Por:
Chris
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Capítulo 4: Terror con Zofis y Koko
Indrid Arkadan, Una y Baku desembarcaron en un puerto y siguieron a pie. Indrid había vuelto a ser viejo otra vez. Les quedaba mucho por delante así que tomaron un camino de tierra y comenzaron a caminar… y caminar… y caminaban. De a rato iban en la parte de atrás de algunos camiones, pero la mayor parte del tiempo, solo caminaban… y caminaban… y el sol quemaba… y caminaban… y…
Indrid Arkadan: ¡¡Ya estoy cansado de caminar!! ¡Tengo ampollas en el pie! mejor dicho, ¡el pie en una ampolla! Y tengo calor también.
Akashíco: ¿Ya estas cansado?
Indrid: ¡Siiiiiii! Por si no te diste cuenta, vengo arrastrándome desde hace ¡5 kilómetros!
Akashíco: Oh, entonces, descansa.
Una no había ni terminado de hablar cuando Indrid ya estaba tirado debajo de un árbol.
Baku había desaparecido de nuevo sin dejar rastro. Al parecer se alejó mucho porque no había nada en ese lugar en kilómetros a la redonda.
Una se sentó junto a Indrid bajo el árbol y ahí se quedaron.
Indrid: Donde quiera que este Baku, le deseo lo peor.
Akashíco: …
Indrid: Se supone que los perros son fieles, leales a sus dueños. Este animal hace lo que quiere. Es un maldito lobisón.
Akashíco: ¿Un qué?
Indrid: Un lobisón, ¿No ves las señales? No le gusta la carne, solo toma leche, y aparece solo de a ratos, eso quiere decir que cuando desaparece se convierte en humano otra vez. Seguro es el séptimo hijo varón de una familia.
Akashíco: Arkadan, ¿Quieres que te consiga agua?
Indrid: U
Cuando bajó el sol volvieron a seguir caminando, pero por suerte se nubló y el calor diminuyó. Sopló un viento Sur y cayó una tormenta de aquellas.
Indrid: ¡Tengo frío!
Akashíco: Te quejas demasiado.
Indrid: ¿Tú que sabes? ¡Porqué no buscas donde refugiarnos como aquel castillo a lo lejos! … ¿Castillo? … ¡Es un castillo!
Indrid se apresuró a ir hacia ese lugar, pero Una lo detuvo.
Akashíco: Espera, no creo que sea buena idea.
Indrid: ¿De qué estas hablando?
Akashíco: Hay un mamodo dentro de ese castillo.
Indrid: Entonces acabaremos con él, pero rapidísimo.
Akashíco: No lo creo, es Zofis.
Indrid y Una caminaron hasta el enorme y tétrico castillo de Zofis. Abrieron la gran puerta y se encontraron con un enorme salón de paredes altas y viejas y un techo en forma de cúpula lleno de telarañas.
Indrid: Esto asustaría a cualquiera.
A lo lejos se oye una voz.
Zofis: Bienvenidos sean, los estábamos esperando.
La voz provenía desde la otra punta del salón.
Zofis: Tanto tiempo sin verte, “Una”.
Akashíco: Zofis.
Zofis apareció en escena junto con Koko, la lectora de su libro.
Indrid: Así que tu eres Zofis (dijo escurriendo su sombrero) tu hogar es… encantador.
Koko: Que amable.
Zofis: Y pensar que todo este tiempo creí que estabas muerta.
Akashíco: …
Zofis: ¿Qué haces en este mundo?
Akashíco: El rey me ordenó que viniera.
Zofis: Pero eso es ridículo (reía).
De a ratos, Indrid escuchaba extraños ruidos que parecían lamentos, gritos, chillidos que le ponían la piel de gallina. De pronto, la puerta principal se abrió de par en par y a Indrid se le subió el corazón a la garganta. Era solo Baku, que entró y se dirigió corriendo hacia Zofis.
Zofis: ¿He?...
Baku se lanzó sobre Zofis y comenzó a lamerle la cara.
Zofis: No, déjame, no me lamas.
Indrid: ¡Ese perro no tiene vergüenza! (dijo enojado).
Akashíco: ¿A Baku le agrada Zofis? (pensó).
Baku se sentó al lado de Zofis.
Zofis: ¿?
Koko: Parece que le caes bien.
A Indrid se le estaba por reventar la arteria del cuello, Baku nunca le había lamido la cara a él.
Indrid: ¡Bueno ya! Si vamos a pelear, pues peleemos.
Zofis: Tranquilo, no quiero pelear.
Indrid: ¿?
Koko: ¿?
Zofis: Voy a dejar que Brago se encargue de ti, Una. Él te hará pedazos por lo que le hiciste ¡jajaja!
Zofis soltó una risa maquiavélica, Baku comenzó a aullar y para colmo, Indrid seguía escuchando esos sonidos raros.
Indrid: Cartón lleno.
Zofis: ¿No gustan quedarse a pasar la noche?
Indrid: ¡¿Y qué mierda son esos ruidos?!
Koko: Son nuestros otros huéspedes.
Indrid: ¡¿Qué?! ¡No me quedo en esta jodida casa ni drogado!
Se dio media vuelta y se fue murmurando.
Indrid: Mujeres psicópatas, son mas peligrosas que la hipertensión.
Koko: Que malhumorado es.
Zofis solo se reía de él.
Zofis: ¿Soy yo, o tu compañero humano acaba de irse dejándote a merced de mí?
Koko: ¿De dónde lo sacaste?
Akashíco: Esteee…
Zofis: Una, pude darme cuenta de que usaste el poder del reloj hace poco ¿no es así? Eso significa que ya no lo traes en el medallón. Asumo que ahora está dentro de ti.
Akashíco: ¿Lo quieres? (dijo sonriendo).
Zofis: No hace falta. Tengo otros recursos, pero no dudes de que algún día no muy lejano, cuando me convierta en rey, te daré la orden de ejecutarte a ti misma.
Akashíco: Y yo obedeceré la orden con suma lealtad.
Zofis sonrió.
Zofis: Oráculo del reino mamodo, ¿Es posible que aquí puedas tener predicciones?
Akashíco: Mientras utilice mi libro de conjuros haré predicciones.
Koko: Eso quiere decir que ya has visto el futuro.
Zofis: Entonces ya sabes quien se convertirá en el próximo rey.
Akashíco: Si, ya lo se.
Zofis: Y no puedes negarte a decírmelo, porque es tu deber.
Akashíco: Tienes tres oportunidades para preguntarme Zofis, como siempre. Te responderé exactamente lo que me preguntes, así que, se específica.
Zofis y Koko se miraron y sonrieron complacidas.
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