Por:
Chris
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Capítulo 8: Tomando el té con Sherry
Indrid y Una llegaron a un escampado increíblemente bello. Nada alrededor, más que pasto verde y una enorme casa vieja abandonada.
Indrid: Aquí es donde yo crecí, mi padre y yo entrenábamos aquí. Él me instruyó con la espada desde los cuatro años. Y esa es mi casa.
Akashíco: ¿Por qué te fuiste?
Indrid: Mi padre viajaba mucho y un día nos fuimos con él y nunca regresamos. Este lugar está lleno de ruinas de antiguas construcciones ocultas entre la maleza. Mi casa es la única que parece haber sobrevivido.
Regresar a Japón le había traído recuerdos a Indrid. Sin darse cuenta, comenzó a brillar y volvió a ser joven por tercera vez.
Indrid: ¿Qué sucedió? ¿Una, por qué me hiciste joven otra vez?
Akashíco: No fui yo.
Indrid: ¿Y entonces qué pasó?
Akashíco: Fueron tus recuerdos.
Indrid. ¿Ja?
Akashíco: Un sentimiento muy fuerte por un recuerdo pudo haber confundido al reloj del tiempo, por eso te volvió joven otra vez.
Indrid: ¿Ha?
Akashíco: Solo sucede porque ya he manipulado el tiempo en ti. Se creó una variable inestable, al desafiar la autoridad de las leyes del sagrado reloj de las arenas del tiempo. Se reserva un juicio para mí.
Indrid: Súper, ¿Qué fue lo último que dijiste?
Akashíco: Nada.
Indrid: A bueno, soy joven otra vez, ¿No es súper?
Una pensaba…
Akashíco: Cuando Indrid se vuelve joven, su humor cambia completamente. Supongo que sin todos esos recuerdos tristes de su familia, él vuelve a ser feliz.
Dentro de la enorme casa de Indrid todo estaba cubierto en sabanas blancas. Estaba bastante limpio, la cocina, el recibidor, las habitaciones, todo.
Indrid: Demasiado limpio. (Se cuestionó)
Akashíco: ¿Nos quedaremos aquí?
Indrid: Sipi, de hecho, te quedarás aquí mientras voy a dar un paseo.
Akashíco: Espera, ¿Estás seguro?
Indrid: Pues claro que si, ¿Qué podría pasar?
Una se preguntaba si Indrid no recordaba aquellas veces que se perdía a unos pocos metros de distancia de ella.
Indrid: Volveré pronto, ya verás, no te darás cuenta ni de que me fui.
Eso fue en la mañana temprano. Al atardecer, Indrid todavía no encontraba el camino de regreso y se había quedado a descansar de su traqueteo frente a la casa de los Belmont, la casa de Sherry.
Indrid: Debí… haber traído a Una. (Se lamentaba)
Sherry y Brago se dirigían hacia ahí en el auto. Justo en ese momento, Indrid cruzó la calle despistadamente y tomó desprevenido al chofer, quien pisó el freno y se detuvo a 1 cm. de él. Indrid se desmayó del susto y golpeó la cabeza contra el pavimento. El chofer de Sherry tuvo que salir a auxiliarlo.
Indrid escuchaba a lo lejos que el chofer le preguntaba si estaba bien, o si estaba conciente. Técnicamente estaba bien, solo un poco aturdido.
Sherry: Brago, mira. ¿No es el joven que estaba en el parque con ese mamodo?
Brago: Si.
Sherry: Pero no está con su mamodo.
Brago: ¿Qué piensas hacer con él Sherry?
Sherry: No parece estar lastimado. Llevémoslo adentro y luego veremos que hacer cuando despierte.
Dentro de la casa de Sherry, recostaron a Indrid en el sofá del recibidor. Cuando éste despertó, observó a Brago.
Indrid: ¿El ángel de la muerte?, Ho por Dios, es justo como me lo imaginé.
Sherry: Así que ya despertaste.
Albert: Joven, UD. se encuentra en la residencia Belmont. (Aclaró el mayordomo)
Indrid: ¿Belmont?
Indrid miró a Sherry y Brago.
Indrid: O.O Un mamodo. (Pensó)
Sherry: ¿Nos recordaste? Estuvimos ayer en el parque durante el apagón.
Indrid: Haa si, ya recuerdo. Indrid Arkadan, ¿Y tú?
Sherry: Sherry Belmont. Tu nombre me parece familiar.
Albert: Disculpe mi interrupción señorita Sherry, pero Indrid Arkadan es un juez samurai virtuoso y con mucho prestigio.
Sherry: Si, ya recuerdo. Su popularidad llegó incluso hasta aquí. Pero yo no lo llamaría virtuoso, sino asesino.
Albert: Era un hombre que mataba por la justicia y nadie lo podía vencer.
Brago: Eso suena interesante. (Dijo recostado por el marco de la puerta con los brazos cruzados)
Albert: Pero, Indrid Arkadan tendría hoy mas de cuarenta años.
Indrid: 50 para ser mas exactos.
Sherry: Tal vez esto sea fácil de explicar, ya que tu mamodo controla el tiempo ¿o me equivoco?
Indrid: Me atrapaste cariño.
Sherry: ¿Dónde está tu mamodo?
Indrid: No está aquí, como lo ves.
Brago: Está cerca.
Brago sintió el aroma de Akashíco y se acercó a una ventana abierta.
Sherry: Será mejor que te dejes de juegos y nos entregues el libro, “juez samurai”
Indrid: No lo traje conmigo, encanto. Pero cuando lo tenga, te lo entregaré con una condición, que me venzas en batalla.
Albert: Eso es imposible.
Indrid: Yo no lo hubiera podido haber dicho mejor. Así que si sabes quien soy, tendrás cuidado con lo que haces, y con lo que dices ¿Si, cariño?
Mientras Indrid y Sherry discutían, Brago saltó por la ventana sin que nadie se percatara.
Akashíco estaba cerca de la casa de Indrid y la noche había llegado otra vez. Los cascabeles de sus pendientes sonaron advirtiendo que alguien se acercaba a gran velocidad.
Akashíco: El olor de Brago.
Brago encontró el lugar rápidamente. Se detuvo cuando se percató que detrás de él, a unos metros de distancia, estaba Una. Volteó a verla y ambos se observaron en silencio por un momento.
-Por qué lo hiciste Akashíco-
Ella no le contestó.
-¡Por qué!- (Frunció el ceño)
-Brago, lo siento- (Dijo Akashíco con el rostro entristecido)
Brago le dio la espalda.
-Cuando tú y yo nos enfrentemos Akashíco, no tendré piedad de ti-
Después de haber dicho eso, dejó el lugar.
Brotaron transparentes lágrimas frías de los ojos vacíos de Akashíco. Hacía mucho que esas lágrimas no caían por un recuerdo. Se quedó sola en el enorme escampado, inmersa en la oscuridad, nadie la rescataría del dolor. Ella debía rescatarse a sí misma.
Mientras tanto, Brago acumulaba odio en su frío corazón.
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