Por:
Chris
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Capítulo 15: Sólo Gravedad
Juntos en el amplio descampado, con una mísera oportunidad. Rodeados de confusión y masacre, sobre ellos un serafín probablemente invencible. Vacíos en los anexos, personas desapareciendo, el conjuro del oráculo solo hacía más tardío lo inevitable. No había tiempo, ni pasado, ni presente. Las opciones se acababan, los mamodos que quedaban eran doce.
Se sobresaturaban los límites a los que un anciano enfermo del corazón podía llegar, se añoraba el pasado. Se daba lugar a la derrota y el arrepentimiento. Pero no el oráculo, porque éste solo vive para servir a su rey. No toma decisiones, no opina, solo obedece y así muere.
Mas, aun quedaban esperanzas, ocultos observándolo todo, futuros reyes median sus acciones y limitaban su ayuda, futuros reyes como Zeno… futuros reyes como Zofis.
Koko: El oráculo, va a liberar al serafín. Creí que iba a matar a la chica.
Zofis: Esa era la mejor opción. Pero sabes, ella no puede decidir. Solo está cumpliendo con el deseo del futuro rey.
Dufort: Entonces Zatch Bell será el rey.
Zeno: Por el momento, si. Eso dice la predicción.
Dufort: Pero la predicción también dice que ese mamodo provocará la destrucción de su mundo. ¿Por qué el oráculo le sirve?
Zeno: Porque ese es el propósito por el cual nació, para servir y proteger al rey mamodo, sin importar nada. Si trato de enfrentarme a Zatch ahora, tendría que pelear primero con ella y no tengo intenciones de hacerlo.
Koko: ¿No vamos a intervenir?
Zofis: Cuando el futuro cambie y yo sea el rey.
Akashíco: Lealtad… al rey. Gash-kun, estés bien o estés mal, tus deseos… tienen que ser mis órdenes.
Zeno: Está tan empeñada en convertirse en el mamodo más devoto al rey, que no le importará si la Tierra se destruye.
Ella fue tanto o más maltratada que nosotros dos juntos.
Dufort: Tú la conoces.
Zeno: Cuando todos creyeron que ella había muerto, fue en realidad, cuando comenzó a vivir. Akashíco y yo intercambiábamos conocimientos de batalla. Ella vivió mucho tiempo en el infernáculo y presenció incontables batallas del rey. Me enseñó a incrementar el poder de mis conjuros y a hacerme más fuerte a través del Samadhi. Y yo le enseñé a usar conjuros de ataque, pero es una lastima que no pueda usarlos debido a su débil compañero. En poco tiempo ella y yo nos hicimos más fuertes. Pero Akashíco no solo se hizo más fuerte, se hizo inmune al dolor y al miedo y dejó de apreciar por completo su existencia. Solo tenía en mente su propósito y nadie iba a impedir que cumpliera con su destino. Será mejor que Zatch y los otros no se confíen de un mamodo que visitó el infernáculo.
Aun en trance, el serafín se hacía más fuerte. Pero no iba dejar que nadie lo atacara mientras se posesionaba del cuerpo de Suzy. Así que mantuvo ocupados a Zatch y los otros con la visita de una traviesa pero poderosa deidad, “el presente”.
Indrid: No miren ahora pero…creo que habrá un cambio de planes. Una, no ataques al serafín. ¡Porque una deidad viene hacia nosotros!
Cual feroz ventisca, la deidad del presente se hizo oír.
Kio: ¿Qué las deidades no estaban detenidas en el tiempo?
Akashíco: Se liberó de mi conjuro. Pero eso no debió haber sucedido. Imposible.
Zatch: ¡Capturémoslo ahora! ¡Kio!
Kio: ¡Pero es ventisca, como una tormenta!
Akashíco: No, la verdad del presente es…
Indrid: ¿Una esferita de 10 cm. de ancho y color rojo fuerte que levita? Na, no te creo.
Akashíco: Yo no lo dije, lo estas viendo.
Insignificante como ninguna otra cosa, el presentecito se apareció en medio de todo el grupo.
Kio: ¿Ese es… el presente?
Zatch: Que bonita lucecita que flota. ¿Tintinea?
Akashíco: No lo toques, tiene mal carácter.
Indrid: A mi no me va a intimidar un redondo flotante.
Folgore: ¿Esa cosa es el presente?
Kanchome: Que miseria.
La bolita flotante color rojo de mal carácter sí era el presente. Sacó unos ojitos, una boquita pequeñita y comenzó a reír. Todo ese tornado que hubo, eso era pura exageración, buena presentación, pero nada más.
Kio. Y yo que estaba preocupado.
Megumi: Que encantador. ^_^
Tia: Que ternura. ^_^
Hyde: Que estupidez.
Bari: Enciérrenlo ya, antes de que vomite.
Akashíco. Atrápenlo, si es que pueden.
Akashíco fijó otra vez a su objetivo, el serafín, y quiso llegar hasta él, pero el presente se puso en frente suyo y no la dejó avanzar.
Akashíco: ¿Por qué no me dejas pasar? ¿Por qué proteges al serafín? Hazte un lado, obedece.
El presente sonreía nada más y no le daba el paso a Una.
Akashíco: ¿Por qué haces esto? ¿Qué hizo él por ti que yo no?
El serafín aprovechó el momento y volvió a desaparecer.
Indrid: Demonios Una, el serafín se volvió a ir.
Zatch: No te preocupes Una, atraparemos al globito para que no se interponga.
Akashíco: No entiendo, yo creí que las deidades no sufrían.
Zatch se le acercó sigilosamente y le saltó encima pero la cosita se le escapó
Indrid: Se mueve rápido el cara de globo.
Entonces todos empezaron a perseguirlo por todos lados. Corrían, saltaban, trepaban, pero no lo alcanzaban. Y la esferita flotaba y flotaba plácidamente esquivando absolutamente todos los conjuros que los mamodos les lanzaban. Tia le dio con su conjuro a Zatch, y Zatch le dio con su conjuro a Bari. Un Zaker se escapó y casi le da a Indrid, un desastre.
Indrid: ¡Heyyy, a mi me midieron esa!
Ni siquiera Hyde y Eido moviéndose con el viento lo podían atrapar, ni Kido con sus mini réplicas lo podía arrinconar. Ponigon… Tia… Kanchome… Wonrei…, lo quisieron cazar de mil maneras pero fallaban. Todos, Megumi, Kio, Folgore, Li-en, chocaban entre ellos. Zatch y Hyde casi se matan, y a Bari le estallaba una vena.
Indrid: ¿La carita feliz les está dando un baile he? La juventud va en decadencia.
Eido: ¡Deja de electrocutarnos!
Hyde: ¡Oye Zatch, no te interpongas en nuestro camino!
Zatch: ¡Yo no me interpuse en tu camino, tú te interpusiste en mi camino!
Indrid: Todos se interpusieron en el camino de todos y terminaron en el piso, manga de inútiles.
Dr. Riddles: Es más complicado de lo que parecía.
Eido: Esa cosa será pequeña pero es muy veloz.
Kio: Esto es ridículo, vamos a pensar.
Gustav: ¡Zonis!
Bari no es de esos que piensan. Y la esfera del presente no es de esos que se quedan a esperar que el ataque les llegue. Pero la bolita estaba distraída y el ataque le llegó.
Megumi: Le dio.
Kio: ¿Le dio?
Akashíco: Van a hacerlo enojar.
Indrid: ¿Y qué va a hacer? ¿Rebotar?
El presente se enfadó mucho por lo que le hicieron y comenzó a liberar una energía poderosa en forma de ventisca otra vez. La tierra comenzó a abrirse y un terremoto los sacudió. Todos entraron en pánico, especialmente Folgore porque el polvo había arruinado su cabello.
Indrid: ¿La hora feliz terminó? ¡Una… ¿Cómo encierras a esa cosa?!
Akashíco: Con varios conjuros de ataque para debilitarlo y un conjuro Akáshico para encerrarlo.
Indrid: O_O Demonios, te daré tres conjuros. Uno de ataque y dos akáshicos. ¿Trato?
Akashíco: Necesito ocho conjuros como mínimo.
Indrid: Cinco y es mi última oferta.
Akashíco: Indrid, no dará resultado.
Kio: ¡Vámonoos!
Kanchome: ¡Retiradaaaaaa!
Zatch: ¡Sálvese quien pueda!
Folgore: ¡maaaaaamaaaaa!
Akashíco: No podemos, el presente destruirá todo y no habrá donde ir.
El temblor se hizo mas fuerte he insoportable, la ventisca arrasaba con todo. El oráculo no pudo preverlo porque necesitaba usar sus conjuros para recibir visiones. Su lector, Indrid Arkadan, no tenía suficiente energía para invocarlos y todos estaban a punto de morir. Ni Zeno, ni Zofis hubieran podido ayudar, la deidad del presente no podía ser debilitado con cualquier conjuro.
Por primera vez, el oráculo Akashíco, no supo que hacer. Solo sabía, que existía otro mamodo aparte de ella, que podía enfrentarse a una “deidad”.
Sherry: ¡Gravirei!
Brago era ese mamodo. Sometió a un aumento de gravedad a la deidad del presente hasta casi hacerla desaparecer. Hasta volverla una esfera luminosa de 1 cm. y la capturó con una sola mano.
El temblor acabó y también la ventisca. Kio, Zatch y los otros quedaron medio enterrados en la tierra. Folgore tenía un puñado de arena en la boca. De apoco, todos fueron percatándose de que Sherry y Brago los habían salvado.
Pero Akashíco… ella se quedó parada e inmóvil ante la presencia de Brago. Tal vez retrocedió unos pasos, o tal vez quizo ir hacia él. Tan lejana estaba sin querer acercarse, cuando todos los demás ya lo habían hecho. Lejana se quedó, para no enfrentarlo.
Akashíco: Tú siempre estás ahí… Brago.
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