"Trébol de Plata"

Por
Nakokun

Epílogo

Wuya no había atacado a los monjes al azar. Había esperado con paciencia que Metal y Madera iniciaran su disputa, debilitando a los monjes, dejándolos sólo con tres individuos. Pensó que así podría derrotarlos, y fue su exceso de confianza lo que la hizo caer.

Sabía cómo susurrar en los oídos de los mortales, sin ser detectada. Había notado cómo se miraban Metal y Madera, cuando el otro no miraba. Y sabiendo lo depresivo que era Metal y lo iracundo que podía ser Madera, su plan era sencillo. Susurraría a Madera que Metal sólo amaba a Viento, pero que Viento sólo lo usaría para jugar mientras estuviera en el mundo mortal. Los celos, las peleas y confusiones no demoraron en llegar, y cuando el elemento Metal y el elemento Madera fueron encerrados en el Trébol de Plata, atacó.

Pero había sido derrotada, y ahora, diez años después que Jack Spicer se revelara como CLOVER, veía cómo su plan se desmoronaba. ¿Quién habría pensado que ésos dos, tao opuestos, habrían terminado como pareja?

.-.

Chase había esperado diez años, sin perder la esperanza. Fuu, un ser divino, le había prometido que Raimundo regresaría, y él le creía. No había dejado de entrenar durante todos ésos años, esperando con paciencia y atento al más mínimo signo. Sintió cuando Metal y Madera nacieron en cuerpos humanos, para empezar su largo camino hasta llegar a ser dragones xiaolin, y eso renovó sus esperanzas. Aún eran unos niños de primaria, pero en menos de cinco años serían llamados a entrenar como monjes xiaolin.

No pensó que el casamiento de Jack Spicer con Kimiko Tohomiko fuera tan sorprendente (1). Alguien había deslizado alguna vez que tanta adoración de Jack hacia Chase olía a enamoramiento, pero el guerrero sabía distinguir entre admiración y amor. Y había notado ciertas miradas del pelirrojo hacia la chica, y cómo la había tratado cuando estaba bajo la influencia de Metal y Madera.

Pero para el resto de los monjes fue toda una sorpresa. Jack había abandonado la idea de conquistar el mundo, y si bien nunca iba a unirse de forma explícita al lado Wudai, no había intentado hacer nada malo, y Hannibal Roy Bean se mantenía cauteloso con respecto a él. Los CLOVERS, por lo general, eran neutrales, y Jack no fue la excepción.

Lo que sí le sorprendió fue sentir una presencia conocida poco después.

Esperó nueve días para estar seguro, y al noveno amanecer salió de su ciudadela hacia donde vivían Kimiko y Jack –en el punto medio entre la vieja casa del gótico y el templo xiaolin- Mientras se acercaba, la presencia se hacía más y más fuerte, y su respiración se aceleró.

Kimiko lo recibió con amabilidad, desconcertada por la presencia del guerrero. No se había mostrado mucho desde la muerte de Raimundo, pero Jack no se sorprendió para nada. También lo había sentido.

-Quiero ser el padrino- fue lo primero que dijo Chase.

-¿Qué?- la chica estaba desconcertada.

-Quiero ser el padrino de su primer hijo, si me lo permiten- corrigió Chase, sin el tono autoritario que había usado antes.

-¿Primer... hijo?- Kimiko se llevó la mano a la boca -¿Cómo lo sabes? No le hemos dicho a nadie-

-Lo sé, y sé que quiero ser su padrino-

-Por mi no hay ningún problema- dijo Jack, abrazando a su esposa por la espalda y poniendo sus manos sobre su vientre -¿Tienes algún inconveniente, querida?-

-No, ninguno, pero no entiendo cómo lo supiste, Chase-

-Tengo habilidades que no he mostrado hasta ahora- dijo el guerrero.

-¿Sabes?- dijo Jack, sin apartarse de su esposa –Aún no hemos pensado en un nombre. Decidimos llamarla Amina si es mujer, pero no nos hemos puesto de acuerdo en qué nombre ponerle si resulta ser varón-

-¿Necesitarían un mediador?- preguntó Chase, sonriendo.

-¿Por qué no?- dijo Kimiko, divertida ante la idea de tener a Chase Young como padrino de su hijo. Después de todo, no era tan malo como había creído en un principio, y lo había demostrado en los últimos diez años, antes y después del Trébol de Plata.

-¿Tienes algún nombre en mente, Chase?- preguntó Jack, apartando sus manos de la mujer.

-Sí- dijo el guerrero, pidiendo permiso con la mirada. Kimiko asintió y Chase posó una mano sobre su vientre –Raimundo-

Y supo que Raimundo había vuelto.

.-.

.-.

(1) “Para variar, leo Jack/Kim” me escribió una comentarista. Aquí tienes, chica.

Lo prometido es deuda y aquí está el epílogo que “por todo lo que es bueno” me pidieron. Espero que les haya gustado y nos leemos luego. Escribí poco porque estoy enferma, gracias a uno de ésos malditos virus del invierno, después de cuatro largos años de no estarlo (y jorobar que me duele la cabeza...)

Nakokun

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