Por:
Kybele
CAPITULO
6:
¡EL PASADO DE MINA O CONOZCAN A LOS DORADOS!
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Advertencia: ¡No son míos, así que ya saben!
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Serena caminaba hacia su casa con Mina, pensando acerca de sus problemas con Darien, cuando la Senshi del Amor la interrumpió.
- Sabes, Sere, siempre he tenido la sensación que tú y Darien no estaban destinados a estar juntos. Me alegra que tú también hayas comenzado a darte cuenta de eso. – dijo ella.
- ¿Pero cómo sabes…? – preguntó Serena.
- Tú sabes que el amor es mi elemento así que puedes decir que tengo un ojo para esas cosas. – dijo ella con un guiño – Estoy segura que el resto de las Senshi entenderán cualquier elección que hagas y te darán un apoyo total.
- ¿Pero qué hay de Rini? Me sentiría culpable si ella no nace. – dijo Serena, aún insegura.
- El destino encontrará una manera, de eso estoy segura. – dijo Mina enigmáticamente – Además, debes empezar a pensar en ti misma. – dijo ella cuando estaban cerca de la casa de Serena – Bueno, debo irme, ¡adiós!
- ¡Hasta luego! – dijo Serena. Las palabras de Mina la dejaron pensando.
Mina siguió caminando a su casa, esperando que sus palabras ayudaran a Serena con su problema. Ella siempre había tenido la impresión que esos dos no estaban hechos el uno para el otro. Cuando llegó a casa, encontró una nota de sus padres quienes habían asistido a una cena de Estado. Su padre era un diplomático para el Gobierno japonés, así que él y su madre acostumbraban viajar mucho. Fue por eso que ella vivió en Inglaterra durante 13 años, porque su padre fue el Embajador japonés en Londres en aquél tiempo. Ellos aún viajarían allá de vez en cuando, pero cuando era por largos períodos de tiempo, Mina prefería quedarse en Tokio.
Ella comió algo que le dejó la doncella y fue a su habitación para hacer sus tareas y demás cosas.
- Arts, ¿realmente crees que soy la reencarnación de Afrodita? – ella le preguntó de pronto a Artemis.
- Por supuesto, Meens, lo sé; ¿por qué?
- Es solo que en la pelea de hoy, la presencia que le ayudaba al Caballero Cisne parecía como la de un dios; era muy poderosa.
- Mina, tal vez no te das cuenta, pero cuando peleas, emanas un aura muy poderosa, que será aún mayor cuando hagas despertar todos tus poderes. – dijo él.
- ¿Y cuándo será eso?
- Sólo el tiempo lo dirá.
- ¿Hay otros dioses caminando en la Tierra?
- Probablemente. Luna y yo creemos que el resto de las Senshi pueden ser diosas, pero no estamos seguros. Talvez la presencia que sentiste era el aura de otro dios. – concluyó Artemis.
Se hizo el silencio. Mina vio las dos fotografías que había sobre su mesita de noche. Una era una foto de ella y sus amigas, tanto las Inner como las Outer Senshi. Fue tomada para su cumpleaños diecisiete. La otra foto era de ella y su familia. Sus padres se veían felices. Ella se vio a sí misma cuando tenía dos años de edad abrazando a un chico de seis años. Tenía cabello azul púrpura y ojos azules.
- Meens, ¿quién es el chico de la foto? – preguntó Artemis. El siempre había estado intrigado por esa foto, pero nunca le había preguntado a Mina sobre la misma.
- Oh, él es mi hermano. – contestó ella. Esto lo intrigó aún más, porque nunca lo había visto en todos los años que había vivido con Mina.
- ¿Vive en Londres? – preguntó tímidamente.
- No, él desapareció hace 14 años en Grecia. – contestó ella – Estábamos ahí por el trabajo de papá. Estábamos jugando en un parque, cuando un hombre de aspecto malvado llegó y dijo algo acerca de necesitar un discípulo y se lo llevó. Grité y pateé al hombre, pero él no lo dejó ir, y tan pronto como apareció, el hombre desapareció con mi hermano. Nadie vio al hombre y la policía buscó a mi hermano por toda Atenas. El nunca apareció. – dijo Mina mientras una lágrima rodaba por su mejilla.
- Lo siento. – fue todo lo que Artemis pudo decir.
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Aeropuerto de Tokio, 10 A.M. del día siguiente…
- ¿Por qué no pudimos tele portarnos hasta aquí? Me hubiese evitado diosa sabe cuántas horas de estar acalambrado en esos asientos tan incómodos y podría estar comiendo comida decente ahora mismo. – se quejó un hombre de 20 años de edad.
- Sí, bueno, ¡todas tus quejas sin parar tampoco han hecho de éste mi vuelo más agradable! ¡¿Cuándo vas a cerrar esa enorme boca tuya?! – dijo un molesto hombre de 24 años.
- ¡Cuando coma algo decente, sólo entonces! O cuando vea una muñeca caminando por aquí. – dijo el hombre de 20 años.
Otro hombre de 24 años vio hacia arriba, como si le rogara a su diosa por fuerzas. Entonces recordó que ella estaba en Tokio y no arriba en el cielo así que empezó a buscar por cualquier indicio de los caballeros de Bronce o de Tatsumi.
- Bueno, se suponía que ellos ESTARIAN aquí. – dijo otro hombre de 20 años. Tenía largo cabello azul celeste y fríos ojos azules. Parecía como si no tuviera emociones o tuviera un corazón de hielo. Su musculoso cuerpo estaba cubierto por pantalones negros y una camisa azul pálido.
- Sí, bien, muchas cosas se supone que ocurrirán, Camus. Se supone que debo estar comiendo ahora mismo, o buscando chicas, o durmiendo. – dijo el otro hombre de 20 años. Tenía cabello desaliñado que le llegaba a la mitad de la espalda, de color azul púrpura y ojos azules. Tenía piel bronceada y un cuerpo musculoso. Usaba pantalones jeans y camisa azul.
- O deberías estar con ¡TU BOCA CERRADA, MILO! – dijo el gruñón de 24 años. Tenía largo cabello azul y ojos azules. El era más alto que Milo y tenía un cuerpo musculoso cubierto por pantalones jeans oscuros y una camisa verde.
- Kanon, por favor ya basta. – dijo el otro hombre de 24 años, quien se veía idéntico a Kanon, excepto que estaba usando pantalones caqui y una camisa roja.
- Mira, Saga, están por allá. – le dijo Camus al gemelo de Kanon apuntando hacia Tatsumi, Hyoga y Shiryu.
- ¡Y también ya era hora! – dijo Kanon mientras caminaba hacia ellos.
- Bueno, ya sabes lo que dicen: “más vale tarde que tener dos pájaros en un arbusto.” – dijo Milo muy animadamente. A Camus, Saga y Kanon les salió una gota de sudor.
- Creo que es “más vale tarde que nunca.” – corrigió Camus a su amigo.
- Muy bien, muy bien, pero sabes lo que quiero decir.
Cuando llegaron a donde estaban Shiryu, Hyoga y Tatsumi, ellos tomaron su equipaje y se dirigieron hacia la limosina enviada a recogerlos.
- ¿Qué sucedió? – preguntó Milo.
- No podemos decirles nada hasta que lleguemos a la Embajada/Mansión. – dijo Tatsumi, molesto porque la Señorita Sienna estaría en una casa llena de chicos. Milo le hizo un gesto con la cara al mayordomo gruñón haciendo sonreír a Kanon. Finalmente llegaron a la Embajada, donde Sienna y los otros Caballeros estaban esperando por ellos. Ella les explicó la situación y después fueron al comedor a comer, para alegría de Milo.
Ya que era demasiado tarde para que los chicos fueran a la escuela, ellos permanecieron en la Embajada, para consternación de Hyoga, Shun e Ikki.
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Escuela Secundaria Juuban
- ¿Qué les habrá pasado? – dijo una preocupada Mina viendo el asiento vacío de Hyoga. Lita, Amy y Serena tenían la misma pregunta.
- Oh, nada malo, estoy segura, tal vez se quedaron dormidos o les dio gripe o algo así. – dijo Serena, intentando tranquilizar a su amiga.
- Tal vez. – dijo una ausente Lita viendo el asiento de Ikki. El resto del día transcurrió normal, excepto que Amy, Lita y Mina parecía como si estuviesen en otro lugar.
Después de clases, Mina fue a la casa de Hyoga para verlo y llevarle su tarea. Pero cuando llegó a la mansión estaba tan impresionada por su tamaño y de inmediato se puso muy nerviosa. Así que decidió ir a buscar a Serena para apoyo moral. Cuando Mina regresó a la mansión con Serena, ella presionó el timbre. Casi de inmediato la pantalla junto al timbre se encendió y dejó ver a un hombre calvo en sus cuarenta con una expresión de fastidio.
- ¿Qué quieren? – preguntó el hombre con rudeza.
- Nosotras… ehh… vinimos a ver a Hyoga. Somos sus amigas. – tartamudeó Mina. ¡Ese hombre la estaba asustando!
- ¡Oh, ya veo! ¡Así que las amigas de esos mocosos incluso tienen el atrevimiento de venir aquí a molestar! – el hombre comenzó a gritar furiosamente - ¡Ya váyanse! – dijo él antes de ser interrumpido por Hyoga quien ahora apareció en la pantalla.
- ¡Mina, Serena, qué sorpresa! ¡Por favor pasen! – dijo él. Le dirigió una mirada furiosa a Tatsumi quien desapareció antes que Hyoga lo convirtiera en una estatua de hielo y la entrada se abrió.
- ¿Ves, Sere? Era necesario el apoyo moral. - dijo Mina mientras caminaban a través de los jardines de la mansión.
Cuando llegaron a la puerta, Mina tocó el timbre de nuevo, con su mente preparada de antemano en caso que el horrible mayordomo apareciese. Pero afortunadamente, Hyoga abrió la puerta.
- Espero que Tatsumi no las haya asustado. – dijo él – Ha estado de mal humor desde… bueno, desde que tengo memoria. Pero no le hagan caso.
- Oye, ¿por qué no fueron a la escuela hoy? – preguntó Mina.
- Bueno… llegaron visitas de Grecia y los muchachos y yo teníamos que estar aquí. – contestó él.
- ¿Oh, así que viven juntos aquí? – preguntó Serena.
- Sí, hemos estado juntos desde que fuimos adoptados por el Sr. Kido hace 14 años. – dijo él.
- Oh, ya veo. – dijo Mina. Ella notó que Hyoga había dicho “Sr. Kido” con, ¿resentimiento?
- Por favor tomen asiento mientras voy por algo para comer. – dijo Hyoga.
Mientras ellas hablaban, llegaron a una sala ricamente decorada. Las chicas se sentaron aún impresionadas por la decoración. Mina quería ir al baño y Serena la acompañó en caso que se perdiera en el camino, ella no estaría sola si Tatsumi aparecía. Por supuesto que se perdieron y mientras caminaban por diferentes corredores de la mansión, se encontraron a dos hombres de 20 años, Camus y Milo.
- ¿Qué están haciendo aquí? – preguntó Camus fríamente. Esto asustó a las chicas aún más que Tatsumi.
- Estamos buscando el baño… ¿y nos perdimos? – contestó Mina. Ella decidió ver al otro tipo, quien parecía más amigable. Tenía cabello azul púrpura, ojos azules, piel bronceada y un cuerpo musculoso. Extrañamente, a ella le pareció familiar.
Milo también estudió a las chicas, especialmente a Mina. Su brillante cabello rubio dorado y sus ojos azul claro parecían registrarse en su mente.
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Nota del Traductor: En vista que la autora de esta historia está usando los equivalentes en inglés de los nombres de las Scouts (o Senshi), entonces al hacer la traducción haré lo mismo con el nombre de Mamoru, cuyo equivalente es Darien.
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