"Tattoon Ranma"

Escrito por Hung Nguyen
Traducido por Miguel Angel Dubón Lanza

Advertencia: ¡Yo no lo hice! ¡Lo juro!

 

: Pensamientos

 

Capítulo 8. Ojo por Ojo

 

“¿Estás seguro que no quieres que yo, tú sabes?” Preguntó Balla mientras observaba a su amado prepararse a salir a trabajar en la cafetería.

 

“Está bien, Balla.” Contestó Eric. “Estaré bien.”

 

Había pasado una semana desde el trascendental encuentro de Ranma con Kasumi Tendo y él había estado extremadamente callado desde entonces. Durante ese tiempo, Eric había aprendido más acerca de Magia Tattoon e incluso había dominado unos cuantos hechizos simples. Por supuesto, él aún entrenaba como artista marcial, pero ahora incorporaba sus recién descubiertas habilidades a su estilo de pelea. Mientras continuaba mejorando, él comenzó a lenta, pero seguramente alejarse de las Artes Marciales Estilo Libre. Ya que no se consideraba a sí mismo como el hijo de Genma, él había decidido crear su propio estilo personal de pelea. Si su oponente no se reprimía, entonces él tampoco veía razón para reprimir sus golpes. El no estaba interesado en movimientos ostentosos o burlarse de su adversario. El ahora era brutalmente eficiente y usaría cualesquiera técnicas que fuesen necesarias para vencer a su enemigo. De esa manera, su enemigo sabría que era muy serio en una pelea. La petulancia y arrogancia habían desaparecido, y en su lugar estaba una actitud que tenía cero tolerancia para la basura que Ranma soportó en Nerima.

 

Para la mayor parte, el Estilo Libre estaba basado en los principios de robar, mentir y engañar. Por lo tanto, Eric había decidido eliminar los viejos códigos. Al DIABLO con el sentido hipócrita de Genma sobre el honor, gula, avaricia, y su hábito de hacer que su hijo sea el culpable por los crímenes de su padre. ¡Esa política de no golpear mujeres,  incluso aún cuando realmente se lo merecían, también apestaba! El súper-inflado sentido del orgullo también había sido descartado. Ahora, ya no importaba de qué género era su oponente. Nadie iba a obligarlo a hacer nada. Su compromiso con Balla era la única excepción, ya que la chica Tattoon le daba la fe y entendimiento que Akane y todas esas otras prometidas nunca le dieron. Los nuevos códigos de Eric eran simples y directos. ¡El no le pertenecía a nadie! Si tú mantenías tus promesas y honor con él, entonces él mantendría el suyo. No lo molestes y no tendrá que lastimarte. Hazlo enfadar… y entonces será tu funeral.

 

Balla todavía estaba un poco preocupada mientras preguntaba, “¿Pero qué tal si esa horrible persona Nabiki te encuentra? Me dijiste que ella es quien más probablemente descubrirá en dónde trabajas y vives. Entonces ella…”

 

Eric se encogió de hombros. “Cuento con ello.”

 

“¿Qué?”

 

Luego él le sonrió un poco. “Sólo digamos que ésta reunión había tardado en realizarse y después de todo lo que tuve que pasar en Tokio, finalmente entró en mi dura cabeza cómo manejarla. La respuesta era tan obvia, que debí haberme pateado por no darme cuenta de ello antes. Nabiki no es tan lista como ella piensa que es. Ella es realmente predecible y no es más que una molestia menor que debe ser eliminada. Las únicas razones por las cuales no lo hice antes fueron por mi estúpido orgullo, y dejar que otras personas me impidieran hacer lo que necesitaba ser hecho. Voy a tomar el control de mi vida y me rehúso a que ella me lo eche a perder ahora.”

 

“Pero…”

 

“Está bien, Balla. Estaré bien, y después de hoy, tendré una jaqueca menos de que preocuparme. Así que no te preocupes, ¿de acuerdo? Oye, ¿qué tal si me enseñas más sobre mis Poderes Tattoon cuando regrese?”

 

“No hay problema.” La Sacerdotisa Tattoon se inclinó hacia enfrente y le dio a Ranma un afectuoso beso en su mejilla. Esta vez, el artista marcial no se echó para atrás. Justo cuando él llevaba una mano para tocar el lugar, un nuevo símbolo se formó en su piel por un momento, luego desapareció.

 

Balla asintió cuando notó el nuevo tatuaje secundario, que había sido una forma triangular desigual y tenía tres líneas radiando de ella. “Tus nuevos tatuajes están formándose muy bien. Cuídate.”

 

Ranma asintió mientras se dirigía a trabajar. Mientras caminaba por la calle, sus pensamientos fueron dirigidos a cierta avariciosa e inescrupulosa hija Tendo y todo lo que ella le había hecho, y lo que ella más probablemente iba a hacerle cuando ella lo encontrara de nuevo.

 

No ESTA vez, Nabiki. Ni ahora… ¡NI NUNCA!

 

Le había llevado una semana preparar el escenario para éste evento, y estaba seguro que Nabiki no olvidaría pronto este día.

 

Después que su amado partió, Balla se encontró dando vueltas en su apartamento, todavía preocupada por lo que él haría en su encuentro con Nabiki. Luego ella sacudió su cabeza, quitándose esos pensamientos de la cabeza. Eric le había asegurado que nunca lastimaría a Nabiki (físicamente al menos), y la Sacerdotisa Tattoon tenía completa fe en él. La confianza era importante para mantener una buena relación. Eso era algo que Akane nunca tuvo con Ranma y le daba a Balla una ventaja sustancial.

 

Balla luego decidió ir a comprar provisiones para mantenerse ocupada. Ella fue a su habitación y empezó a cambiarse de su vestimenta tribal normal. Desde que llegó a Hiroshima, Eric le había comprado ropa nueva, ya que ella no podía seguir andando por ahí en su uniforme de escuela o su atuendo Tattoon de siempre. Ella eligió un conjunto de una simple blusa blanca con una falda de tela vaquera y zapatos para caminar. Después de cambiarse de ropa y cepillarse el cabello, ella se miró en un espejo de cuerpo entero y asintió antes de tomar su cartera y se dirigió a la puerta. Cuando dejó su villa en busca de Eric, su padre le entregó una gran cantidad de oro y joyas para gastos de viaje y otros. Ella había convertido algo de esa fortuna en efectivo y abrió una cuenta.

 

La sacerdotisa después salió por la puerta hacia el distrito comercial.

 

A tres cuadras de ahí, algún tiempo después…

 

Nabiki estaba sentada cerca de la barra de la cafetería, y estaba sorbiendo en una taza de té mientras esperaba a Ranma. De acuerdo a sus cálculos, él estaría llegando a trabajar en unos cinco minutos. Ella miró alrededor y vio que el establecimiento estaba bastante desalojado y estaba segura que su negocio con Ranma estaría seguro. No había nadie más alrededor aparte de un vago en un sobretodo que estaba sentado a una mesa a unos cuantos metros. En todo caso, Ranma era solo un pobre tonto que estaba obsesionado con las artes marciales. Siempre lo había estado, siempre lo estaría. El no sabía nada cuando se trataba de algo más y ella siempre podía jugar con ese inflado ego suyo. El no tenía ni por cerca la inteligencia para escaparse de Nerima por su propia cuenta y ella ya sabía de la parte que el Club de Computación de Furinkan había tenido en hacerle una nueva identidad. Eso en sí mismo podía ser usado como una de sus cartas de triunfo para obligarlo a regresar.

 

Su cabeza se irguió cuando vio a alguien entrar por la puerta frontal. Ella asintió cuando vio quién era. Su cabello había sido dejado corto y ahora tenía una cicatriz en forma de x en su frente, pero ese era Ranma, no había duda alguna.

 

El estaba vestido con camisa y pantalones de vestir formales, lo cual era probablemente el uniforme regular de la cafetería. El saludó de mano al manager, quien estaba atrás de la barra, quien a su vez lo saludó.

 

“¡Hey, Eric! ¿Cómo te va?”

 

“Nada mal. ¿Hay alguien esperándome?” Contestó Eric, mientras veía a Nabiki con el rabillo de su ojo izquierdo.

 

“Ha estado muy lento, así que puedes ir solo a rellenar la taza de té de esta señorita.” El manager apuntó a la chica Tendo mientras también se le encogió de hombros a Eric.

 

Eric asintió mientras caminaba hacia ella y dijo de una manera muy cortés. “Cómo está. Soy Eric y la atenderé por hoy. ¿Hay algo que pueda hacer por usted?” En su interior, estaba intentando extremadamente fuerte no mostrar ningún disgusto por la segunda hija Tendo.

 

Nabiki sonrió ante la pregunta capciosa mientras se volteaba para enfrentarlo con una sonrisa de presunción. “Pues sí, hay un par de cosas que puedes hacer por mí… ¡Ranma!”

 

Eric no mostró cambio alguno en su expresión mientras decía, “¿Discúlpeme? Creo que me confunde con alguien más.”

 

“Oh, no hay error alguno… Ranma Saotome.”

 

El distrito comercial…

 

Balla decidió detenerse en un restaurante para beber té antes de ir a casa para empezar a cocinar la cena para su Eric. Bajando sus bolsas de provisiones, tomó asiento en una caseta y ordenó algo de té verde. Mientras esperaba, sus sentidos Tattoon comenzaron a alertarla de algunas presencias que le recordaban a Eric. Ella se preguntó qué o quién emitía impresiones tan fuertes. Ella comenzó a aumentar sus percepciones, causando que el tatuaje en su frente apareciera ligeramente. Ya que las presencias estaban cerca, ella no tenía que emplear todo el poder de la marca. Ella miró alrededor y cuando detectó la fuente, miró por el rabillo de su ojo derecho y vio a dos mujeres sentadas en una caseta cercana.

 

En esa caseta en particular, Nodoka y Atsuko disfrutaban su té cuando la hermana menor de pronto tuvo la sensación que alguien las observaba. Nodoka miró alrededor y vio a cierta persona a quien había visto en el festival.

 

“¡Oh, mira! ¡Ahí está ella!”

 

“¿Quién?” Preguntó Atsuko.

 

“La chica del festival. Es la novia de Eric.” Ella apuntó con un dedo en la dirección de Balla.

 

“¿Eh?” Atsuko miró hacia donde su hermana apuntaba. “Oh. Bueno, ella podría no ser la novia de Eric, sabes.”

 

“No. ¡Estoy segura que es ella! Vi cómo ella se portaba cerca de él durante los fuegos artificiales. Y ella encaja con la descripción que los compañeros de trabajo de Eric me han dado. ¡Vamos a verla! He querido conocerla desde hace un tiempo.”

 

“Espera un momento, hermana. Aún si ella es la novia de Eric, no es ningún asunto nuestro…”

 

Nodoka sin embargo, no estaba escuchando mientras se levantaba y tomaba la mano de su hermana. Atsuko se vio a sí misma siendo levantada de su asiento y llevada hacia la caseta de Balla.

 

El lugar de trabajo de Eric…

 

Eric simplemente se encogió de hombros. “Lo siento, pero mi nombre es Eric Kobayashi. No tengo idea de quién es ésta persona Ranma.”

 

Para ahora, Nabiki decidió que era hora de tomar el control. “Oh, ya puedes dejar la charada, Ranma. Sé quién eres y todos van a saber DONDE estás. Ahora, ¿vas a regresar en silencio a Nerima o debo hacer de tu vida un infierno viviente en Hiroshima?”

 

“Señorita, no sé por qué cree que soy ésta persona Ranma, pero hay leyes en contra de las personas que hacen amenazas.”

 

Nabiki dejó salir una pequeña risa. Ella no podía creer que Ranma realmente intentaba enfrentarse a ella, la Reina de Hielo de Furinkan. Qué divertido. “Oh vamos, Ranma. Los dos sabemos que vas a regresar, y no hay ni una bendita cosa que puedas hacer al respecto.” Luego ella usó una de sus expresiones de burla. “¿Sabes que Happosai y nuestros padres están aquí? ¿Hmmm? Y también están Ukyo, Shampoo, Cologne y todos los demás que se MUEREN por ponerte las manos encima. Causaste un gran embrollo cuando abandonaste Nerima. Ahora PUEDO venderles la información de dónde trabajas y vives o…”

 

“¿O qué?” Preguntó Eric, aunque ya sabía cuál sería la respuesta.

 

“O simplemente puedes regresar al dojo. ¿Sabes que Kuno está hambriento de fotos otra vez? Incluso esas fotos que tomé de Akane en el baño no son suficientes y él REALMENTE quiere ver a su ‘diosa pelirroja’ de nuevo.”

 

TODAVIA no entiendo por qué usted insiste en que soy este tipo Ranma, ¿pero no cree que tomar fotos de alguien desnudo sin su permiso, o incluso obligándolos a hacerlo, es ilegal? Y además de eso, el chantaje y hacer amenazas también es contra la ley.”

 

Nabiki bufó ante su principal fuente de ingresos. “¿Y qué fue lo que produjo esto, Ranma? ¿Crees que vas a decirle a la policía, especialmente sin pruebas? ¿Crees que a la policía de Nerima le va a importar lo que tú puedas decirles, especialmente con tu maldición? Ellos no han hecho ni una sola cosa desde que llegaste a nuestra casa, ¿así que qué te hace pensar que harán algo ahora? Ellos son solo un montón de idiotas que prefieren no involucrarse.”

 

“Oh, no lo sé.” Eric se encogió de hombros. “Creo que la principal razón por la que no se involucraron fue porque no tenían ninguna evidencia sólida con qué trabajar, especialmente con ese Ladrón de Pantimedias y… ciertas personas que tenían mucho miedo de hablar, más que todo por usted.”

 

“¿Y qué estás implicando?” Nabiki empezó a tener la sensación que Ranma no estaba ni un tanto preocupado por su situación, pero ella estaba segura de tener todas las cartas.

 

“Estoy diciendo que usted debe haber hecho enfadar a varias personas con sus planes, especialmente a ésta persona Ranma que usted cree que yo soy. Yo diría que la gente estaba asustada probablemente porque usted revelaría ciertos secretos sobre ellos, lo cual hizo que fuese fácil para usted despojarlos de su dinero arduamente ganado. Hasta donde puedo ver, usted no es más que un parásito oportunista.”

 

“Cosas sin importancia, Ranma.” Comentó Nabiki con un ademán de mano. “Solamente dirijo un negocio.”

 

“Querrá decir chantaje.”

 

“Prefiero pensar en ello como un cobro de pago forzado.”

 

“Pornografía de menores.”

 

“Es simplemente oferta y demanda.”

 

“Demanda que usted creó en primer lugar, al ofrecerle a los compradores una muestra gratis, para luego interesarlos. Usted no es mejor que un traficante de drogas.”

 

“Simplemente soy una empresaria.” Contestó Nabiki casualmente. “Solo vi un mercado potencial y lo eché a andar. Kuno habría demandado esas fotos de su ‘feroz tigresa’ y su ‘diosa pelirroja’ tarde o temprano.”

 

“¿Y qué hay de todas esas personas a las que ha chantajeado? ¿El Club de Computación, la mitad del cuerpo de profesores de Furinkan y casi todos los estudiantes de la secundaria? Meterse en sus vidas personales ES una invasión a su privacidad, sabe.”

 

Nabiki contestó con un indiferente ‘hmpf’ mientras decía, “Realmente no creo que recordarme de lo que ya he hecho te hará algún bien, Ranma. Como dije antes, no tienes pruebas, y aún si las tuvieras, nadie te creería. ¿Entonces qué vas a hacer? ¿Golpearme? Te conozco mejor de lo que te conoces, Ranma. Tú no golpearías a una chica y aún si lo hicieses, simplemente puedo hacer que te arresten por cargos por asalto.”

 

“Usted parece pensar que sabe todo acerca de ésta persona Ranma, excepto por el hecho que yo no soy él.”

 

“Adelante, Ranma. Sigue negando. Solo estás cavando ese agujero más profundo.”

 

De vuelta en el distrito comercial…

 

“Nodoka, esto no es de nuestra incumbencia.” Susurró Atsuko mientras ella y su hermana se acercaban a la caseta de Balla.

 

Su hermana continuaba ignorándola mientras sonreía y se presentaba a la chica Tattoon. “Hola. Sé que no nos hemos conocido antes, pero he querido conocerte desde hace algún tiempo.”

 

La chica rubia hizo desaparecer pronto el tatuaje de su frente antes de ver hacia arriba y sonreírle a las dos mujeres. “¿Oh, en serio?”

 

La hermana de Atsuko asintió. “¿Creo que ambas conocemos a la misma persona? Su nombre es Eric Kobayashi.”

 

“¿Oh, ustedes conocen a mi Eric?”

 

La pregunta era realmente innecesaria, ya que Balla ya había detectado la conexión espiritual entre su novio y ésta mujer. La otra mujer tenía una conexión menor con él, pero ella podía sentir que ella estaba fuertemente conectada a Nodoka. Ella asumió correctamente por esto y el parecido físico entre ambas, que eran familia. Ella también notó que Nodoka tenía los mismos ojos azules grisáceos que su Eric. Interesante.

 

Nodoka asintió. “Sí. Sucede que él es mi mesero favorito en otro café. Escuché que tenía una novia. Sus amigos me dijeron que tenía hermoso cabello rubio y una sonrisa maravillosa. Cuando te vi con él durante el festival, sabía que tú eras ella.”

 

Balla sonrió cálidamente mientras les indicaba a ambas mujeres que se sentaran. “Es un placer conocerlas. Soy Balla.”

 

“Mi nombre es Nodoka y ésta es mi hermana Atsuko.”

 

De regreso en el otro lugar…

 

Eric vio enojado a la mercenaria hermana del clan Tendo. Cuando la vio por primera vez, él tenía la ligera esperanza que Nabiki aún tuviese una pizca de decencia en ella. Sin embargo, cualquier humanidad que le quedase, había sido o desechada por avaricia o estaba oculta tan profundo que bien podría estar perdida. Así que era con un poco de pesar que él tendría que… eliminarla de su nueva vida.

 

La hermana de Akane notó el largo silencio de Ranma y sintió que ella ahora lo tenía contra una esquina. Ella no creyó que haría daño alardear un poco más antes de rematarlo. “¿No tienes nada más que decir, Ranma? Bueno, no te culpo, considerando que no tienes ninguna elección sobre el asunto. Ahora, ¿regresamos al dojo? Estoy segura que Akane está ansiosa de verte de nuevo.”

 

“De hecho… tengo algunas cosas que decir.” Dijo Eric mientras cruzaba sus brazos sobre su pecho. “Tú, Nabiki Tendo, eres la persona más FRIA y vengativa que he conocido jamás.”

 

“Como ya dije, Ranma, cosas sin importancia.”

 

“Es sólo que no puedo creer que NADIE desecharía tan casualmente los sentimientos de otros y usarlos como peones, tan solo para llenarse la cartera con el dinero de ellos.”

 

“Como dije antes, son sólo negocios.”

 

“¿Y qué hay del hecho de que Happosai, mejor conocido como el Ladrón de Pantimedias está siendo refugiado en tu casa?”

 

“Eso no es asunto mío, Ranma. Es TU deber mantenerlo bajo control. Y además, las quinielas de apuestas que tengo de tus peleas con él también son buenas hacedoras de dinero.”

 

“¿Y qué hay de esas personas que están obligadas a hacer tu sucio trabajo de espiar y estafar? Unos cuantos cientos de yen en simples apuestas no son nada, ¡pero he escuchado que muchas personas te deben miles!”

 

“Cientos de miles, en realidad, ¿pero cuál es la diferencia? Fue culpa de ellos por apostar en primer lugar. En todo caso, este recordatorio de viejos tiempos ha sido divertido, pero aún no he escuchado tu respuesta, Ranma.”

 

“¿Viejos tiempos? Incluso ahora continúas haciéndolo.”

 

Nabiki hizo un ademán con la mano. “Sí, sí, sí. Han sido unos dieciocho meses muy lucrativos. Bueno, excepto por el tiempo en que abandonaste Nerima, pero me imagino que unas cuantas fotos de tu otra persona en lencería provocativa deberá ser suficiente para recuperar mis pérdidas. Ahora bien, Ranma, ¿qué es lo que respondes?”

 

“Una última cosa, Nabiki Tendo.”

 

Para entonces, Nabiki se había aburrido con el patético intento de Ranma de igualarla en habilidades verbales. “Oh, muy bien, Ranma. Te daré gusto. Pero luego espero escuchar tu respuesta.”

 

“Oh, obtendrás mi respuesta. Ahora, mi pregunta es, ¿tienes algo que lamentar en absoluto, por lo que les has hecho a esta persona Ranma y a todas esas otras personas que has perjudicado con tus planes?”

 

La segunda hija de Soun Tendo permaneció en silencio por un buen rato, luego respondió. “Como dije antes, Ranma. Esos fueron negocios.  Hice lo que tenía que hacer.”

 

Eric asintió mientras decía, “Bien entonces. Parece que yo también debo hacer, lo que tengo que hacer.”

 

De vuelta con Balla…

 

Balla y las dos hermanas disfrutaban la compañía unas de otras mientras conversaban acerca de cierto artista marcial con una cicatriz en forma de x. La Sacerdotisa Tattoon no obstante, no podía evitar el presentimiento que Nodoka tenía un enlace especialmente cercano con su Eric, aún cuando ella dijo que solo lo había conocido hacía unos meses atrás. La chica rubia estaba tentada a usar sus poderes para buscar más profundo en la mente de Nodoka, pero con las dos hermanas sentadas en frente de ella, ambas podrían ver aparecer el tatuaje en su frente.

 

“¿Y desde hace cuanto conoces a Eric?” Preguntó Nodoka.

 

“¡Hermana! ¡No deberías ser tan entrometida!” La reprendió Atsuko.

 

Balla no le dio importancia. “Oh, no me importa. Me encanta hablar de mi Eric.”

 

“Dinos todo sobre él.” Dijo Nodoka, dándole a Balla toda su atención.

 

La chica puso una mirada pensativa. “Bueno… tengo que admitir que él no era exactamente lo que yo había esperado cuando lo conocí por primera vez. El era… rudo, desconsiderado y no tenía miedo de decir lo que pensaba. Nuestro primer encuentro fue un tanto difícil.”

 

“¿Un tanto difícil?” Preguntó Atsuko con un ligero tono burlón. Ella recordó la discusión de Eric con Kasumi en el festival.

 

“Muy bien, fue MUY difícil.” Admitió Balla. “Y pasó bastante tiempo antes que él y yo nos entendiéramos. Pero todas esas cosas que hacen de Eric lo que es hoy es lo que amo tanto de él.”

 

“Ah, ya veo.” Nodoka asintió maliciosamente. Ella admiraba tal lealtad y devoción. Si tan solo su hijo fuese tan afortunado como Eric en tener una chica así a su lado.

 

Balla asintió mientras continuaba. “Sé que Eric es alguien difícil con quien estar, pero una vez que lo conocen como yo, entonces verán que es una persona buena y amable bajo ese duro exterior. El es valiente, siempre cuida de sus amigos y nunca se echa para atrás. El siempre hará lo que necesita hacerse.”

 

En la cafetería…

 

“Entonces vas a regresar conmigo a Nerima, ¿correcto?” Preguntó Nabiki con una expresión de superioridad, pensando que su hacedor de dinero no tenía elección.

 

“Incorrecto.” Ranma luego volteó hacia el vago que estaba sentado a la mesa al otro lado del café. “¿Bastará con eso, Oficial Nagata?”

 

El ‘vago’ asintió mientras se ponía de pie y se quitaba su sobretodo, revelando bajo el mismo un uniforme, ¡específicamente de la Policía de Tokio!

 

“Con eso bastará, hijo.” Dijo el oficial mientras le hacía señas a su compañero.

 

El ‘manager’ rodeó rápidamente la barra y mostró una placa mientras sacaba un par de esposas.

 

La superioridad de Nabiki desapareció mientras todo el color de su rostro se desvanecía. “¡¿Q-Q-Qué es esto?!”

 

Ahora era el turno de Eric de presumir mientras los dos oficiales llegaban a la mesa, bloqueando las rutas de escape de la chica. “¿Me permites presentarte al Detective Nagata y al Sargento Tanaka del Departamento de Policía de Tokio, específicamente del Precinto de Nerima?”

 

“¡¿Q-Q-Qué?!” La chica Tendo se quedó sin aliento mientras era bruscamente sujetada por el compañero del detective.

 

El Oficial Tanaka sujetó rápidamente las muñecas de ella y las llevó a su espalda colocándole las esposas.

 

“Nabiki Tendo, usted está bajo arresto.” Dijo el detective.

 

“¡¿QUE?! ¡¿BAJO QUE CARGOS?!”

 

“Extorsión, chantaje, apuestas ilegales y pornografía de menores para empezar.”

 

“¡¿Qué quiere decir?! ¡¿Dónde están sus pruebas?!”

 

Entonces Eric respondió. “Oh, ¿mencioné que toda nuestra conversación ha sido grabada?”

 

El detective asintió mientras señalaba hacia la puerta que llevaba a la cocina. Otro oficial apareció mientras sujetaba unos audífonos.

 

“Muy buena confesión de tu parte, ¿no crees, Nabiki?” Dijo Eric con una sonrisa astuta. “Tú de todas las personas deberías saber el valor de obtener información y evidencia de una persona.”

 

Para ahora, la segunda hija de Soun estaba en total shock. ¡¿Ranma realmente había hecho esto?! ¡¿El la había superado?! ¡No podía ser! ¡Era imposible! ¡Ranma no tenía esa clase de ideas!

 

Eric continuaba viéndola mientras era llevada hacia el auto de los oficiales encubiertos.

 

“¡NO PUEDES HACERME ESTO! ¡¡¡ME LAS PAGARAS POR ESTO, RANMA SAOTOME!!!”

 

El prometido de Balla se encogió de hombros. “¿Ranma Saotome? Nunca escuché hablar de él.”

Cambio de escena…

 

“Eric no es la clase de persona que deja que las cosas malas lo afecten. El es muy directo y una vez que hace algo, lo hará hasta el final.” Continuó Balla.

 

“Sí, esa también fue mi impresión sobre él.” Concordó Nodoka. “Realmente un hombre entre hombres.”

 

“Oh, por favor, Hermana. ¡No empecemos con ESO otra vez!” Atsuko estaba cansándose de escuchar esa frase ‘hombre entre hombres’.

 

La chica Tattoon se vio confundida por esa frase, luego se encogió de hombros. “Aún cuando Eric puede realmente enfadarse, eso es solamente porque la gente no lo entiende. El ha pasado por muchas cosas; muchas más de lo que la gente se da cuenta.”

 

“Sí. Puedo imaginarlo.” Nodoka recordó lo del festival y el arrebato de ira de Eric hacia Kasumi.

 

“Pero él NUNCA, JAMAS lastimaría a un inocente. A las únicas personas que ha herido fueron aquellas que se lo merecían.”

 

“Oh, cielos.” Comentó Atsuko.

 

Luego la chica de Eric añadió, “Pero él ha empezado a cambiar. Lo he notado. El acostumbraba resolver las cosas solo con sus puños, pero ahora él intenta encontrar alternativas.”

 

De nuevo con Eric…

 

El Detective Nagata se quedó mientras su compañero llevaba a la sospechosa al vehículo. “Quisiera agradecerte de nuevo por ayudar a la policía. Al principio, no te creímos cuando dijiste que tenías información concerniente al Ladrón de Pantimedias y rumores de estafas cerca de la Secundaria Furinkan, pero cuando empezaste a enviarnos todos esos negativos y archivos…”

 

“Solo cumplo con mi deber como un ciudadano preocupado, señor.” Contestó Eric. “Aunque espero que honre nuestro acuerdo…”

 

El detective asintió. “Hasta donde nos interesa, tú solo fuiste un informante anónimo. Las grabaciones y evidencia con la que nos has provisto es más que suficiente para entablar un caso contra la Señorita Tendo. Además de los cargos que ya he mencionado, estoy muy seguro que también podemos agregar darle refugio a un conocido delincuente.”

 

“En realidad, delincuentes.” Corrigió el antiguo residente de Nerima. “Hay un bastardo más a quien pueden agregar a su lista. Su nombre es Genma Saotome. Estoy seguro que si buscan en casos pasados de robos menores sin resolver, encontrarán su nombre y descripción. También tengo algo de evidencia en contra de él. Aguarde un minuto.” Rápidamente caminó hacia un lugar atrás de la barra principal. En ese momento, el verdadero manager del café emergió de la cocina.

 

“¿Todo está bien, oficial?” Preguntó el hombre de mediana edad.

 

“Ya estamos terminando.” Respondió Nagata mientras Ranma regresaba con un largo sobre, el cual le entregó al oficial.

 

“Tome. Esto deberá ser suficiente evidencia para acorralar a Genma Saotome y también hay algunas cosas que deben saber acerca de Happosai, el Ladrón de Pantimedias.”

 

“Gracias.” El policía vio el contenido del sobre y luego miró confundido a Eric después de ver una foto de Happosai durante uno de sus robos de pantimedias. Era de esperarse que Nabiki tuviera fotos de él, con el propósito de evitar que el parásito la molestara. “¡¿Este piojo es el Ladrón de Pantimedias?!”

 

“No deje que su apariencia lo engañe. Es un artista marcial muy peligroso y formidable. Es casi imposible vencerlo. No obstante, he hecho una lista de sus debilidades y si siguen esa información, entonces serán capaces de arrestarlo. Cuanto menos, no será capaz de robar y acosar a la gente con impunidad nunca más. Las autoridades sabrán quién es él.”

 

“Muy bien… creo que nos has dado mucho más con qué trabajar que lo que teníamos antes.”

 

“Oh, y también hice algunas llamadas antes que ustedes llegaran aquí. En ese sobre, encontrarán una lista de números de personas que pueden ayudarles en su caso en contra de Nabiki Tendo y el Ladrón de Pantimedias.”

 

El detective sonrió al entender el significado implícito de las palabras de Eric. “Asumo que no fuiste el único al que ella perjudicó, ¿eh?”

 

El artista marcial de la cicatriz en forma de x sonrió mientras se despedía del policía. “Gracias por tomarse el tiempo de venir a Hiroshima para escucharme, y llevar a cabo ésta operación encubierta.”

 

“Que tengas buenos días…” El detective observó al adolescente por un buen rato, captando cada detalle del artista marcial. Había historias de un peleador excepcional que había desaparecido de Nerima algunos meses atrás. Los cuentos de sus peleas y sorprendentes aventuras habían sido el tema de mitos y leyendas. Sin embargo, con su desaparición, todo el caos que lo rodeaba también se desvaneció. Y ahora este joven salió de la nada con información que podía ayudarle a la policía a resolver algunos de los crímenes más extraordinarios de esa mismísima área. Era tan obvio, que un cadete recién salido de la academia de policía podría haber deducido la identidad de su ‘informante anónimo’.

 

No obstante, ya habían llegado a un acuerdo. A cambio de la información, archivos, evidencia fotográfica y de audio, la policía no preguntaría por, ni llamaría a su informante. No era que importara. Con la lista de números telefónicos que Eric les había entregado, Nagata estaba seguro que otros testigos podían ser encontrados para testificar en contra de Nabiki y esos otros criminales.

 

“Sayonara, Kobayashi-san.” El oficial se inclinó respetuosamente ante Ranma y salió del café.

 

Otra vez con Balla…

 

“Al final, Eric solamente intenta hacer de sí mismo algo más de lo que era. El vino a Hiroshima para alejarse de sus antiguos problemas y empezar de nuevo. ¡Después de lo que me contó de su antigua vida, no lo culpo y lo apoyo en un ciento por ciento!”

 

Nodoka y Atsuko asintieron estando de acuerdo. Por lo que ellas habían visto y escuchado durante el festival, podían creerlo. Por supuesto, ellas no le dijeron a Balla que habían estado escuchado. Fue entonces que Atsuko miró su reloj.

 

“¡Oh, cielos! Mira la hora. Nodoka, tenemos que irnos.”

 

La hermana menor asintió mientras ambas se ponían de pie. Mientras se dirigían al cajero, se inclinaron ante Balla.

 

“Fue un placer hablar contigo, Balla, y espero verte de nuevo.” Dijo Nodoka.

 

“Lo mismo digo, Señorita… lo siento, pero no escuché su apellido.”

 

Atsuko asintió mientras respondía. “El apellido de nuestra familia es Kobayashi.”

 

“¿Kobayashi? ¿Ustedes son familia de Eric?” Balla se preguntó si esa era la razón del porqué sentía una impresión tan fuerte de sus energías espirituales. Tomó un poco de té.

 

Nodoka sacudió su cabeza. “Me encantaría considerar a Eric como uno de nuestra familia, pero no. Kobayashi es un apellido muy común. De hecho, uso el apellido de la familia de mi esposo. Mi nombre completo es Nodoka Saotome.”

 

En ese punto, Balla casi se ahoga en su té. Rápidamente tragó y respiró profundo mientras veía a la mujer con algo de sorpresa.

 

“¿Algo anda mal?”

 

“Eh… um, bueno… no… no pasa nada.” Balla tartamudeó mientras hacía la sorprendente conexión. ¡Eric le había contado de su vida previa como Ranma Saotome y ahora ésta mujer decía ser una Saotome! Con la fuerte esencia espiritual siendo tan similar a la de Eric, eso significaba…

 

“Sí tengo un hijo llamado Ranma que ahora debe ser de la misma edad de Eric. Oh, estaré tan orgullosa si resulta ser al menos la mitad de hombre que es Eric.” Dijo Nodoka soñando.

 

“Oh… estoy muy segura que lo será.” Dijo Balla nerviosamente. El último comentario de Nodoka había sido el decisivo y ahora no sabía qué hacer.

 

“¿Cómo lo sabes?” Inquirió Nodoka.

 

Balla se encogió de hombros mientras le sonreía. “Bueno… llámelo un presentimiento. Con usted como su madre, ¿cómo podría no serlo?”

 

Las dos hermanas se rieron un poco por lo que creyeron era una broma y le dijeron adiós a la chica. Unos minutos después, luego de pagarle al cajero por sus bebidas, partieron del establecimiento, dejando a la chica mística sola con sus pensamientos.

 

Balla sabía que Eric no quería tener nada que ver con su antigua vida, aunque él nunca mencionó a su madre. El despreciaba incondicionalmente a su padre Genma. La Sacerdotisa Tattoon se vio indecisa. ¡Ella acababa de pasar la última media hora hablando con alguien que técnicamente era su suegra! Ahora la verdadera pregunta era… ¿debía decírselo a Eric?

 

Ella sabía casi nada de lo que él sentía por Nodoka, aunque sus primeras impresiones de ella eran favorables. Ella parecía ser una persona muy amable y Balla no detectó malicia o resentimiento en ella y tenía una muy buena opinión de su hijo. ¿Cuál sería el daño en decirle a Eric? Sin embargo, ella no tenía manera de predecir cómo reaccionaría él si lo hacía. Talvez la razón por la que nunca habló de su madre era porque también la odiaba.

 

La chica rubia suspiró. Ella quería saber más de su esposo, pero ahora ella poseía algo que ni él sabía. Ella iba a tener que pensar mucho en esto.

 

Más tarde en la noche, en su apartamento…

 

“¿Así que Nabiki irá a prisión?” Preguntó Balla mientras ella y Eric practicaban algunos ejercicios de respiración para ayudar a enfocar sus Poderes Tattoon. Ambos estaban sentados en el piso con las piernas cruzadas, opuestos uno al otro. La Sacerdotisa estaba usando su atuendo tribal mientras su esposo tenía el torso descubierto y solo usaba un par de pantalones de seda. Los tatuajes de Balla estaban expuestos prominentemente. Las marcas secundarias de Ranma brillaban intensamente, al igual que el símbolo primario en su frente. La marca en forma de x se había transformado en un símbolo que era similar al que había en la frente de Balla. Actualmente, él tenía siete tatuajes; uno en su frente, uno en su mejilla derecha, uno en el dorso de cada mano, con dos más en su antebrazo derecho y uno en su bíceps izquierdo.

 

Eric asintió a su pregunta mientras respiraba profundamente otra vez. “Como te dije antes, no iba a permitir que esa mercenaria o alguien más echara a perder mi vida nunca más. La policía no fueron los únicos a quienes llamé ésta semana. Me puse en contacto con algunas personas que ella ha chantajeado, y están de acuerdo en ser testigos en su contra. También le di al Detective Nagata una lista de sus asociadas, y estoy dispuesto a apostar que van a testificar en su contra para evitar tener registros criminales. Nabiki hizo MUCHOS enemigos y muy pocos amigos.”

 

La Gran Sacerdotisa de la Tribu Tattoon asintió mientras notaba que un nuevo tatuaje comenzaba a formarse en el pecho de Eric, justo por encima de su corazón. “Entonces, ahora ya no tienes que preocuparte más por ella. Y estoy muy orgullosa que la manejaste sin tener que pelear o lastimar a nadie.”

 

Eric le sonrió apenadamente a la chica Tattoon. “Bueno, los puños no habrían servido contra ella, sin importar cuánto quise lastimarla por lo que ella me hizo. Cuando me detuve y pensé al respecto, me di cuenta que Nabiki no era nada más que una oportunista de poca monta, y que ella era muy predecible. Supongo que fue mi orgullo lo que me impidió ver eso. Ella únicamente se salía con la suya por tanto tiempo, porque nunca usé mi cabeza. Nunca estuve preparado para nada más aparte de las artes marciales, y ella se aprovechaba de eso. Cuando finalmente me fui de Nerima, me di cuenta que si quería salir adelante en la vida y protegerme de esa clase de ataques, entonces necesitaba aprender a luchar sin mis puños.”

 

Balla asintió mientras continuaba escuchando. La marca en el pecho de Eric apareció por completo y tomó una forma de media luna.

 

Ranma continuaba hablando mientras sentía más poder fluyendo a través de su cuerpo mientras su ki se realineaba con la magia de los tatuajes. “Nabiki se aprovechaba de mi arrogancia y… sí, lo admito, mi estupidez. Y ya que aprendí a ser un idiota de mi padre, no sabía cómo detenerla y terminé siendo su hacedor de dinero.”

 

“¡Pero al final tú ganaste, Eric!”

 

“Sí. Aprendo. Podrá llevar algún tiempo para que las cosas entren en mi duro cráneo, pero aprendo. Nabiki me subestimó cuando nos encontramos hoy. Ella pensó que yo era el mismo bobo estúpido que era allá en Tokio. Bien, talvez no sea capaz de desquitarme con ella por TODO lo que me hizo, pero los cargos que ahora hay en contra suya deberán bastar.”

 

“Ella irá a prisión por mucho tiempo.” Concordó Balla.

 

Eric asintió de todo corazón. “Una vez que me alejé de toda esa basura en Nerima, comencé a realmente pensar acerca de las cosas y dejé ir ese ego mío. No me causó nada más que problemas. Ya no me preocupa ser EL mejor nunca más. Solo quiero ser lo mejor que ‘yo’ pueda ser. Eso es suficientemente bueno para mí. Y finalmente me di cuenta que no tengo que enfrentar todo por mi cuenta. Es… realmente bueno tener a alguien que está ahí conmigo… ¿sabes?”

 

Balla se ruborizó un poco y sonrió, luego decidió cambia el tema. “Y… ¿qué piensas hacer cuando todos los demás vengan a buscarte?”

 

“Los enfrentaré. Tengo el presentimiento que necesitaré de mis nuevos poderes. Ellos podrían ser mi as en la manga.”

 

Balla asintió de nuevo mientras ella y Eric continuaban con sus ejercicios de respiración.

 

En cierto hotel…

 

“¡¿QUE ESTAS DONDE?!” Soun gritó mientras sujetaba con fuerza el teléfono en su mano. Atrás de él, Genma se preguntaba qué sucedía.

 

¿Adivinen quién acaba de llamar desde una celda de la cárcel?

 

En sus habitaciones, Akane y Kasumi voltearon a ver y vieron a su padre gritar histéricamente en el auricular. Después de su encuentro con Ranma, la hermana mayor se volvió solitaria y no hablaría con nadie. En cuanto a Akane, ella por supuesto, culpaba a Ranma por el estado de angustia de su hermana y prometió asestar inmenso dolor a su egoísta ‘prometido’ cuando lo encontrara.

 

En otro hotel…

 

“Shampoo, debes hacer todo lo que sea necesario para recuperar a tu novio.” Dijo Cologne mientras se dirigía a su tataranieta.

 

“¡Sí, tatarabuela! ¡Traeré de vuelta a Airen!” Dijo la chica de cabello púrpura mientras se preparaba para salir en busca de su esposo.

 

Cologne entonces se tensó cuando empezó a sentir una extraña energía que emanaba de alguna parte cerca del centro de la ciudad. La matriarca de trescientos años de edad comenzó a preguntarse dónde había encontrado antes tal poder, luego un escalofrío recorrió su espalda cuando un recuerdo de siglos atrás se hizo presente.

 

No… puede ser… ¿o sí?

 

Entonces una palabra empezó a hacer eco en su cabeza mientras las energías que percibió se volvían más fuertes.

 

Tattoon.

 

De regreso en el apartamento de Eric, Balla se había decidido. Su amado tenía derecho a saber y la confianza era importante en una relación.

 

“¿Eric?”

 

“¿Sí, Balla?”

 

“Hay algo que necesito decirte…”

 

Mientras tanto…

 

La chica en un manto con capucha observaba el atardecer desde una azotea. Le había llevado algo de tiempo, pero finalmente ella había rastreado a su presa. Pronto, ella obtendría su venganza en contra de la Gran Sacerdotisa de la Tribu Tattoon. Con un movimiento de su mano, invocó un hechizo mientras un tatuaje místico aparecía en su frente, causando que ella desapareciera de la vista.

 

Continuará…

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