"El Oráculo del Reino Mamodo"

Por:
Chris

Capítulo 9: Cosas se dijeron sobre el Dr. Riddles

 Siesta calurosa, en donde lo único que quieres hacer es adormecerte y descansar. La leve brisa cálida acuna la maleza. La enorme casa de Indrid es fresca y silenciosa, justo lo que un viejo como él aprecia más, el silencio y la comodidad. Reclinado en una vieja silla de madera con los pies sobre la mesa y los brazos cruzados, Indrid se mecía con pereza sobre las dos patas traseras de su asiento, dormitando con la cabeza hacia atrás y el sombrero sobre la cara. Aprovechando la calma, aprovechando que ese día no habría batallas, pues la noche era aun más placentera para salir a buscar mamodos.

Una, acaparaba un ventanal abierto sentada en el marco, recibiendo la brisa adormecedora, inmersa en sus pensamientos.

 

Indrid: Nada podría arruinar este momento, nada. (Murmuró con los ojos cerrados y una sonrisa, que no se ve todos los días en el viejo amargado ese)

 

- ¡¡¡Indrid Arkadan!!! – (Gritó de repente una mujer loca, que había entrado a la casa como tiro azotando la puerta contra la pared)

 

Indrid: ¡¡¡Qué!!! (Gritó y cayó al piso con todo y silla)

 

La mujer extraña se apresuró a llegar hasta donde estaba Una.

 

- Ahí estás pequeña. (Dijo con la voz más dulce del mundo) Dime, ¿Estás bien? –

 

Indrid: ¡¿Que si ella está bien?! (Dijo tirado en el piso)

 

La mujer, electrizada y con los ojos brillantes, se volvió hacia él.

 

- ¡Indrid, eres un idiota! -

 

Indrid: Tipo que… hola como estas. (Mencionó sarcásticamente mientras se acomodaba de nuevo en la silla) ¿Qué haces aquí? ¿Qué ya no habías muerto tú?

 

- ¡Tonto! ¡¿Por qué no llamaste para decirme que habías vuelto a Japón?! -

 

Indrid: Hay no se, si justo ayer cargué $20 a mi súper celular invisible Nokia.

 

- ¡Hace tres días que vienes y vas, pasando por mi casa! -

 

Indrid: ¿Y cómo voy a saber donde vives?

 

- ¡Te grité mil veces! -

 

Indrid: Perdona, no te escuché.

 

- ¡Porque te tapabas los oídos imbecil! –

 

Indrid: No oigo, soy de palo, tengo orejas de pescado.

 

Akashíco: O.O

 

- Y lo que mas me perturba, Indrid Arkadan, es esta niña. ¿Quién es ella? ¿Qué haces con ella? ¿Dónde están sus padres? ¿De dónde viene? –

 

Indrid: Olvidé presentarlas. Sara, ella es Una, y se quedará con migo un tiempo. Una, ella es Sara, la molesta hermana de mi esposa.

 

Sara era una joven de 20 años, con ojos marrones, cabello castaño corto y lacio. En realidad era una buena persona, muy amable y cariñosa. Después de que murió su hermana, ella quedó muy preocupada por Indrid, aunque no parezca porque siempre están peleando.

 

Sara: Indrid (Le murmuró al oído) se que perdiste a tu familia en ese incendio, pero esta niña no llenará el vacío.

Indrid: ¡Dejate de joder!

Sara: ¿Nunca cambiarás?

Indrid: ¿Nunca te casarás? Haber si te dejas de romper de una vez.

Sara: Para tu información, tengo una relación con alguien.

Indrid: ¿He? ¿Y quién en su sano juicio saldría contigo?

Sara: Bueno, em… no son citas exactamente… nos mandamos e-mails y a veces, chateamos, jeje.

 

Indrid se mató de la risa.

 

Indrid: ¡jajaja! ¡Jajaja! Sara, como vos, ninguna. ¡jajaja!

Sara: ¡Cállate!

Indrid: Y dime, ¿Cómo se llama el desafortunado?

Sara: Este… no se su nombre real, pero su nick es “Dr. Riddles”.

Indrid: … ¿Qué clase de idiota se pone un nombre así? Espero que no use ese nick para nada más.

Sara: ¿Qué tiene de malo he?

Indrid: No, nada. Te diré a que me suena ese “nick”. Me suena a un viejo, loco de remate, sabelotodo, que usa una capa parecida a superman.

Sara: Ja, en tus sueños mas remotos.

Indrid: Fuera de acá, sarna de pato.

Sara: ¿Me estás echando? Grosero, cabeza de fósforo.

Indrid: Es mi sombrero, mogólica.

Sara: ¡Kakis! ¡Después de todo lo que hice por ti! ¡Limpié tu casa!

Indrid: A, ¿Fuiste tú?

Sara: ¡¿Pues quien mas?!

Akashíco: O.O

Indrid: Bueno ya, se me escapó el sueño por tu culpa.

Sara: O, que tragedia para la humanidad. ¡Deberías salir con alguien para pasar el rato en vez de dormir tanto!

Indrid: Mujer, ¿Qué dices?

Sara: ¡Seguro que no has visto ninguna mujer desde que murió mi hermana, desde hace 5 años! ¡Supéralo! ¡Te hará mal!

Indrid: Oye, no te metas en lo que no te importa.

Akashíco: Sherry es bonita.

Sara: ¿He?

Indrid: ¡¿He?!

Sara: ¿Quién, princesita?

Akashíco: Sherry, la chica del parque. Indrid me dijo que habló con ella.

Indrid: O.O

Sara: ¿A si? Dime mas, corazoncito.

Indrid: ¡Hay por favor! La chica es joven ¿Ok?

Akashíco: Eso se puede arreglar.

Indrid: Una, niñita, ¿Podes hacer el favor y CALLARTE?

Sara: No hay edad para el amor Indrid.

Indrid: ¡Jesucristo, cállense las dos! Además, tú no entiendes. Yo puedo oler un desorden mental a kilómetros de distancia, y ese salón donde estaba con esa chica Sherry, ¡olía a lesbiana de sangre pura!

Sara: Si como no, excusas, excusas.

 

Indrid: Bueno, gracias por venir (Comenzó a empujar a Sara hacia la puerta) No te preocupes por nada, de hecho no vuelvas nunca, adios. (Cerró la puerta)

 

Indrid: ¡¿Qué rayos fue eso?! ¿Un tornado?

Akashíco: … No, fue Sara que…

Indrid: ¡Ya se!

Akashíco: ^_^

Indrid: Una, ven acá. Ya que me hiciste recordar a Sherry quería preguntarte algo, ayer cuando estaba hablando con ella perdí de vista a su mamodo Brago. Vino aquí ¿No es así?

Akashíco: Si.

Indrid: ¿Te hizo daño?

Akashíco: No.

Indrid: Ese mamodo, tiene un aura muy oscura, infunde miedo.

Akashíco: No importa, quiero que Brago me odie, hasta el punto en que quiera matarme.

Indrid: Estas loca. Me da lastima el pobre diablo que sea el lector de tu libro de con… ¡mierda!

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