DE GUERREROS Y DIOSAS

Escrito por Kybele
Traducido por Miguel Angel Dubón Lanza

CAPITULO 9:
¡LA TARDE DE LAS INNER!

Advertencia: No me pertenecen. Nunca me pertenecerán.

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La Biblioteca

 Amy estaba en la biblioteca buscando alguna información sobre el nuevo enemigo, lo cual era una tarea difícil ya que solamente habían atacado una vez y lo único que ella sabía era que usaban armaduras de estilo griego. Así que ella comenzó a buscar acerca de Mitología Griega esperando encontrar una respuesta. Sin que la Senshi de Mercurio lo supiese, Shun también había ido a la misma biblioteca. Sus razones, invitar a Amy a salir y buscaba un libro de Mitología para ver si podía encontrar alguna pista para saber a qué deidad enfrentaban esta vez. Estaban tan inmersos mirando libros que por coincidencia (1) eligieron el mismo libro.

 

-         ¡Hola, Shun, qué sorpresa! – Dijo Amy.

 

-         Sí, y qué coincidencia, también elegimos el mismo libro. ¿Te gusta la Mitología Griega?

 

-         Sí, me parece fascinante. Oh, pero puedes quedarte con el libro, seguramente encontraré otro.

 

-         No, está bien, tú tómalo. Creo que tú le darás un mejor uso que yo. También vi algunos buenos libros por aquí. Déjame mostrarte. – Dijo Shun mientras llevaba a Amy hacia otras repisas llenas de libros. Ella tomó uno pero otro libro iba a caer en su cabeza. Afortunadamente, Shun lo atrapó.

 

-         ¿Estás bien? – Preguntó Shun.

 

-         Sí, muchas gracias. – Dijo ella mientras registraban los libros.

 

-         Oye, ¿quieres ir a tomar un café? – Shun preguntó tímidamente.

 

-         Me encantaría. – Respondió Amy.

 

Ellos fueron a un pequeño y agradable Café cerca de ahí y hablaron durante toda la tarde. Después del café, Shun acompañó a Amy hasta su casa.

 

-         La pasé muy bien, gracias. – Dijo Shun cuando estaban frente a la puerta de ella.

 

-         Yo debería ser quien te lo agradezca, después de todo, me invitaste a tomar café.

 

-         Oh, no te preocupes por eso, no fue nada. Además fue agradable. Oye, Amy… ¿te gustaría salir el sábado para tomar una café otra vez? – Dijo un ruborizado Shun.

 

-         P-Por supuesto, me encantaría. – Dijo una igualmente ruborizada Amy.

 

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En algún lugar de Tokio (2)…

 

Ikki y Lita habían estado buscando por todo Tokio un lugar en donde Ikki pudiese entrenar, pero al parecer el Caballero Fénix era un poco quisquilloso…

 

-         Tampoco te gustó ese lugar, ¿verdad? – Dijo Lita después que dejaron el 20mo lugar al que habían ido.

 

-         No. Estoy buscando un lugar solitario y callado. – Dijo Ikki.

 

-         Entonces tal vez te agrade el lugar que uso para entrenar. Si quieres, te lo mostraré. – Dijo Lita.

 

-         Muy bien. Pero solo si no tienes inconveniente en compartir tu lugar de entrenamiento.

 

-         ¡Por supuesto que no! A veces es tan solitario y la compañía siempre es bienvenida. – Dijo Lita. Además, también es muy romántico, pensó la Senshi del trueno y la vegetación. El lugar estaba cerca de un parque y estaba cubierto de césped y estaba cerca de los árboles y flores del parque.

 

-         Bien, parece un buen lugar para entrenar. Ahora todo lo que necesito es un compañero de entrenamiento.

 

-         Oye, ¿y acaso yo estoy pintada? Yo podría entrenar contigo, sabes.

 

-         Lita, no te ofendas, quiero decir, eres muy atlética y todo pero no durarías un minuto en una lucha conmigo. – Dijo Ikki. El no dudaba de las habilidades de pelea de Lita, pero realmente no quería luchar con ella, él prefería protegerla.

 

-         ¿Ah, eso crees? Bien, voy a demostrarte que te equivocas. – Dijo ella mientras se ponía en guardia. Era hora de bajarle los humos a Ikki. Ikki también se puso en guardia y la lucha dio inicio. Quince minutos después aún estaban luchando y ninguno parecía ceder terreno. Finalmente, Lita pateó el pecho de Ikki y él salió volando a unos cuantos metros.

 

-         Ikki, ¿estás bien? – Lita preguntó algo preocupada, viendo que Ikki no parecía levantarse. De repente, Ikki pateó la pierna de Lita haciéndola caer, desafortunadamente (3) encima de él. Lita se sonrojó bastante mientras se ponía de pie.

 

-         Bien, creo que podemos dejarlo en un empate. – Dijo Ikki mientras se sentaba junto a Lita en el suelo. El observó unas cuantas flores silvestres que crecían alrededor. Se veían tan frágiles, tan femeninas, pero al mismo tiempo fuertes y llenas de vida. Le recordaban a Lita. Ella era alegre, fuerte y tenía una gran voluntad, pero al mismo tiempo ella era femenina, dulce y parecía tan frágil. Como Esmeralda. Pero ella era diferente. Era tiempo de seguir adelante, de dejar el pasado atrás, y con Lita, él pensaba que podía hacerlo.

 

-         Oye, Lita, ¿te gustaría salir el sábado? – Preguntó él cuando regresaban.

 

-         ¡Por supuesto, me encantaría! – Dijo ella sonriendo. Ella miró a Ikki. Sus ojos mostraban sufrimiento y tristeza, como si hubiese visto demasiadas cosas para su edad. El se ocultaba tras una fachada de desinterés, pero ella podía ver que él era una persona compasiva, pero que había sufrido mucho en la vida. Talvez ella podría ayudarle a sanar esas heridas.

 

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Templo Hikawa

 

Cuando Shiryu llegó al templo de Rei, ésta vez los cuervos no se alejaron. Ellos aceptaron su presencia e incluso Fobos voló hacia el hombro de Shiryu.

 

-         Hola, Rei, ¿cómo estás?

 

-         Muy bien, ¿y tú?

 

-         Estoy bien. – Contestó el Caballero Dragón. – Veo que tus cuervos son muy sociables. – Dijo él mientras acariciaba a Fobos.

 

-         De hecho, ellos evitan a la gente, aún a mi abuelo. Tú eres la primera persona aparte de mí que los acaricia.

 

-         Hmmm, ya veo. – Dijo él mientras se dirigían al cuarto de meditación.

 

Estaban entrando cuando Rei recibió un mensaje en su teléfono celular. Decía:

 

-         “¡Soy tan afortunada, piro, tengo una cita el sábado! ¡Nos vemos!” - ¡De ninguna manera ella va a vencerme! Pensó Rei. Mina había hecho una apuesta con Rei sólo para asegurarse que algo iba a suceder entre ella y el Caballero Dragón. Ella apostó que conseguiría un novio antes que Rei, y Rei no estaba dispuesta a perder.

 

-         Rei, ¿te encuentras bien? – Preguntó Shiryu.

 

-         Sí, ¿por qué?

 

-         Bueno, vas a destrozar tu teléfono si continúas apretándolo así.

 

-         ¿Eh? ¡Oh, sí; es cierto! – Dijo Rei mientras guardaba el teléfono y reía. Ellos continuaron hablando acerca de técnicas de meditación y meditaron juntos, aunque era difícil para ambos concentrarse teniendo uno al otro junto a ellos.

 

-         Rei, necesito saber algo muy importante. – Dijo Shiryu cuando se marchaba.

 

-         Dime. Tal vez la respuesta pueda ser encontrada con una lectura de fuego.

 

-         ¿Quieres salir el sábado? – Finalmente Shiryu le preguntó. El se sentía diferente alrededor de Rei. El podía confiar en ella, y ella lo entendía. ¿Acaso se estaba enamorando por la sacerdotisa de cabello negro? Solo el tiempo lo diría.

 

-         ¿Eh? ¡P-Por supuesto que me encantaría!

 

-         Genial. Te recogeré a las 5:00, ¿está bien?

 

-         Sí, no hay problema. – Dijo Rei. Ella siempre había mantenido a los hombres alejados de ella, excepto a su abuelo, por miedo a que la lastimaran, como su padre lo hizo cuando la abandonó. Pero Shiryu parecía diferente. Ella se sentía a salvo con él, ella sentía que podía confiar en él. Definitivamente él era diferente de otros hombres.

 

-         ¡Nos vemos!

 

-         ¡Adiós! – Dijo Rei. ¡¡ELLA TENIA UNA CITA!! ¡¡¡ANOTACION PARA LA SENSHI DE FUEGO!!! ¡¡TOMA ESO, MINA BOBA!! Eran los pensamientos de Rei mientras corría para contestar el mensaje.

 

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Un hombre alto, de cabello blanco entró a una habitación oscura con pantallas que mostraban a la gente alrededor del mundo. El hombre estaba vestido con ropas de estilo griego y tenía una presencia muy poderosa. Sus una vez sabios ojos azul celeste eran ahora más oscuros y tenía una mirada de odio y resentimiento hacia la gente en la pantalla.

 

-         ¿Está todo listo, Euryale? – Preguntó el hombre.

 

-         Sí, mi Lord, las Lamias atacarán pronto. – Contestó Euryale arrodillándose en el suelo. Ella tenía cabello verde largo ondulado, pero si uno miraba más de cerca, se daría cuenta que en realidad eran serpientes feroces, listas para morder y matar todo aquello que se les acercara, excepto el hombre de cabello blanco, al que las serpientes parecían temerle. Ella tenía ojos rojos brillantes que reflejaban un gusto por derramar sangre y muerte. Su siniestra y blanca piel estaba cubierta en ropas de estilo griego y tenía colmillos de serpiente en su boca.

 

-         Muy bien entonces. ¿Cómo vas a enfrentar a Atena, Afrodita, Pandeia, Chione, Enyo y Cloris?

 

-         Haré que Apómenos se encargue de eso, mi Lord.

 

-         Buena elección. A la humanidad ya se le acabó el tiempo. – Dijo él y empezó a reír malvadamente.

 

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Notas de Autora:

(1) Sí, claro =P.

(2) Hey, están caminando por ahí. No es como si tuvieran un dispositivo rastreador o algo ^-^.

(3) O afortunadamente, eso depende.

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