Escrito por
Hung Nguyen
Traducido por
Miguel Angel Dubón Lanza
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Advertencia: ¿Qué cosa?
: Pensamientos
Capítulo 9. Ranma contra Happosai, ¡y no será agradable!
“¿Eric?”
Era tarde esa noche mientras la Gran Sacerdotisa Tattoon encontró a su amado apoyado contra el barandal del balcón de su apartamento, mientras veía ausentemente el cielo estrellado. Hace solo unas horas, el antiguo heredero a la Escuela Saotome de las Artes Marciales del Estilo Libre hizo arrestar a la mercenaria hija de Soun Tendo por cargos que más probablemente resultarían en una larga sentencia de prisión para ella. Para entonces, se había sentido bien haberse desquitado de ella, pero ahora comenzaba a preguntarse si había estado bien destruir su futuro. Por otro lado, ella no habría dudado en destruir sus planes de una nueva vida, al obligarlo a regresar a su antigua vida.
“¿Te… encuentras bien?” Preguntó Balla gentilmente.
“Sí… supongo.” Contestó Eric con algo de duda.
“Entonces, ¿por qué te ves tan… inseguro? ¿Es por lo que le hiciste a Nabiki Tendo?”
“No… Sí… bueno, eso es una parte.”
“¿Qué quieres decir?”
“Todo es tan… diferente de lo que tenía allá en Nerima.”
“¿Estás diciendo que quieres regresar a eso?”
“¡NO! ¡DEMONIOS, NO!” Ranma se tensó mientras sacudía su cabeza. “¿Por qué querría regresar a toda esa basura?”
Balla respiró un ligero suspiro de alivio.”Entonces, ¿qué te molesta? Hiciste lo CORRECTO al llamar a la policía, y exponerla por lo que ella era. Ella no va a causarte problemas nunca más.”
“Sí… es solo que las cosas han cambiado tanto, y me encuentro a mí mismo haciendo cosas que nunca hice cuando solo era Ranma Saotome. Sabía que las cosas no serían las mismas cuando borré todos mis archivos en el Registro Nacional, y me establecí como Eric Kobayashi. Aún cuando dejé ir mi pasado completamente, parece que mi pasado no quiere DEJARME ir. Ahora, todos mis problemas regresan a mí como un bumerang y…” El permaneció callado por un largo rato, mientras recordaba el momento en que Ryoga lo encontró, y todos los eventos que sucedieron posteriormente. “Me siento como si estoy perdiendo la perspectiva de quién soy. Siento como si empiezo a perder el control otra vez. Sé que ya no soy Ranma Saotome y CREO que soy Eric Kobayashi, pero las cosas que me han sucedido me hacen dudar eso.”
“Háblame, Eric. Cuéntamelo todo.”
Ranma solo pudo sonreír, ya que todavía estaba sorprendido que ALGUIEN realmente estuviese dispuesto a escucharlo; ¡y nada menos que una chica!
“Cuando luché con Ryoga, estaba tan consumido por la furia, que no me importaba lo que le estaba haciendo. Si no me hubieses detenido… lo habría matado. Para entonces, no habría hecho la menor diferencia para mí si vivía o moría. Solo quería pagarle por todo el sufrimiento y dolor que él me causó. Pensé que al darle una paliza, podía hacer desaparecer todo ese dolor. Ahora que lo he pensado, me di cuenta de lo vacío que me sentí después y lo hueca que fue esa victoria. Ese cerdo no tenía ningún derecho de haber lastimado a Brody o atacarme por esas estúpidas razones suyas, pero aún así…” La voz de Eric se apagó mientras suspiraba.
Balla asintió, y luego dijo, “Entiendo lo que dices, Eric. Hasta ahora, la única manera en que podías defenderte era con tus puños. Me has contado de tu vida y tengo una muy buena idea de cómo eras antes de conocerte.”
“¿En serio?”
Balla asintió mientras hacía aparecer el símbolo en su frente por un momento. “Recuerda, tú y yo tenemos un lazo muy especial. Ese lazo me permite entenderte más cada día. Antes, tú solo sabías lo que tu padre te enseñó y nunca se te dio una oportunidad de decidir por ti mismo. Ahora que has abandonado esas lecciones, creo que estás un poco incómodo por el hecho que cualesquiera decisiones que hagas ahora, afectarán tu futuro.”
“Eso… creo.” Respondió Ranma lentamente. “Decidir por mí mismo y hacer lo que quiero es grandioso. Es solo que estoy algo temeroso que las decisiones que he hecho o haré sean las equivocadas.”
“Nunca lo sabrás hasta que las hagas, Eric. De eso se trata ser capaz de hacer decisiones. Si haces algunas buenas decisiones entonces no tiene sentido preocuparte por ellas. Si resultan ser malas, entonces al menos aprenderás de ellas y no volverás a cometer los mismos errores. Hiciste algunas buenas decisiones luego de tu pelea con Ryoga. Pudiste haber matado a Mousse, pero en lugar de eso lo perdonaste e hiciste que lo arrestaran. Si no es puesto en prisión, al menos será permanentemente deportado. No atacaste a esa persona Kasumi con los puños, sino con la verdad acerca de su familia. Y estoy especialmente orgullosa de cómo manejaste a Nabiki, al hacer que se atrapara con sus propias palabras.”
“Sí. Aunque todavía estoy un poco… tú sabes, ¿acerca de éste asunto del matrimonio? No se me dio exactamente una opción en cuanto a eso. Rayos, solamente tenía un año cuando pasó.”
“Yo también.” La chica Tattoon se puso algo temerosa mientras preguntaba, “Entonces, ¿todavía estás…?”
Ranma se ruborizó un poco mientras decía, “Bueno, a decir verdad… de todas las prometidas que han arreglado para mí, tú eres la única a la que... realmente me gusta tener cerca.” ¡Incluso más que esa maldita Akane! Añadió silenciosamente.
Balla sonrió mientras un pequeño rubor teñía sus mejillas.
Ranma luego se puso serio de nuevo mientras continuaba mirando fijamente el cielo nocturno. “Los otros están allá afuera y tendré que enfrentarlos, tarde o temprano.”
“Bien, no los enfrentarás solo, Eric.” Luego ella silenciosamente tomó su brazo derecho y se le acercó. Cuando no se echó para atrás o retrocedió, ella se acercó más y dijo en silencio, “Como dije antes, yo SIEMPRE estaré de tu lado.”
El artista marcial de la cicatriz en forma de x permaneció en silencio por mucho tiempo. Después, lenta pero seguramente se acercó todavía más a ella mientras miraban las estrellas.
Luego Balla decidió preguntarle sobre lo que le contó a su amado antes. “¿Eric? Me preguntaba…”
El antiguo Saotome suspiró y asintió. “Te preguntabas cómo me siento por ella, ¿cierto?”
“Ella es tu madre, después de todo.”
Eric se encogió de hombros. “Sí, ¿y qué?”
“Y… ¿no vas a decirle que…?”
“¿Que realmente soy su hijo? No.”
“¿Por qué no?”
“¿Por qué debería? Ya no soy parte de los Saotome, ¿recuerdas? Además, mi madre está tan muerta para mí como mi supuesto padre.”
“Pero, Eric…”
“Diez años, Balla. Han pasado más de diez años desde que la vi y ni una vez ella intentó siquiera encontrar a su único hijo. ¿No te dice eso algo?”
“Pero…”
“Ella me dejó con Genma. Para mí, eso es aún PEOR que ser abandonado.”
“Eric, estás siendo demasiado severo. La conocí y hablé con ella. Ella parece ser una persona muy agradable.”
“¡Hmph! ¿Y qué crees que ella dirá si descubre que su mesero favorito es en realidad su hijo? Ella le dirá a Genma y traerá más problemas para mí así de rápido. Lo enfrentaré, pero sólo cuando esté listo y en MIS términos.”
“Aún así, no deberías negar a tu madre.”
“¿Qué madre? Ella no ha sido mi madre por más de una década. Ella nunca estuvo ahí, cuando estuve triste. Ella nunca estuvo ahí, cuando estuve solo. Ella ni siquiera estuvo ahí cuando estuve lastimado. Ella nunca estuvo ahí, punto. Ella solo me dejó con Genma. No me importa un comino de por qué hizo eso. Hasta donde me importa, ella no es más que una extraña para mí. No voy a complicar más las cosas al decirle la verdad. Las cosas estaban bien como estaban, así que voy a dejarlas así.”
“Eric…”
“Y tampoco quiero que tú le digas. Prométemelo.”
“No puedo…”
“¡Prométemelo!”
Balla miró en sus ojos y no vio odio sino absoluta tristeza. Ella no podía soportar verlo en tal estado, así que después de un gran momento de silencio, ella asintió. Esto era algo que su esposo tenía que resolver por sí mismo.
Al día siguiente en la escuela…
“Hey, Eric. ¿Qué hay de nuevo?” Preguntó Deiner mientras él y Brody se acercaron a su ocasional amigo.
“Nada de lo que quiera hablar.” Gruñó Eric, dándole a los dos una advertencia justa de no abusar de su suerte.
Balla suspiró tras él y esperó que su actual humor cambiase pronto. Ella comenzó a preocuparse de que él nuevamente estaba pasando hacia la depresión y la personalidad potencialmente explosiva. Ella esperaba que no llegase a la misma situación que había sucedido con Ryoga y Mousse. En ese punto, ambos chicos decidieron cambiar el tema.
“Oye, Eric. ¿Escuchaste las últimas noticias?” Preguntó Deiner.
“¿Qué?” El antiguo hijo de Nodoka y Genma contestó con total desinterés.
“Alguien ha estado robando mucha ropa interior de mujer en la última semana.” Dijo Brody.
“¿Qué… has dicho?” Esto captó la atención de Eric ya que tenía un presentimiento de que sabía quién era el culpable. ¿Quién más podría ser?
“Muchas mujeres han reportado a la policía que alguien ha estado rondando en las noches, y se roba los sostenes y pantimedias de sus tendederos.” Relató Deiner.
“Quienquiera que sea éste tipo, debe ser alguien muy enfermo.” Comentó Brody.
Fue en ese momento que Lisa apareció para unirse a la conversación.
“Quienquiera que sea éste pervertido, no se saldrá con la suya.” Enfatizó la chica del arco al llevar en alto su arma. “Casi lo atrapo ayer en la noche.”
“¿De qué hablas, Lisa?” Preguntó Deiner.
Lisa les mostró una sonrisa de superioridad mientras les contaba de los eventos de la noche previa.
Flashback…
Lisa estaba meditando en silencio en el salón de entrenamiento de su familia. Frente a su arrodillado ser estaba su arco. Sus ojos estaban cerrados y su cabeza estaba inclinada. Un carcaj de flechas estaba colocado sobre su hombro derecho. Acababa de finalizar una larga sesión de práctica de tiro. Al otro lado del salón de entrenamiento había un pequeño blanco con más de veinte flechas clavadas en el centro. Había sido una buena noche.
Abajo en las calles, Happosai reía con regocijo. Estaba vestido en su atuendo de siempre para su robo de pantimedias, y una gran bolsa de prendas íntimas estaba sobre su espalda. Aún cuando Ranma no estaba cerca para prevenir que hiciera de sus travesuras pervertidas, Happy descubrió que robar ropa interior de mujer en una nueva ciudad tenía su atractivo. Habían tantas nuevas variedades y lugares, que el viejo parásito no podía resistirlo y trabajaba muy duro, reuniendo una nueva colección. En ese momento vio fugazmente un hermoso par de pantimedias rosadas que colgaban de un perchero exterior.
“¡YUU JUU! ¡VEN CON HAPPY!”
Con un gran salto, Happosai se estiró para tomar su último tesoro.
¡FFFFFFTTT! ¡THOK!
El antiguo parásito se detuvo de pronto y retrajo su mano, apenas un instante antes que una flecha apareciera y se clavara en la viga de soporte a la par del perchero de ropa. Si se hubiese movido un instante más lento, entonces su mano habría sido atravesada.
“¡Cielos! ¿Qué es esto?” El anciano pervertido giró y vio a una heredera de la Escuela Fujimatsu de Arquería de Corta Distancia muy furiosa.
“¡Así que tú eres el Ladrón de Pantimedias que ha estado robando pantimedias y sostenes durante toda una semana! ¡¿Cómo te atreves a invadir mi hogar con tus perversiones?! ¡Prepárate a morir!”
“¡Espera un minuto! No te enojes tanto por un pequeño par de pantimedias…” Empezó a decir Happosai pero fue interrumpido cuando Lisa comenzó a disparar flechas en rápida sucesión como una ametralladora.
No esperando una reacción tan hostil y siendo frenado por el trabajo de la noche, el Maestro de la Artes Marciales del Estilo Libre no estaba muy preparado para el ataque. Evadió cada flecha sin ser alcanzado. No obstante, su enorme saco de prendas íntimas no fue tan afortunado.
¡FFFFFTTTT! ¡RIIIIIIPPPP!
“¡NOOOO! ¡MIS TESOROS!”
Como siempre, el maestro de Soun y Genma era un total esclavo de sus perversiones. Tan pronto como toda esa ropa interior se esparció, él instantáneamente olvidó su situación y fue gateando a recuperarlas. Desafortunadamente para él, siempre que se distraía, se convertía en un blanco fácil incluso para los que no son artistas marciales. Rápidamente Lisa tomó ventaja del lapso de juicio de Happosai. Aún peor para él, era que estaba de espalda y se inclinaba para recoger la ropa interior, presentándole a la chica un blanco irresistible. En ese instante, lanzó su flecha especial de las Mil Cabezas.
¡FFFFFTTTTTTT!
El anciano artista marcial intentó esquivar… pero no lo consiguió del todo.
¡THOK! ¡THOK! ¡THOK! ¡THOK! ¡THOK!
“¡¡¡¡¡¡EEEEEEEEEEEEEEEEEEEEYYYYYYYYYYYYYYYYYOOOOOOOOOOWWWWWWWWWW!!!!!!”
Happosai salió disparado, sujetando el asiento de sus pantalones y olvidando su bulto de pantimedias robadas. Lisa quedó de pie con una sonrisa en su rostro. Aunque su prenda fue alcanzada en el cruce de fuego y había sido destrozada, la pérdida había valido la pena.
Fin del Flashback…
“¡Estoy segura que ese Ladrón de Pantimedias entendió el PUNTO!” Lisa dijo con una sonrisa.
La boca de Eric se volvió una línea recta luego de escuchar esto. No había duda al respecto. Lisa se había encontrado con Happosai, aunque Eric podía imaginar que el anciano pervertido la estaba pasando mal intentando sentarse en este momento. Sin embargo, éste incidente probablemente haría que el pequeño microbio se molestara aún más y el esposo de Balla solo podía esperar más problemas.
En cierto hotel…
“¡OW! ¡OW! ¡OW!”
Happosai se quejaba mientras se acostaba despacio sobre su estómago en la cama. Había pasado la noche sacando las cinco filosas flechas que se clavaron en su posterior. Aún con su rápida sanación, iba a llevarle un par de días en recuperarse. El no había esperado que esa flecha explotase en un enjambre de astillas con púas metálicas en la punta. Sin embargo, la parte más desagradable de ese robo de pantimedias, fue el hecho que se vio obligado a abandonar el trabajo de toda una noche.
Mientras el anciano parásito se adoloría y quejaba, mientras intentaba pensar en una forma de recuperar su pérdidas, Soun estaba llorando a más no poder. Después de escuchar que su hija estaba ahora en prisión, el emocional artista marcial se la había pasado llorando sin parar acerca de cómo el arresto manchaba el apellido Tendo. Es más, no había manera en que pudiesen pagar la fianza de Nabiki, y la evidencia era tan abrumadora, que era muy probable que enfrentara algún tiempo en la prisión. Estaban aún más sorprendidos al escuchar que fue Ranma el que hizo que la arrestaran.
Después de escuchar las noticias, Akane culpaba a Ranma por su predicamento, y prometía inmenso dolor para cuando lo encontrara. En cuanto a Kasumi, ella había intentado consolar a su padre, pero sin suerte. No obstante, a diferencia de antes, ella no decía que las cosas iban a salir bien. Luego de su encuentro con Ranma… no, Eric, ella finalmente enfrentó la realidad. Ahora era obvio para ella que él no quería tener nada que ver con su familia y que sería mejor dejarlo en paz. Ella le sugirió a su padre que renunciaran al acuerdo para unir las escuelas y regresar a Nerima.
Sin embargo, tanto Soun como Genma demostraron ser más tercos que una horda de mulas y mantuvieron que a pesar de lo que le había sucedido a Nabiki, las Escuelas debían ser unidas. Genma no estaba dispuesto a abandonar su sueño de un largo y lujoso retiro, y Soun estaba cegado por el orgullo y la obsesión.
Ahora las cosas estaban llegando al punto sin retorno y serias consecuencias pronto se sentirían en el Clan Tendo.
En este punto, Eric llegó a una decisión. En lugar de esperar a que Happosai lo encontrara, él decidió llevar la pelea al viejo parásito. Con eso en mente, comenzó a planear. Después de sacar una libreta que contenía ciertos números telefónicos de una gaveta, fue hacia el teléfono y empezó a marcar. Unos momentos después, una persona contestó.
“¿Hola?”
“Hola. ¿Detective Nagata?” Dijo Eric. “Tengo algo de información concerniente al paradero del malvado Ladrón de Pantimedias. Está aquí en Hiroshima. Creo poder ser capaz de ayudarlos en su aprehensión…”
Unos días después…
“¿Eric? ¿Estás seguro de esto?”
La persona que había sido Ranma Saotome asintió mientras se preparaba a salir. “Tiene que hacerse. Tarde o temprano, tendré que enfrentarlo. Quisiera que fuese mucho más tarde o nunca, pero esto es algo que no puede ser ignorado.”
“Yo podría ayudar…” Comenzó a decir Balla, pero fue detenida cuando su amado alzó una mano mientras sacudía su cabeza.
“No. Ese pequeño gnomo goza de manosear mujeres y ropa interior. Sería mejor si no te encuentras cerca de él. Lo último que quiero es que te ponga las manos encima.” Dijo Eric con un tono peligroso de voz. “Esta pelea ha tardado mucho en realizarse. Ya es hora que arregle las cosas con ese parásito.”
“Si realmente es tan formidable como me has contado, entonces podrías necesitar mi ayuda y…”
Eric sacudió su cabeza de nuevo. “Está bien, Balla. Conozco sus puntos débiles. También, he mejorado mucho desde que abandoné Nerima, además tengo estos en que respaldarme.” Alzó sus manos, mientras dejaba que sus tatuajes secundarios aparecieran por un momento.
Aunque Balla seguía preocupada. “Ten cuidado, Eric. No fuerces esos tatuajes secundarios. Déjalos salir gradualmente, de otro modo podrías fatigarte y causarle daño a tu cuerpo.”
“Estaré bien.” Aseguró el artista marcial de la cicatriz en forma de x para luego mirar fijamente por un buen rato a la Sacerdotisa Tattoon. El todavía no podía creer el hecho que alguien realmente estaba de su lado, y que para rematar era una chica. Cuando abandonó Nerima, prácticamente había maldecido a todas las mujeres. En poco tiempo, la chica rubia no solo había conseguido que él se abriera de nuevo, sino que había establecido un lugar en su corazón. Ya no tenía caso negarlo más. Ella ahora era parte de él y él no podía soportar pensar que ella saliese lastimada. Ella era especial, de eso estaba muy seguro. Aunque todavía no estaba dispuesto a admitirlo, que ella significaba mucho más para él que todas sus prometidas juntas, al menos podía depender de su apoyo cuando lo necesitaba.
Viendo la preocupación en sus ojos, Eric hizo algo que nunca había hecho antes con Akane o alguna de las otras chicas. El se inclinó hacia delante y le dio un pequeño beso en la frente. Por un breve momento, las marcas en las frentes de ambos aparecieron y brillaron simultáneamente, indicando su lazo. Luego Eric salió para enfrentar a aquel que le había causado tantos problemas en Tokio.
Balla solamente podía observar mientras su esposo partía. Rezó en silencio a las deidades de su tribu para que lo mantuvieran a salvo.
A unas doce cuadras de ahí…
“¡YAHOO! ¡QUE BOTIN! ¡QUE BOTIN!”
Luego de recuperarse de su encuentro con Lisa, Happosai estaba de vuelta a sus aventuras de siempre, intentando recuperar el tiempo perdido. Sin embargo, estaba tan confiado que nadie sería capaz de detenerlo, que mandaba la precaución a volar y robaba ropa interior a plena luz del día. Y en éste caso, ese fue un grave error de juicio. Mientras iba de un lugar a otro entre casas, tomando sostenes y pantimedias de sus tendederos, él no tenía idea que estaba siendo rastreado.
Los departamentos de policía de Hiroshima y Tokio habían estado trabajando juntos, y habían colocado numerosas cámaras ocultas y posiciones de vigilancia, en todas las áreas cerca de la escuela y el lugar de trabajo de Eric. Habían estado a la espera por algunos días, y solo había sido una cuestión de tiempo antes que comenzaran a avistar al pequeño pervertido. Ya que el anciano Gran Maestro estaba tan absorto en su colección, él no estaba consciente que estaba bajo vigilancia. La policía sabía quién era él y ahora la evidencia se estaba acumulando.
El Detective Nagata asintió cuando vio a Happosai saltar junto a su auto sin marcar. Todo estaba yendo de acuerdo al plan mientras se comunicaba con sus compañeros oficiales. Pronto sería el turno de Eric de activar la trampa.
La extraña de la capucha hizo una pausa mientras se mantenía de pie en una azotea cercana. Algo estaba ocurriendo. En su frente, un tatuaje místico apareció, alertándola de la presencia de alguien, con energías que estaban en una longitud de onda similar a la suya.
¿Podrá ser? ¿Acaso… es Balla? No… es alguien más, pero puedo sentir la conexión con ella. Hmmm… podría tratarse del que le fue prometido a Balla. Debo confirmar esto.
Después de contemplar el asunto por unos cuantos momentos, la chica decidió investigar. Ella hizo aparecer otro tatuaje en el dorso de su mano derecha, y luego desapareció.
Happosai se estaba divirtiendo. Nada podía impedirle superar su mejor marca personal, especialmente ahora que Ranma no estaba…
¡SHOOM! ¡RIP!
El viejo parásito fue tomado completamente por sorpresa cuando una bola de luz salió de la nada y dejó un enorme agujero en su bolsa. La ropa interior de mujer que había robado salió volando.
“¡NOOOOOO! ¡MIS HERMOSURAS NO!”
Ahora, alguien hubiese pensado que él habría aprendido de sus errores previos, pero Happosai estaba demasiado acostumbrado a sus manías como para cambiar ahora. Como un reflejo condicionado, enfocó toda su atención en recuperar su cargamento de ropa interior robada. Y fue entonces cuando salió volando hacia adelante cuando Eric apareció de repente por atrás con una patada lateral voladora.
¡WHABOOM!
El anciano pervertido salió disparado como un cohete, y se estrelló con fuerza en el costado de un camión de lavandería, aterrizando en el compartimiento de carga. Happosai se encontró a sí mismo enterrado bajo pilas de ropa interior, pero de un tipo diferente.
Ahora, éste camión en particular acababa de recoger una carga de lavandería de una prisión, específicamente de una prisión llena de HOMBRES. ¡Y ninguno de esos uniformes de prisión, calcetines, camisetas y ropa interior había sido lavados en más de dos semanas! Uno podía imaginar lo que estaba pasando.
“¡EEEEEEEEEWWWWWWWWW! ¡FUCHI! ¡UGH! ¡QUE FEO! ¡NO PUEDO RESPIRAR! ¡DEJENME SALIR DE AQUÍ!”
Eric sonrió mientras esperaba a que el debilitado Happosai emergiese del camión. El sabía por experiencia que la principal fuente de energía del viejo fenómeno consistía en manosear mujeres y su ropa interior. Sentir y oler la piel de hombres tenía el efecto contrario, reduciendo su poder y haciéndolo más vulnerable. Aunque odiaba al pequeño pervertido, Eric todavía lo consideraba un oponente formidable y debilitarlo primero ayudaría a vencer a Happosai definitivamente. La policía creyó que era extraño que él solicitara un camión lleno de ropa de hombres sin lavar, pero hicieron lo que se les pidió. Todo era parte del plan. Para asegurarse, rápidamente reunió toda la ropa interior que Happosai había dejado caer y la metió en el baúl de un auto cercano, el cual resultó ser de un policía encubierto. No sería bueno que el enano tuviese alguna oportunidad de recargar sus baterías. Algunos otros oficiales de policía se ocultaban en lugares estratégicos, solo a la espera de la señal para intervenir y arrestar al criminal.
Happosai salió escupiendo por la parte de atrás del camión, tirando calcetines y otros artículos de ropa que se le habían pegado. “¡FUCHI! ¡No hay nada que haga a una persona más enferma que el olor de un hombre! ¡Estoy tan mareado! ¡Necesito mis bellezas!”
“Lástima. No tendrás nada.”
Happosai conocía esa irritante y arrogante voz. El vio hacia arriba y sus ojos se entrecerraron mientras contemplaba a su antiguo discípulo. El nuevo corte de cabello, ropa diferente y la cicatriz en su frente no engañaban al viejo fenómeno. El aura era la misma, aunque tenía un poco más de magia que la que Happosai recordaba. El asumió incorrectamente que era la maldición de Jusenkyo.
“¡TU!”
Eric se encogió de hombros mientras estaba parado de brazos cruzados. “Sí. Soy yo.”
El anciano pervertido luego sonrió malvadamente cuando se dio cuenta que no necesitaba su bolsa de ropa interior. Un buen manoseo al lado femenino de Ranma sería aún mejor que una semana de robar pantimedias. “Bien, bien, bien. Así que finalmente te encontré.”
Eric no mostró temor alguno ni preocupación mientras se colocaba en posición. “Tenía el presentimiento que eras tú el que estaba detrás de todos esos robos recientes de pantimedias.” Luego Eric bufó. “¿Quién más podía ser?”
Happosai se encogió de hombros mientras él también se colocaba en posición. “Oye, un hombre tiene que mantenerse en forma, ¿cierto? Casi rompo mi anterior marca de robo de pantimedias hasta que te presentaste.”
Lo que Happosai no sabía era que sus palabras estaban sellando su destino. Los oficiales encubiertos también habían colocado varias cámaras ocultas y grabadoras de audio alrededor del área. Se estaba acumulando evidencia irrefutable en su contra.
“Ahora bien, ¿cómo vas a pagar por arruinar mi diversión, hmmm?” Preguntó Happosai burlonamente.
El antiguo parásito no molestaba a Eric en lo más mínimo. El amado de Balla sabía exactamente lo que estaba pensando. Bien, se iba a llevar una gran sorpresa.
“¡YA SE!” Exclamó Happosai con falsa inspiración. “Simplemente regresarás al dojo y me dejarás llorar en tus amplios pechos por… ¡oh, digamos el resto de tu vida!”
“¿Crees que puedes obligarme? ¡Entonces adelante!” Lo retó Eric.
Happosai saltó hacia su antiguo discípulo, con la intención de una victoria rápida, luego empaparlo y manosearlo. Sin embargo, mientras se acercaba a Ranma, se dio cuenta que era mucho más lento y que sentía una ligera náusea. La coordinación no estaba bien y no sentía tanta energía como la que tenía antes de estar adentro de ese camión.
¡Oh, oh! ¡Esas apestosas prendas deben haberme debilitado más de lo que creí! Es mejor que…
Happosai acababa de sacar su pipa para intentar lanzar a su oponente, pero Eric había aprendido desde hace mucho tiempo de sus errores y había anticipado el movimiento. Fintando hacia la izquierda, y luego girando en una patada circular, esquivó la pipa mientras Happosai se estiró para intentar enganchar su brazo con ella. El pie de Eric apareció y se estrelló con fuerza en la espalda del anciano. ¡Esto envió al Maestro del Estilo Libre de vuelta al camión de lavandería!
“¡GUUUUUUUUUUUAAAAAAACAAAAAAALAAAAAAA! ¡FUCHI! ¡FUCHI! ¡FUCHI!” Happosai sintió que desaparecía más de su energía.
Eric se colocó en otra posición mientras se preparaba para el siguiente ataque de su adversario. Estaba tan concentrado en lidiar con su enemigo, que no notó que alguien más estaba observando.
En lo alto de la azotea de un edificio cercano, la extraña había aparecido y miraba fijamente hacia abajo en la calle. Ella asintió mientras se quitaba la capucha y revelaba un atractivo rostro con cabello rojo.
La hermana mayor de Balla, Kandor, sonreía mientras observaba el desarrollo de los hechos.
Interesante. Puedo percibir el Poder Tattoon emanando de éste, pero también percibo la esencia de mi hermana. Fue entonces cuando notó la cicatriz en la frente de Eric. Así que mi hermanita ya está casada. Bueno, creo que he encontrado una manera de desquitarme de Balla.
Abajo en las calles, Happosai se dio cuenta que estaba en problemas. Ranma no estaba peleando como acostumbraba hacerlo. Su antiguo discípulo había abandonado su estilo vistoso y aéreo por tácticas más directas y brutales. El no estaba peleando con descuido o dejando que su orgullo o arrogancia se interpusieran en el camino. El peleaba en serio. Habían muchas menos aberturas en su defensa y cada movimiento ahora era más calculado. La preparación con el camión de lavandería era un buen ejemplo que el chico estaba pensando más con estrategia, en lugar de impresionarlo con estilo. Una gran cantidad del ki de Happy había desaparecido, y Ranma no le estaba dando ninguna oportunidad de recargarse.
“¿Es eso todo lo que tienes? Golpeas como una chica.” Lo provocó Happy.
¡WHABOOM!
“Je. Un golpe de suerte. ¡Apuesto que no puedes volver a hacerlo!”
¡WHACK!
“¡Estás… a mil años de vencerme!”
¡THOP!
“Tal vez… deberías convertirte… en chica. Esa era… la… única… manera… en que podías… vencerme.”
¡WHAM! ¡WHAM! ¡WHAM! ¡WHAM! ¡CRACK!
El viejo pervertido fue derribado otra vez. La Escuela Fundadora del Estilo Libre de Artes Marciales se asemejaba al estilo de pelea de Genma. Dependía bastante de hacer enojar al oponente y por lo tanto descuidado, pero el enemigo de Happosai ya no mordía el anzuelo. Intentó provocar al artista marcial de la cicatriz en forma de ‘x’ y de otras formas, pero Eric simplemente las ignoraba y se concentraba en presionar el ataque. Con su ki alimentado por perversión a niveles bajos, Happosai comenzó a sentir la fatiga mucho antes de lo acostumbrado. El necesitaba un descanso.
“¡BOMBA HAPPO-DAIKARIN!”
Sin embargo, justo cuando iba a lanzar su Ataque de Bomba Patentada, Eric estiró una mano y un tatuaje apareció en el dorso de su mano, causando que apareciese una ráfaga de viento. El anciano pervertido fue tomado totalmente por sorpresa y salió volando hacia atrás, junto con su bomba. ¿Adivinen a dónde fue a caer?
“¡GUACALA! ¡FUCHI! ¡FUCHI! ¡YA NO MAS!”
Fue entonces cuando la bomba explotó.
¡KABOOM!
Happosai salió volando hacia arriba, junto con varios artículos de ropa sucia. ¡Cuando aterrizó, estaba absolutamente ENFURECIDO! Mientras veía con furia a Eric, se preguntó cómo había hecho esa técnica de viento. El viejo parásito estaba familiarizado con el Dragón Volador, pero el muchacho no lo había conducido en una espiral, ni se mantuvo calmado. De hecho, su aura estaba ardiendo más fuerte que nunca.
“Es hora que arreglemos las cosas, de una vez por todas.” Gruñó Eric. “¡Vas a CAER!”
Colocándose en su posición de listo, el anciano maestro comenzó a canalizar lo poco que le quedaba de su pervertido ki. ¡El no iba a ser vencido por un mocoso insolente! No obstante, él no estaba seguro si tenía la fuerza. Las cosas empezaban a verse aún peor cuando los tatuajes de Eric comenzaron a aparecer.
¿Eh? ¡Esperen un minuto! ¿Desde cuándo Ranma tiene tatuajes? ¿Y por qué percibo más magia emanando de él? Parece provenir de esas marcas y… ¡oh, no! Los ojos de Happosai se ensancharon cuando se dio cuenta de algo. Esa técnica de viento que Eric había usado tomó a Happosai por sorpresa, porque no estaba basada en ki, sino en magia. No había error alguno. De alguna manera, Ranma había obtenido alguna especie de energía mística y eso le daba una clara ventaja.
Justo cuando Happosai se dio cuenta a qué se enfrentaba, el aura de Eric brilló, y luego el artista marcial desapareció de vista. Happosai buscó alrededor, intentando discernir la posición de su enemigo, pero sus sentidos de ki estaban en un nivel bajo, debido a la ropa sucia, y detectar energía mágica era mucho más difícil.
¡CRUNCH!
El pervertido dejó escapar un grito de dolor cuando Eric repentinamente reapareció atrás de él y lanzó una patada. El viejo fenómeno intentó esquivar, pero sus reflejos eran más lentos y su oponente había adivinado correctamente hacia adónde intentaría esquivar. El pie conectó con la coyuntura de la rodilla izquierda de Happy, causando que se dislocara.
Happy rodó para alejarse, favoreciendo su pierna izquierda y trató de escapar. Sin embargo, Eric no iba a dejarlo mientras sus tatuajes brillaban de nuevo y emitían más poder. Otra ráfaga de viento fue invocada, causando que Happy fuese lanzado al aire de nuevo. Esta vez, la presión del aire creó una presión fuerte la cual golpeó como un ariete. Eric saltó hacia arriba y pateó con su pierna derecha, apuntando hacia el rostro de su oponente. Con el poder respaldando la patada, Happy sabía que esto iba a doler mientras se preparaba para el impacto.
¡WHOMP!
¡SI que dolió! Los golpes de Ranma tenían mucho más poder del que Happy recordaba, desde la última vez que pelearon. El aterrizó con fuerza en el pavimento. Cualquier magia que Ranma haya encontrado de alguna manera estaba aumentando su poder personal. Era eso o su aura de batalla se había vuelto más potente desde que abandonó Nerima. El anciano artista marcial apenas acababa de ponerse en pie cuando Ranma atacó.
¡WHAM! ¡WHAM! ¡WHAM!
Varios golpes más atravesaron las rápidamente reducidas defensas de Happy. El tenía que darle crédito a su antiguo pupilo. Generalmente, la velocidad de Happy era su mayor ventaja, para compensar el corto alcance de sus extremidades. Luego estaban la fuerza inhumana y resistencia que tenía de sus perversiones. La ropa interior sucia de hombres había reducido su velocidad, fuerza y reflejos lo suficiente para que su oponente tuviese la ventaja. Añadidas al hecho que conocía alguna clase de hechizos mágicos. Happy intentó algunas más de sus técnicas contra Eric, pero no eran suficientes. Ranma había experimentado muchas de las maniobras del fenómeno durante su estadía en el Dojo Tendo y desde hacía mucho tiempo había aprendido de sus errores.
Cada ataque que intentaba, Eric lo contrarrestaba. Cada vez que intentaba sujetarlo con su pipa, Eric esquivaba, para después atacar. Eventualmente, un golpe partió la pipa en dos, por lo que redujo el alcance de Happosai aún más. Intentó con la técnica de Viaje Interdimensional y desapareció de vista. Sin embargo, había tres problemas. Primero, no podía atacar cuando estaba así. Segundo, disminuía su ki todavía más, y tercero, no podía ocultarse de los sentidos místicos de Eric. Con un fuerte golpe circular, el puño de Eric conectó lo que parecía ser espacio vacío.
¡WHAM!
El maestro de Soun y Genma reapareció y fue mandado a volar hacia la pared de un edificio cercano. Esta vez, el enemigo de Eric no podía ignorar el dolor mientras nuevamente se ponía de pie. Se le estaban terminando los trucos mientras Eric avanzaba para acabarlo.
Happosai se vio a sí mismo desesperarse. Si ésta batalla continuaba por más tiempo, él sería el perdedor. Sin embargo, aún tenía su as bajo la manga. Ahora si tan sólo pudiese colocarse en posición. Reuniendo sus últimas reservas de energía, lanzó otra bomba.
Eric simplemente rechazó el explosivo de un manotazo. La bomba explotó sin causar daño alguno a un costado, por lo tanto proveyendo una ligera distracción. Entonces Happosai desapareció de vista.
El amado de Balla no fue engañado por el ardid. Sus tatuajes aparecieron nuevamente y su aura brilló, justo cuando Happosai apareció atrás de él y apuntó a un punto en la espalda de Eric.
“¡¡¡EEEEEEEEYYYYAAAAAAARRRRRGGGGGGHHHHHH!!!”
Happosai sintió como si hubiera entrado a un infierno candente cuando golpeó el aura de Ranma. De pronto sintió que su piel ardía de dolor mientras era lanzado hacia atrás, aterrizando con fuerza en su espalda a unos seis metros de distancia. El miró hacia abajo y vio que el frente de su gi estaba chamuscado y que ahora tenía varias quemaduras serias. El miró hacia arriba y vio a su antiguo estudiante acercarse a él nuevamente.
“No ésta vez, pequeño fenómeno.” Gruñó Eric. “No voy a permitir que vuelvas a quitarme mi fuerza con ese Punto de Moxibustión Debilitante.” Levantó sus manos y tronó sus nudillos. “Se acabó.”
Fue en ese momento que Kandor decidió intervenir. Alzando una mano y haciendo que el tatuaje en la misma apareciera, luego dirigió sus energías hacia Eric.
Eric podía saborear la inminente victoria. El había agotado al viejo parásito y la bolsa de trucos de Happosai estaba casi vacía. No obstante, cuando aumentaba el poder de su aura y sus poderes Tattoon para el ataque final, un agudo y punzante dolor se hizo presente en su cabeza.
“¡AAAAAAAAAAAARRRRRRRRRRRGGGGGGGHHHHHHHHH!”
Todos sus tatuajes comenzaron a brillar como si fueran carbones calientes, especialmente su Marca Primaria. En un instante, Eric sintió como si estuviese en el Infierno mientras su cuerpo empezaba a convulsionar. Sujetó su cabeza y se sacudía mientras el dolor comenzaba a aumentar.
Kandor sonrió. La conexión entre su hermana y éste hombre pronto haría que Balla hiciese una aparición.
El apartamento de Eric…
La cabeza de Balla se alzó repentinamente cuando apareció la marca en su frente. Ella tembló cuando las sensaciones de angustia y dolor de Eric casi llenaban todo su ser. Eric estaba en problemas.
Balla se levantó e inmediatamente conjuró un hechizo para transportarse al lado de su amado.
Happosai se preguntaba por qué Ranma de repente se había detenido cuando estaba a punto de conseguir la victoria. El no entendía lo que sucedía, pero no iba a dejar pasar una oportunidad como ésta. Mientras su adversario convulsionaba de dolor, el anciano se levantó y caminó tambaleándose hacia su indefenso blanco. Con un salto, tocó un punto en la espalda de Ranma y activó el Punto de Moxibustión Debilitante.
Eric dejó escapar otro grito cuando sintió que la fuerza de su cuerpo lo abandonaba, lo cual hizo que el dolor fuese todavía más insoportable. Sus manos sujetaban su cabeza con más fuerza mientras sentía como si estuviese a punto de explotar.
En la azotea…
Kandor sonrió. Ahora era cuestión de tiempo. Luego ella vio hacia abajo a la persona a la que Eric estuvo atacando y tuvo otra idea. Dirigiendo algunas de sus energías hacia Happosai, ella comenzó a infundirlo con más poder, por lo tanto curando sus heridas y reabastecer sus reservas de ki.
El anciano maestro del Estilo Libre se preguntaba por qué su cuerpo ya no sentía más dolor y que se sentía más fuerte que antes. Sonrió malvadamente cuando naturalmente asumió que había tomado su segundo aire. ¡Ahora Ranma pagaría por irrespetar a su maestro! Y con su fuerza actualmente suprimida…
Eric apenas tuvo tiempo para levantar sus brazos para defenderse cuando Happy atacó con una patada de salto. No obstante, sin fuerzas, el artista marcial fue mandado a volar hacia atrás y se estrelló en un auto estacionado cercano.
“Je. Ya no te sientes tan poderoso ahora, ¿eh, Ranma?” Se burló el pervertido.
El artista marcial de la cicatriz en forma de ‘x’ sabía que estaba en problemas.
Balla apareció muy cerca y vio a su esposo severamente adolorido. Ella comenzó a correr hacia él.
“¡Eric!”
Fue entonces que Happosai la detectó y se lanzó hacia su amplio pecho.
“¡QUE LINDA! ¡VEN CON HAPPY!”
No obstante, la Sacerdotisa Tattoon estaba lejos de estar indefensa. Tan pronto como el pequeño fenómeno se acercaba, ella instintivamente puso una barrera protectora, causando que rebotara. Sin embargo, cuando se trataba de chicas bonitas, Happosai no era alguien que se rendía fácilmente.
“¡Oh, vamos cariño! ¡No seas mala!” Luego se lanzó repetidamente hacia el escudo, sólo para ser alejado cada vez.
Para ahora, Eric ya no lo soportaba más. El no sabía lo que estaba causando éste dolor, pero era secundario comparado a lo que ocurría ahora. ¡Aún la pérdida de su fuerza no significaba nada! ¡Ese pervertido se atrevía a imponérsele a Balla, la única persona por la que Eric se preocupaba tanto! ¡Ella era la única persona que lo había escuchado jamás! ¡Ella era la única persona que lo entendía! ¡Ya basta, Happosai estaba MUERTO!
Invocando la fuerza que él nunca supo que tenía, Eric dejó escapar un rugido de pura furia mientras su aura de batalla explotaba. Esto hizo que los oficiales de policía se ocultaran debido a la repentina explosión de luz. Toda la manzana de ciudad fue iluminada como una bengala solar.
Este evento causó que el viejo parásito hiciera una pausa en manosear a Balla. Giró y vio a Ranma brillar con un aura como la corona del sol. Nuevos tatuajes empezaron a aparecer por todo su cuerpo mientras los que ya tenía también se hacían visibles. Su rostro se contorsionó en una máscara de pura ira, toda enfocada en su atormentador.
Kandor dejó escapar su propio grito de dolor y retrocedió tambaleándose. Ella nunca había experimentado tal reacción y fue obligada a cortar la conexión. Ella miró abajo hacia su hermana y su esposo y observó la confrontación alcanzar su clímax.
Balla se quedó sin aliento cuando se dio cuenta de lo que sucedía. “¡ERIC! ¡NO LOS FUERCES!”
Sin embargo, Eric estaba más allá de toda razón en aquel momento cuando más tatuajes aparecieron. En su espalda, la Marca del Punto de Moxibustión Debilitante humeó un poco, para luego desintegrarse cuando otro Tatuaje Secundario apareció. Sus Poderes Tattoon estaban rechazando el extraño símbolo y sus efectos. La fuerza de Eric regresó por completo mientras atacaba a su enemigo.
Happosai sonrió. El aura de Ranma era impresionante, pero sin su fuerza, no había manera que él pudiese lastimarlo y…
¡WHABOOM!
Happosai recibió toda la fuerza del puñetazo de Eric en la boca. El se estrelló con fuerza en una señal de la calle, causando que se partiera en dos. Antes de siquiera tener tiempo de pensar, Eric introdujo con fuerza otro puño en su pecho, causando que tres costillas se abombaran y rompieran. Aún cuando Happy había recuperado algo de su fuerza gracias al hechizo de Kandor, no era suficiente comparado a un Ranma impulsado por furia, especialmente cuando tenía Poder Tattoon. Eric comenzó a dar castigo en un nivel que hacía parecer que las palizas de Ryoga y Mousse parecieran insignificantes, todo en un espacio de segundos. Su velocidad y poder eran sorprendentes mientras destrozaba al maestro de Soun y Genma.
¡WHAM!
Brazo derecho fracturado.
¡CRACK! ¡CRACK!
Ambas piernas.
¡WHOMP!
Bazo roto.
¡CRUNCH!
Brazo izquierdo fracturado.
¡WHACK! ¡WHACK! ¡THOP! ¡WHAM!
Varios huesos faciales.
¡WHAM! ¡WHAM!
Casi toda su caja torácica estaba destrozada.
¡WHAM! ¡WHAM! ¡WHAM! ¡WHAM! ¡WHAM!
¿Cuántos huesos de Happosai no ha roto Eric?
Después de varios golpes más, Eric sujetaba a un ensangrentado Happosai por el frente de su gi y gruñó. “¡NO… TOQUES… JAMAS… A BALLA!” Luego llevó su puño hacia atrás para dar el golpe final.
“¡NO, ERIC! ¡POR FAVOR! ¡NO LO HAGAS!”
Una vez más, la voz de la razón de Balla penetró el haz de furia y angustia. Sin embargo, llevó varios agonizantes momentos antes que abriera su puño y dejar caer al maltratado parásito al suelo como un bulto inconsciente. Después él también cayó al pavimento.
La Sacerdotisa Tattoon corrió al lado de su amado, se arrodilló y apoyó su cabeza en sus brazos. Lo sujetaba cerca de ella y le susurró. “Shhh. Todo está bien, Eric. Todo terminó. Yo te cuidaré.”
Eric abrió sus ojos y le sonrió débilmente. Luego preguntó balbuceando. “¿Acaso… gané? ¿Lo… vencí?”
Balla asintió. “Sí. Tú ganaste. Ahora guarda silencio. Ahorra tus fuerzas.”
Eric rió un poco, aunque le dolió hacerlo. “Lo hice. Finalmente… vencí a… ese viejo… fenómeno.” Luego quedó inconsciente mientras sus tatuajes se desvanecían. El área empezó a oscurecerse cuando la luz de su aura también se desvanecía.
Balla usó sus sentidos místicos para revisar la condición de Happosai. Después de asegurarse que no iba a morir, ella entonces recordó lo que Eric le había contado de él. Ella decidió tomar algunas medidas para asegurarse que el viejo pervertido nunca más le causara problemas a su esposo. Con un simple gesto, ella dibujó una marca en la frente de Happosai, la cual después desapareció en su piel. Ella asintió mientras invocaba un segundo hechizo para hacerse desaparecer junto con su esposo, dejando al maestro del Estilo Libre a su suerte.
Kandor había visto suficiente. Parecía que tanto su hermana y su esposo eran oponentes más fuertes que lo que ella creyó originalmente. Tendría que pensar más esto. Luego ella misma desapareció.
Los oficiales de policía acababan de emerger de donde se habían cubierto durante el repentino espectáculo de luces. Cuando salieron a la vista, todo lo que pudieron ver era un terreno devastado y solo a Happosai como un bulto destrozado. Eric no estaba a la vista.
El Detective Nagata y su grupo lentamente comenzaron a aproximarse al cuerpo despedazado del sospechoso. Cuando llegaron frente a él, vieron que no se iba a levantar por un buen rato y decidieron que era el mejor momento para arrestarlo. Unos cuantos oficiales fueron a esposarlo mientras Nagata volteaba hacia su compañero Tanaka.
“¿Alguien logró grabar eso?”
El sargento sacudió su cabeza. “Lo que haya sido esa luz, causó que las cámaras desarrollaran estática, pero las grabadoras sí grabaron la primera parte de la confesión del sospechoso. Eso y toda la demás evidencia que tenemos contra él, además de los testigos allá en Nerima deberán ser más que suficientes para acorralar a ese pequeño bribón.”
“Bueno, supongo que eso será suficiente. ¿Me pregunto que le habrá sucedido a Kobayashi?”
“No lo sé, pero realmente se le pasó la mano allá atrás. Creo que fue demasiado lejos en controlar al sospechoso. Tal vez debamos emitir una orden…”
“Déjenlo en paz.”
“¿Qué?”
“Dije déjenlo en paz.”
“Pero señor, él…”
“¿Acaso debo recordarte del trato que hizo con el jefe? A cambio de la información sobre el Ladrón de Pantimedias y otros criminales en Nerima, aparte de cualquier ayuda para arrestarlos, se le daría TOTAL inmunidad de cualquier y todas las investigaciones acerca de él. Ese fue el trato.”
“Sí, pero…”
“¿Crees que hubiésemos sido capaces de atrapar al Ladrón de Pantimedias por nuestra cuenta?”
Tanaka hizo una pausa por un momento, y luego sacudió su cabeza. La policía había tratado durante un año sin suerte.
Nagata asintió. “Gracias a él, seremos capaces de cerrar varios cientos de casos de robos menores sin resolver, y otros crímenes más serios. Creo que podemos manipular las reglas por ésta vez. El no mató a nadie y NO tenemos ninguna evidencia sólida en contra de él, ¿o sí?”
“Bueno… no.” Tanaka tenía que estar de acuerdo, ya que las cámaras no tenían más que estática y ninguno de los otros oficiales fue testigo de la paliza, ya que todos fueron cegados por la luz.
“Como ya dije, olvídense de Kobayashi. El ya ha hecho más que suficiente como un ciudadano preocupado.” Nagata añadió silenciosamente. Y he visto esa mirada en sus ojos que indica que ya ha sufrido bastante. El no necesita más problemas.
“Bueno, está bien… usted está a cargo de la operación.”
Nagata asintió mientras añadía. “Ah, y recuerda la información que Kobayashi nos dio. El sospechoso no debe tener NINGUN contacto con nada que sea femenino. Eso significa nada de sostenes, pantaletas, O mujeres. Asegúrate que solo oficiales HOMBRES sean asignados a vigilarlo hasta que esté lo suficientemente recuperado para enfrentar el juicio.”
“Entendido.”
En el apartamento…
“Oh, mi pobre Eric.”
Balla había acostado a su esposo en el futón y actualmente estaba atendiendo sus heridas con sus poderes de curación. El daño a su cuerpo había sido extenso, debido a la súbita aparición de sus nuevos Tatuajes Secundarios. En lugar de permitir que sus tatuajes aparecieran naturalmente, él los obligó a aparecer, por lo tanto llevando su cuerpo a sus límites para rechazar el Punto de Moxibustión Debilitante. Su ki también había sido severamente reducido y llevaría algún tiempo para que sus reservas se reabastecieran y estabilizaran. No obstante, el mayor daño de todos fue a su misma alma.
La Sacerdotisa Tattoon había estado preocupada por su estabilidad mental y emocional desde hacía algún tiempo. Por un tiempo, ella había creído que él había empezado a obtener control sobre su furia, pero hoy casi la pierde por completo nuevamente. El camino a la recuperación sería una batalla difícil.
Mientras continuaba con sus cuidados, ella comenzó a detectar débiles rastros de la esencia espiritual de alguien más. Empezó a sospechar que alguien, aparte de la gente del pasado de Eric, era el responsable de que él perdiera el control. Ella se quedó sin aliento cuando reconoció la marca mística.
¡Kandor! No puede ser… ¿o sí?
Balla sabía que si su hermana estaba en Hiroshima, entonces eso significaba más problemas en el horizonte. Si ella era la responsable por poner a su esposo en tal estado, entonces la hermana menor debía tener mucho cuidado cuando la enfrentara. Mientras hacía todo lo que podía para curar las heridas de Eric, ella se inclinó para estar más cerca del inconsciente artista marcial y susurró amorosamente en su oído.
“Eric… pase lo que pase, yo SIEMPRE estaré contigo. Te amo.”
Luego ella terminó con sus hechizos y decidió que lo mejor para él en aquellos momentos era descansar. Después se levantó y fue a la cocina para preparar algunos remedios herbarios para cuando él despertara.
Ella no vio a Eric abrir ligeramente sus ojos mientras caminaba hacia la cocina. Mientras sus ojos miraban fijamente una imagen borrosa de ella, habló en el más callado de los susurros.
“Yo… también te amo, Balla.”
Después, Eric se sumió de nuevo en la inconsciencia.
Continuará…
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