Por:
Kybele
CAPITULO 5:
¡REUNANSE! HAY UN NUEVO ENEMIGO EN LA CIUDAD
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Advertencia: ¡¡No son míos!! Desearía que lo fuesen, pero debo afrontar la realidad ;)
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Shiryu caminaba hacia el Templo Hikawa. Cuando le preguntó a Mina si conocía algún templo cercano, ella insistió mucho para que fuese a ese templo. Así que, por curiosidad, decidió ir después de la escuela para ver qué tenía de especial.
Era un típico templo japonés, con muuuuuchos escalones. Si no hubiese subido todos los escalones allá en el Santuario, él hubiese estado impresionado por todos esos escalones. Pero él simplemente comenzó a subirlos y en poco tiempo estaba frente al templo (práctica, por supuesto =P). Afuera vio dos cuervos negros, que a su llegada volaron hacia una hermosa sacerdotisa del templo. Tenía largo cabello negro-violáceo y ojos profundos color amatista. Tenía piel clara y parecía una frágil muñeca china.
Mientras Rei barría la entrada del templo, sus guardianes Fobos y Deimos volaron hacia donde ella se encontraba, haciéndole notar un extraño que había venido al templo. Tenía largo cabello negro-azulado y ojos sabios oscuros que reflejaban paz. Estaba vestido en ropas estilo chino y tenía un cuerpo musculoso.
- Discúlpeme, ¿pero tiene un cuarto para meditar que pueda usar? – preguntó él cuando se le acercó a Rei.
- Por supuesto, sólo sígame. – dijo Rei, ya intrigada por el nombre de éste joven – No es mi intención ser grosera pero, ¿cuál es su nombre?
- ¡Oh! Lo siento. Soy Shiryu. – dijo él - ¿Podría decirme cuál es su nombre?
- Rei, mi nombre es Rei. – dijo ella intentando no ver al Caballero Dragón – Por favor, sígame. El cuarto de meditación está aquí. – dejo ella, mostrándole el cuarto que ella siempre usaba para sus lecturas de fuego.
- Gracias. – contestó él. El observó el cuarto y notó un gran fuego sagrado. Una vez él leyó que es tipo de fuegos eran usados para lecturas. - ¿Es ese fuego sagrado usado para lecturas?
- Sí, yo misma hago las lecturas. – dijo ella ruborizándose.
- Me gustaría mucho si hiciese una lectura de fuego para mí. – dijo él sonriéndole a la belleza de cabellera morena.
- Por supuesto, sería un honor. – dijo ella – Oiga, no lo he visto antes por los alrededores; ¿es nuevo aquí?
- Sí, llegué de Grecia hace unos días.
Y así continuaron hablando por media hora o más. Parecían llevarse muy bien y tenían un mutuo interés en antiguas filosofías y meditación chinas.
- ¡¡¡¡¡¡Reeeeeeeeeeei!!!!!! ¡Dónde diablos estás! Necesito hablar ahora. – dijo Mina entrando como un tornado en el cuarto de meditación. Cuando vio a Shiryu y Rei hablando, se sonrojó, avergonzada por su entrada. – “Genial, - pensó ella – uno de mis objetivos es emparejar a estos dos, y cuando llego aquí, interrumpo su conversación”.
- Ehhh, hola. – dijo Mina un poco incómoda por las miradas asesinas que Rei le lanzaba – Lamento interrumpirlos pero REALMENTE necesito a Rei. – dijo ella alejando a una furiosa Rei de un confundido Shiryu.
- ¡¿Qué diablos crees que haces?! ¿Estás loca? – dijo Rei en un molesto susurro.
- No, no estoy loca, piro. Quiero decir, de haber sabido que te interrumpía a ti y a tu futuro novio, – dijo Mina con una sonrisa de satisfacción la cual hizo ruborizar a Rei – hubiese hecho una entrada más digna, pero esto es importante. Creo que hay un nuevo enemigo en la ciudad y necesitamos tener una reunión de Senshi ahora. – dijo ella pasando a modo de líder.
- Muy bien. – dijo Rei y ambas chicas reingresaron al cuarto.
- Lo siento, pero algo importante se presentó y me temo que debo irme. – dijo Rei. Con suerte, ella volvería a ver a Shiryu ya que parecía conocer a Mina.
- Está bien, en realidad necesito irme ahora. Hasta luego, Rei-san, Aino-san. – dijo él sintiendo que el cosmos de Hyoga lo llamaba.
Veinte minutos después, las Inner y Outer Senshi (excepto Setsuna) se hallaban en el templo de Rei.
- ¿Y qué pasó? – preguntó Haruka.
- Bueno, me dirigía a mi casa con un compañero de clases, - inició Mina su historia – cuando escuché explosiones, así que fui a investigar y unos extraños hombres en armaduras eran los atacantes, pero no estaban poseídos ni nada…
- ¿Así que estaban conscientes del daño que causaban y tenían poderes especiales? – preguntó Michiru mientras acariciaba el cabello de una Hotaru de 8 años.
- Sí. Y habían unos 20 de ellos, y empecé a retroceder, porque no quería matarlos – hizo una pausa – cuando de pronto comenzó a nevar y un chico con armadura apareció, pero no era un enemigo.
- ¿Cómo lo sabes? – preguntó Haruka – No deberías confiar en él si no conoces sus intenciones.
- Eso es lo que pensé, pero el aura de esta persona era diferente a la de los hombres con los que yo luchaba. Es difícil de explicar, pero era fría y cálida al mismo tiempo, y no es hostil. Como sea, el controla el hielo a voluntad, como Ami, pero al mismo tiempo es diferente. – dijo, obteniendo miradas de confusión de algunas Senshi.
- Bueno, a mí me parece que ese chico misterioso es una contradicción ambulante. – dijo Lita.
- Mina, por favor continúa. – le dijo Luna.
- Bueno, él me ayudó, y juntos vencimos a los hombres, quienes extrañamente, se convirtieron en polvo metálico en cuanto murieron.
- ¿Cómo youmas? – preguntó Ami.
- No realmente. Ellos sangraban sangre roja humana si eran lastimados y se veían como verdaderos humanos. Por lo que he tenido de experiencia, los youmas siempre son más poderosos en su forma de demonio, ¡pero ellos estaban en forma humana!
- Después que acabamos con esas cosas, - continuó Mina – le pregunté su nombre y me dijo que era el Caballero Cisne. Por lo visto, era un luchador experimentado. – terminó Mina con su historia.
- Seguramente las criaturas que te atacaron eran solo sirvientes de un poder mayor. – dijo Artemis.
- Pero este Caballero me intrigó; ¿tenía un compañero o algo? – preguntó Serena.
- No que yo haya visto, pero sentí otro poder con él. Pero no luchaba, era como si le diera fuerzas o algo así. Es un poco confuso.
- Creo que todo lo que podemos hacer por ahora es vigilar por otros ataques y tratar de no estar solas en una pelea, en caso que las intenciones de ese Caballero sean distintas a las que muestra. – concluyó Luna.
- Oye, Sere, ¿por qué Darien no está aquí? – preguntó Rei.
- No lo sé, ha estado actuando extraño después de la batalla contra Caos. – dijo ella – Como si tuviera un secreto o algo, pero no un buen secreto.
- En ese caso, debemos mantenerlo vigilado a él también. Creo que deberías evitar estar a solas con él. – dijo Michiru. Serena estuvo de acuerdo. Darien no era él mismo, pero ella sabía que esta vez no estaba poseído, y ella ya no estaba segura si debían continuar juntos. Pero ella ocultó estos pensamientos de sus amigas y decidió esperar a ver qué sucedía.
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En la Embajada (o Mansión Kido, lo que sea…)
- ¿Qué ocurrió, Hyoga? Sentí que tu cosmo me llamaba. – dijo Shiryu cuando entró al salón donde estaban todos los Caballeros y Sienna.
- Bien, parece que tenemos un nuevo enemigo. – dijo Hyoga. El sabía que estas no eran noticias agradables para sus compañeros. Pero para sorpresa de Hyoga, Seiya, quien era más probable que comenzara a llorar como un niño de 9 años se mantuvo callado, viendo a Sienna de modo reconfortante, quien se veía afligida con las noticias.
- ¿Qué pasa, Sienna? – preguntó Shun.
- Bueno, es extraño, porque las Guerras Sagradas siempre finalizaban con la derrota de Hades. No tiene sentido para mí. – dijo Atena (Sienna). Ella no tenía idea de quién podía ser su enemigo esta vez, pero se mantuvo callada.
- Esos dioses locos siempre terminan molestándonos cada vez, - dijo Ikki – pero no te guardes los detalles, cubo de hielo. Déjate de rodeos y dinos qué pasó. – dijo el oh tan elocuente Ikki.
Hyoga le lanzó una furibunda mirada a Ikki.
- Bien, acompañaba a Mina a su casa… - comenzó y fue de inmediato interrumpido por sonidos de besos hechos por Seiya. Hyoga se sonrojó y Seiya recibió un manotazo en la cabeza por un medio impaciente y medio molesto Ikki.
- Continúa hablando. – dijo Ikki.
- Bien estábamos caminando cuando escuchamos explosiones y gritos. La dejé en un lugar seguro y luego invoqué mi armadura para luchar pero cuando llegué al lugar ya había alguien luchando contra los enemigos, que parecían pertenecer al ejército de un dios griego. Como sea, ella era una chica muy poderosa en traje de marinero. Al principio incluso pensé que ella era una diosa por el poderoso cosmo que poseía. Pero ella solo usaba una pequeña fracción de este poder, como si ella no intentara matarlos. Así que le ayudé y vencimos a los guerreros, pero extrañamente, se convirtieron en polvo metálico en cuanto morían, no como un humano normal, o como nada que haya visto antes.
- ¿Y averiguaste el nombre de la chica? – preguntó Shun.
- Sí, ella dijo llamarse Eternal Sailor Venus. Sus ataques estaban basados en luz y amor, pero también tenía una cadena, aunque diferente de la Cadena de Andrómeda. – Atena reconoció el nombre, pero no pudo recordar de dónde. Aún estaba un poco débil de su batalla con Hades, después de todo, ¡tuvo que revivir a 18 personas al mismo tiempo! Por lo cual sus memorias de tiempos pasados eran confusas.
- Bueno, creo que debemos proteger a Atena en primer lugar, aún si eso significa dejar la escuela. – dijo Shun. Todos los Caballeros estaban tristes porque la pasaron bien, aunque solo haya sido por un día, y Shun, Ikki y Hyoga extrañarían estar cerca de las chicas. Seiya también las extrañaría, pero el prefería proteger a su amada diosa. Atena percibió la congoja e insistió en convocar a algunos de los Caballeros Dorados a Japón para protegerla, de manera que los chicos pudiesen continuar asistiendo a la escuela.
- En cuanto a Sailor Venus, creo que debemos esperar a ver cuáles son sus intenciones. – sentenció Atena.
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