzó un zarpazo que alcanzó a la mujer en la espalda, el golpe fue aplicado del mismo modo en que se había usado contra Kenshin meses atrás; la mujer cayó pasadamente al suelo, pero pronto se puso de pie y con un grito rompió el hechizo del otro.

 

“Ahora estamos parejos” – dijo Shougo con tranquilidad mientras se tocaba su herida.

“En eso tienes razón” – respondió la mujer mientras tocaba su espalda.

“Pero creo que es tiempo de empezar a combatir en serio” – continuó el cristiano adoptando la postura base del Kuzu Ryu Sen.

“Nuevamente de acuerdo, además hay personas esperando su turno y no es cortés que nos demoremos tanto” – contestó Klaudia adoptando la misma posición.

 

Takashi seguía el combate muy de cerca, el mismo no tenía nada que ver con aquel que se desarrollo en el barco, ahora había más intensidad y ambos estaban mostrando su verdadero poder; al principio el ex Daimío pensaba que la batalla empezaba a ponerse del lado de su amada, pero en cosa de segundos Ibakate pudo ver como el cristiano igualaba la situación; ahora ambos estaban decididos a terminar con todo por lo que el momento resolutivo había llegado. Finalmente era la hora de conocer el desenlace de aquel tan esperado duelo y de saber qué bando enfrentaría la pérdida de un ser querido; ya le primer combate había sido una derrota para él; y, aunque Melders había demostrado ser un aliado excepcional, la posible pérdida de Klaudia no tenía punto de comparación por lo que el alemán sólo rogaba que fuera su mujer la que obtuviera la victoria en la fusta… de otro modo un mundo de horror se abriría ante él…

 

“Ya viene” – dijo Himura en voz baja.

“¿Es ese el movimiento secreto?” – preguntó Misanagi sin molestarse en ocultar la tensión que sentía.

“No, ellos han adoptado la postura base del Kuzu Ryu Sen que representa el ataque de las 9 Cabezas o Ataque de las 9 Escamas del Dragón; ese movimiento es el más poderoso del estilo antes de que se aprenda el ouji” – explicó Kenshin.

“¿Y hay forma de derrotarlo?”

“Sólo el ouji puede hacerlo; aunque cuando dos representantes del Hiten Mitsurugi Ryu quieren medir fuerzas enfrentan sus Kuzu Ryu Sen, entonces es una verdadera lucha de fortaleza mental y física; sólo el Kuzu Ryu Sen perteneciente al guerrero más poderoso prevalece”

“¿Crees que Shougo gané?” – preguntó Misanagi mostrando miedo por primera vez.

“Él es un guerrero muy poderoso, es uno de los rivales más fuertes a los que me he enfrentado, pero Klaudia ha mostrado ser una guerrera formidable y en este momento no me atrevería a dar un resultado; simplemente tengamos confianza en Amakusa y en que él sabrá cómo sacar adelante este combate” – sentenció el pelirrojo.

 

La ninja asintió y se dispuso a observar a los duelistas, ambos estaban en la misma posición y sólo esperaban algún tipo de señal para iniciar la embestida final.

 

“¡Nitsu!” – Dijeron ambos al mismo tiempo mientras acortaban la distancia que los separaba – “Hiten Mitsurugi Ryu. ¡Kuzu Ryu Sen!” – gritaron ambos y una luz cegó a todos los presentes en la sala.

 

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Poco a poco las llamas empezaban a disminuir en intensidad y las arduas labores de las personas que luchaban contra el incendio empezaban a dar sus frutos; Okina y Haita estaban junto a Yagatsu escuchando los diferentes reportes que indicaban cómo poco a poco las llamas se extinguían y que era cuestión d tiempo antes de que el incendió fuera apagado por completo; los líderes de la revuelta junto con los miembros capturados fueron llevados al cuartel de policía y a pesar de que los líderes ninja trataron de evitarlo, era casi seguro que el gobierno les abriera un consejo de guerra por alta traición que era el cargo del que se acusaba a todos los miembros y colaboradores de la Sociedad del Dragón Negro; aunque en aquellos momentos no era que hubiera un gobierno en ejercicio de funciones, pero ya habría tiempo para preocuparse por eso, lo importante en ese momento era que ya Kyoto estaba de nuevo bajo el control Meiji y que sólo había un último foco existente de la sociedad y en ese momento 5 valientes estaban tratando de extinguirlo como si de otro incendio se tratase…

 

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Poco a poco la luz comenzó a disiparse y cuando todos pudieron ver la arena de duelo una sensación de sorpresa se apoderó de todos; Klaudia y Shougo estaban bastante heridos y tratando de incorporarse, muy lejos el uno del otro; era como si sus fuerzas hubiesen estado tan parejas que la misma potencia del ataque los repeliera a ambos con mortal ferocidad. Todos los presentes miraron incrédulos a ambos luchadores, ambos apenas si podían ponerse de pie, pero la determinación de sus rostros no había disminuido un ápice; era evidente que la batalla no había terminado lo cual hacía obvio el final que vendría.

 

“Veo que el Kuzu Ryu Sen no nos ha dado la respuesta que buscábamos” – empezó Klaudia.

“Entonces es hora de la estocada final” – dijo Amakusa adoptando la posición Battou del ouji.

“Es hora de que nuestros Amakakeru Ryu no Hirameki hablen por nosotros y decidan el destino de este combate” – dijo la mujer quien recogió la parte superior de la funda para envainar su espada y ponerse en la posición Battou.

 

Por suerte Shougo había hecho el corte de la funda de modo tal que quedaba suficiente espacio para apoyar la mano izquierda con comodidad, de otro modo habría sido complicado para la mujer emplear toda su fuerza al ejecutar el ouji. Ambos se colocaron frente a frente e instantes después los dos corrían hacia su destino… Todos observaron uno a uno los movimientos de los dos duelistas y pronto llegó el momento en el que ambas espadas chocaron; una terrible onda expansiva se libero y la misma casi lleva a todos contra las paredes; los dos guerreros estaban usando hasta su última gota de energía para mantener el golpe, pero pronto ambos empezaron el siguiente movimiento, el terrible giro; el primer ataque había pasado y ahora venían las temibles garras del dragón que ya habían derrotado a Makoto Shishio tiempo atrás; solo que esta vez ninguno de los dos guerreros parecía estar afectado por ellas y pronto llegó lo inevitable, el segundo movimiento de la técnica; ambas espadas chocaron de nuevo y esta vez la onda expansiva fue inmensamente mayor que la primera al punto de que los presentes fueron arrastrados contra las paredes. Ambos duelistas reflejaban el esfuerzo por mantener el control en sus rostros y el derroche de energía física que estaban realizando era sencillamente enorme; fue entonces cuado el cristiano puso en práctica el final de la estrategia que empezó cuando le cortó la funda de la espada a Klaudia. El cristiano usó su mano izquierda para tomar la cubierta de su sable y le lanzó una potente estocada a la Samurai; y, antes de que la mujer pudiera siquiera ver el golpe ya la vaina le había impactado en el pecho a una velocidad muy grande por la guerrera salió disparada varios metros de distancia; la mujer intentó incorporarse, pero esta vez sus fuerzas, minadas por la exigente lucha, le fallaron y cayó rendida inconsciente.

 

Takashi saltó del balcón en aquel momento y fue en ayuda de su amada, era inconcebible lo que había pasado, pero de alguna forma el cristiano había conseguido salir airoso del duelo y eso sólo significaba una cosa… pero no podía ser, ella no podía estar muerta, no ahora, no después de que las cosas entre ambos estaban mejorando, ella no podía haberle abandonado, él la necesitaba ahora más que nunca; cómo poder seguir resistiendo sin tenerla a su lado, ¿Cómo luchar con tantos enemigos sin tener por quién vivir?; pronto el líder de la Sociedad del Dragón Negro llegó donde la Samurai y con alivio pudo constatar que sólo estaba inconsciente; en ese momento Shougo llegó junto a él para ver a la guerrera.

 

“Ella vivirá, sólo está débil por todo el esfuerzo que realizó” – dijo el cristiano.

“La has derrotado en una batalla justa Amakusa y aún así no la mataste… arigatou” – dijo Ibakate.

“Ha terminado Takashi, es tiempo de detener esto; tus dos generales han caído y uno de ellos ha muerto, tú mismo sabes que no tiene caso seguir esta guerra” – dijo Kenshin al tiempo que llegaba con los otros.

“Te equivocas Himura, aún no se ha jugado la última carta y no me consideraré derrotado hasta que de verdad lo esté; esta causa ha sido mi vida y luego de llegar tan lejos no voy a rendirme simplemente porque la situación se ha revertido” – respondió el ex Daimío.

“Tu ejército ha sido derrotado, estoy seguro de que tus hombres en Kyoto no durarán mucho sin nadie de jerarquía que los guíe y ya tus más leales sirvientes han caído uno por uno… yo no diría que simplemente la situación se ha revertido, yo creo que ya estás totalmente vencido” – sentenció Misanagi.

“Ustedes no tienen ni idea de los recursos que aún poseo, esto está lejos de terminar” – empezó – “Pero no perdamos más tiempo en esta plática, es hora de la batalla final; si de verdad ustedes son más fuertes que yo que quede demostrado de forma honorable en un duelo y no por meras palabras” – concluyó Takashi.

“Entonces que así sea” – dijo Kenshin mientras se ponía en pie.

“Yo cuidaré de ella” – dijo Amakusa al tiempo que tomaba a Klaudia en brazos y se dirigía hacia donde estaban Tokio y Saito.

“¿Por qué lo haces?” – preguntó Misanagi mientras caminaba a su lado.

“Alguien dijo una vez: gloria el vencedor y honor al vencido; nuestras diferencias fueron zanjadas en el duelo; ahora ella es sólo una amiga guerrera que necesita ayuda y no pienso abandonarla” – respondió el cristiano.

“Entiendo… pero esto está lejos de terminar, si ese sujeto derrota a Kenshin seguro vendrá por nosotros y tanto Saito como tú están bastante débiles” – dijo la ninja.

“Pues entonces esperemos que Himura salga victorioso de este duelo… pero igual confío en que Tokio y tú le pateen el trasero a ese sujeto llegado el caso” – bromeó Amakusa para tratar de aliviar en algo la tensión que se estaba viviendo.

 

Kenshin y Takashi pasaron al frente, el pelirrojo pronto adoptó la postura Battou y el otro se limitó a observarlo con detenimiento, para luego sacar dos Kodachi de su espalda y tomar una pose muy extraña para todos; Ibakate alzó ambos brazos y colocó sus sables apuntando hacia arriba diagonalmente; era evidente que esa postura era defensiva porque atacar en semejante posición era una locura… aquello indicaba que el ex Daimío deseaba que fuese Kenshin quien iniciara el duelo y pronto Himura lo complació al lanzarse a toda velocidad en contra de su oponente.

 

“Hiten Mitsurugi Ryu…”

 

¿Quién ganará el duelo final? ¿Qué pasará con el gobierno Meiji ahora que sus líderes han caído? ¿Cuál será el destino de los 7 guerreros en la Base de la Sociedad? No se pierda el próximo capítulo.

 

Notas del Autor: Vaya, vaya, casi un año me ha tomado escribir este capítulo y creo que me estoy quedando falto de excusas je, je, je. Pues entre mi divorcio, cambio de puesto en el trabajo, venirme a vivir a Europa por un post grado que empecé a hacer, adaptarme y todo eso; pues mi tiempo para escribir no fue el más adecuado; sin embargo he aprovechado mis oportunidades y acá les traigo esta penúltima parte de la trilogía… vaya ya todo se acerca a su fin luego de 6 años y varios meses y cada día me pongo más nostálgico a medida que escribo; este fic es casi una parte de mí pues ha crecido conmigo desde que lo inicié.

 

Ahora tengo mi residencia en España aunque en este preciso instante ando por Escocia; me ha ido bien en esta experiencia, pero ya tengo ganas de regresar a mi país a poner en práctica todo lo que he aprendido.

 

Para los que aún no saben ahora también estoy escribiendo una historia de la serie Teen Titans; este fic está tanto en inglés como español publicado en FanFiction.Net bajo las siguientes direcciones:

 

http://www.fanfiction.net/s/2293942/1/  (El Cofre de Piedra)

http://www.fanfiction.net/s/2294883/1/  (The Stone Chest)

 

Además, también tengo esta trilogía publicada en la página mencionada anteriormente bajo los siguientes links:

 

http://www.fanfiction.net/s/2294396/1/  (The Black Dragon Society)

http://www.fanfiction.net/s/2294684/1/   (Una Vida Dura)

http://www.fanfiction.net/s/2294717/1/   (The Chaos Era)

 

Ah y mis websites están activos en las siguientes direcciones:

 

http://shougomisao.cjb.net/

http://otakunorincon.cjb.net/

 

Sobre el fic ya queda poco por contar, simplemente concluir todo lo que ha pasado en este tiempo y dejarles un final que espero sea digno de la trama y de todo lo que me ha costado escribirla; a todos los que me han acompañado hasta ahora gracias y pues espero que sigan conmigo hasta el final… Nos vemos en la próxima entrega.

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