El Corazón de Cristal

CAPITULO 3:

UNA NUEVA VIDA

Lugar Desconocido

El lugar era oscuro, el cielo se encontraba totalmente cubierto por negras nubes, de las cual parecían surgir relámpagos que emitían luz roja. El suelo parecía también ser negro, debido a la gran oscuridad que rodeaba a todo. Sin embargo, entre todas las sombras, dos resplandores parecían brillar con toda intensidad, chocando el uno contra el otro, como si estuviera peleando.

De pronto, se distingue la fuente de dicho resplandor. Eran dos personas, dos hombres, con largas cabelleras doradas, que peleaban el uno contra el otro, apostando todo en un combate mortal. Ninguno parecía tener más ventaja que el otro. De pronto, cada uno abalanza su puño derecho, chocándolos. Al momento en que ambos puños se tocaron, una gran onda de luz pareció surgir de ellos, cubriendo todo con un resplandor blanco…

 

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Corporación Cápsula, Capital del Oeste

Ya era muy tarde en la noche cuando Vegueta y su familia volvieron a su casa. Ya adentro, los cuatro se disponían a prepararse para dormir. Bulma y Bra se encontraban en el baño, mientras Vegueta y Trunks conversaban en la sala.

- La aparición del señor Goku fue una sorpresa para todos – comentaba Trunks, mientras se quitaba su saco, algo sucio debido a lo que había pasado esa tarde – Aunque también me sorprendió mucho lo que dijo Pan.

Vegueta se encontraba sentado en uno de los sillones, con la mirada perdida. Trunks notó de inmediato esto, y no pudo evitar el preguntarle que le pasaba, a pesar de que él conocí muy bien a su padre.

- ¿Te sucede algo?

Vegueta pareció no reaccionar ante la pregunta, como si no hubiera oído nada. Trunks se disponía a retirarse, cuando la voz de su padre lo detiene.

- ¿Crees que Kakarotto sea ahora más fuerte?

- ¿Más fuerte?, pues yo creo que lo más seguro es que sí, después de todo paso diez años entrenando con la reencarnación de Majin Bu. – Vegueta parecía muy serio al escuchar esto - ¿Todavía piensas en superarlo?

Vegueta una vez más no respondió. Simplemente su puso de pie, le dijo “Buenas Noches” y se retiró sin decir nada más…

 

******

…El ataque del Saiyajin había sido directo a su compañero. En un abrir y cerrar de ojos, su cuerpo se había esfumado por completo; lo había destruido sin remordimiento alguno. Vegueta río satisfecho, ante lo que había hecho. Luego, alzó su mirada hacia su nuevo oponente: Goku, que se encontraba flotando en el aire, junto con su hijo Gohan y Krilin. Los tres miraban con gran asombro lo ocurrido.

Vegueta se quedó parado, esperando a su enemigo bajará y comenzaran a pelear. Después de unos minutos, Goku comenzó a descender un poco, acercándose a Vegueta para que pudiera oírlo.

- Cambiaremos el lugar de la pelea – le dijo Goku con una voz firme.

- Como quieras – le respondió Vegueta de una manera despreocupada – De todas formas será lo mismo.

Ambos Saiyajins emprendieron el vuelo, alejándose del lugar para dirigirse al que sería su primer campo de batalla…

******

 

Montaña Paoz, a la Mañana siguiente

Era temprano por la mañana en este sitio tan alejado de todo. En una de las pocas casas de la región, el sol comenzaba a entrar poco a poco por las ventanas. La casa se encontraba muy tranquila, casi por completo en silencio, si no fuera por los ronquidos del único habitante de esa casa. Recostado en su cama, durmiendo muy tranquilo, se encontraba Goku, que no se veía que fuera a despertar muy pronto.

De pronto, una figura algo familiar aparece a lado de su cama, viéndolo con una expresión de enojo en los ojos. Se trataba de Pan, que ya estaba vestida con su uniforme y lista para irse a la escuela; pero antes de ello, decide ir a ver a su abuelo y recordarle algo.

- ¡¿Qué no piensas despertar?! – Le gritó, tratando de despertarlo, pero no funcionó – No tienes remedio.

Sin mucho pensarlo, Pan caminó a la cocina, llenó una cubeta con agua y regresó junto con ella al cuarto de Goku. Una vez ahí, arrojó con fuerza el agua contra él. Una vez que el líquido tocó su cuerpo, el Saiyajin saltó de la cama exaltado, cayendo en el suelo, justo frente a su nieta.

- Qué ya no este mi abuela aquí no quiere decir que puedes hacer lo que quieras abuelo.

- Pero Pan, ¿tenías que hacer eso? – le preguntaba mientras se ponía de pie.

- Solo quería decirte que voy a ir a la escuela, pero que regresaré a más tardar a las tres para que empecemos con mi entrenamiento.

- ¿Tu entrenamiento?

- No lo habrás olvidado, ¿verdad?

- No, claro que no.

- Bien – Pan se dio media vuelta y comenzó a caminar hacía la salida. Mientras se iba, seguía diciéndole cosas a su abuelo – Ya que vas a estar aquí todo el día sin hacer nada, te sugiero que por lo menos trates de limpiar un poco. Te veré luego.

Sin decir nada más, la joven salió de la casa, dejando solo a Goku, que aún se encontraba algo adormilado. Sin pensarlo, se deja caer sobre la cama, clavando su mirada en el techo. Se quedó ahí unos segundos, totalmente callado, únicamente pensando…

 

******

 

- Goku, ¿Cuándo termines de buscar las esferas del Dragón vendrás a pedir mi mano en matrimonio verdad? – le preguntó la niña, a lo que él respondió con expresión de asombro.

- ¿Matrimonio?, ¿Qué es eso? – Respondió – ¿Es comida?

- No seas tonto, tú sabes.

- Bueno, no sé que sea pero te prometo que vendré…

 

******

 

- ¡¡Oye!! – Escuchó de pronto que alguien le gritaba, sacándolo por completo de sus pensamientos y haciéndolo caer de nuevo al suelo. Par su sorpresa, la figura de su nieta se encontraba flotando frente a la ventana, justo a lado de la su cama – ¡Te dije que ya te levantaras!, ¡Eres un flojo!, ¡No tienes remedio!, de seguro mi abuelita se murió por todos los años que te estuvo lidiando.

Entre regaños, Pan emprendió el vuelo, dirigiéndose lo más rápido posible a su destino, dejando a su pobre abuelo, tirado en el suelo, con las sabanas de la cama enredadas en su cuerpo.

- Parece que no se parecen tanto – se decía así mismo el Saiyajin en su penosa posición.

 

Después de unos minutos, vemos a Goku ya de pie, vestido de nuevo con su traje de color azul y cinta blanca en la cintura. El traje aún se encontraba casi destrozado, debido a los consecutivos entrenamientos que había tenido con Ub. El Saiyajin se encontraba hurgando por la cocina, tratando de buscar que comer. El refrigerado y a alacena se encontraban totalmente vacías. Era algo obvio, después de todo, hace ya mucho tiempo que nadie vivía ahí.

- Rayos – se decía así mismo mientras se rascaba la cabeza – ¿Y ahora que voy a hacer?

Después de mucho buscar, por accidente, encuentra una olla de aluminio, guardada en una alacena. Se encontraba algo cubierta de polvo y telarañas, como si hubiera estado en ese lugar desde hace mucho tiempo. Curioso, Goku la tomó y la colocó sobre la cocina, la limpió un poco, para luego destaparla lentamente. En su interior se encontraba un líquido espeso y viejo; parecía un caldo. Se encontraba totalmente descompuesto.

- ¡Qué feo vuele! – Se dijo así mismo tapándose la nariz – Esto debe de estar aquí desde antes de que Yo me fuera.

Rápidamente la volvió a tapar. En ese instante, su estomago comenzó a rugir como señal de su hambre. Casi siempre quién preparaba la comida era otra persona, ya fuera Milk, Mr. Popo, etc. Pero ahora, se veía ante la necesidad de hacer algo él, pero sin dinero siquiera para comprar comida, parecía algo imposible.

Desesperado, decide arriesgarse con el caldo descompuesto. Lo colocó sobre la estufa, esperando que calentándolo se pusiera mejor. Sin embargo, no tenía la menor idea de cómo usarla.

- ¿Cómo se usaba esta cosa? – se preguntaba mientras se rascaba la cabeza y miraba detenidamente la estufa.

Lentamente acercó su mano derecha a una de las perillas del aparato, dándole vuelta rápidamente. La estufa aún funcionaba, haciendo una flama de gran tamaño.

- ¡Bien! – Dijo complacido – ahora a esperar a que se caliente. Pan me dijo que limpiará un poco, supongo que no estaría mal.

Goku se giró hacía afuera de la cocina, viendo toda la casa llena de polvo y demás, debido a que no se había habitado en mucho tiempo. Resignado, comenzó a hacer su labor. En menos de unos minutos comenzamos a ver al Saiyajin, limpiando el piso, limpiando el polvo de los muebles, puliendo las ventanas y demás. No era un trabajo muy difícil, y menos cansado, ya que él no era ajeno a este tipo de labores. Sin embargo, la casa ya llevaba cinco años sin haberse habitado, y necesitaba de mucho trabajo.

- ¡Listo! – dijo contento al ver la casa limpia. – Si Milk me viera ahora, de seguro se sentiría orgulloso… - Goku se quedó unos segundos callados, simplemente admirando la sala de la casa – “Milk siempre era muy estricta conmigo. Supongo que nunca le di buena razón para que no lo fuera. Pan y Vegueta tienen razón, es momento de que madure un poco…”, ¿No estoy olvidando algo?

De pronto, un extraño aroma llega hasta Goku, un aroma que no logra distinguir, pero que siente que ya ha olido antes. Asustado, se gira hacía la cocina solo para ver que esta se encuentra cubierta por completo con una densa nube de humo.

- ¡Me olvide de la comida! – gritaba mientras corría hacía la cocina.

Al mismo tiempo, afuera de la casa, se encontraba Videl, que estaba cargando varios papeles consigo, camina hacía la puerta de entrada. Justo cuando se disponía a llamar a la puerta, escucha lo que parece ser una explosión en el interior de la casa. Se quedó unos segundos parada frente a la puerta, algo extrañada y confundida por lo que acababa de oír. De pronto, la puerta de la casa se abre, y Goku sale despavorido, seguido por detrás por una cortina de humo, pero no pudo ir muy lejos pues Videl estaba en su camino, mirándolo muy sorprendida.

- ¡Señor Goku! – decía mientras lo miraba detenidamente. Goku se encontraba cubierto casi por completo por un liquido extraño, y su cara y manos tenían manchas negras – ¡¿Esta todo bien?!

- ¿Bien?, ¡Claro! – Respondió aún algo exaltado – Solo estaba… desayunando.

- ¡Ah! – Solamente pudo responder ella, no muy convencida – Bueno, solo venía a avisarle que Gohan regresará hasta las seis, y yo tengo unos asuntos importantes, por lo que llegaré más o menos a esa misma hora. Pan me dijo que pasaría la tarde con usted después de la escuela.

- Sí, así es. Fue como una promesa que le hice.

- Me alegra ver que las cosas entre ustedes dos estén mejor. La verdad no me gustaba que estuviera enojada con usted.

- Descuida, creo que ya todo eso esta arreglado.

- Bien, les deje un poco de sopa sobre la estufa para coman en la tarde, solo debe de calentarla. Nos vemos en la tarde Señor Goku.

- Esta Bien.

Videl se caminó hacía su  vehículo para ir a sus compromisos, dejando solo al pobre y hambriento Goku, que lentamente se volvió a girar hacía el interior de la casa. Todo lo que había limpiado, el piso, las paredes, los muebles, todo estaba sucio, ya sea por la extraña sopa o por el humo negro. Goku vio todo el lugar con expresión de contrariedad, y no pudo más que caer al suelo, usando sus rodillas como apoyo.

 

Minutos más Tarde

Algo desilusionado, vemos a Goku afuera de la casa, sentado en la verde hierba, con la olla de la comida frente a él, completamente quemada y con algunos residuos de la sopa en ella.

- Creo que no desayunaré el día de hoy – se decía así mismo con desgano.

De pronto, un objeto volador pareció acercarse hacía él, volando por encima de todos los árboles del bosque. Se trataba de un vehículo, un automóvil negro, que avanzó hasta colocarse sobre él, y luego descender frente a la casa. Goku se puso de pie al ver que se acercaba a él, curioso de saber de quién se trataba.

El automóvil se detuvo en cuanto tocó suelo, apagando su motor. El conductor rápidamente bajo de él con un solo salto, quedando de pie frente a Goku, quién sonrío al ver de quien se trataba.

- Hola Vegueta – saludo en cuanto lo vio. El visitante estaba vestido con unos pantalones negros y una camiseta en un tono rojo oscuro, y sobre esta, una chaqueta también negra.

- ¿Qué estas haciendo aquí afuera Kakarotto?

- Tuve un pequeño accidente.

Ambos Saiyajins clavaron su vista en la olla bajo sus pies. Se veía que el descuido por parte de Goku había tenido mucho que ver en eso. Vegueta no le puso mucha atención a ello, y casi de inmediato volvió la mirada al frente.

- No sabía si aún estabas aquí – continuó Vegueta – pensé que ya te habías ido.

- Al parecer me quedaré más tiempo de los que pensaba. Pan me hizo prometerle de que la entrenaría para convertirse en Súper Saiyajin.

- ¡¿En un Súper Saiyajin?! – preguntó sorprendido.

- Así es, ¿Por qué la sorpresa?

- ¿Acaso crees que pueda hacerlo?, Trunks y los otros lo lograron porque son nuestros hijos, hijos de guerreros Saiyajins puros. Mientras que ella es hija de humanos. Es imposible el saber si puede lograr tal transformación, ni siquiera saber si en ella hay sangre Saiyajin que haya heredado de su padre. Sabes muy bien que siendo hija de Gohan, es muy poco probable que lo logre.

Goku bajo la mirada, quedándose muy serio ante los comentarios de Vegueta. Luego, rápidamente subió su mirada, volteando a verlo con una sonrisa.

- Sí lo logrará. – Fue su respuesta.

- ¿Cómo estas tan seguro?

- Sé que lo hará. Gohan, Goten y Trunks pudieron, tú hija también pudo, ¿porqué ella no?

- … ¡¿Qué?!, ¡Kakarotto, te acabo de decir porque…!

De pronto, las palabras de Vegueta son interrumpidas por el ruido del estomago de Goku, el cual de inmediato lleva sus manos a su abdomen.

- Oye Vegueta, ¿Tienes dinero?

Vegueta se vio algo extrañado ante la pegunta del Saiyajin.

 

Ciudad Satán

Después de mucho rogarle, Goku logró convencer a Vegueta de que lo llevará a la ciudad y que le invitará el desayuno. Ambos había ido hacía la Ciudad Satán, una ciudad relativamente más cerca de la Montaña Paoz. Se encontraban sentados en la mesa de un restaurante, a lado de una ventana que daba a la calle. Mientras Goku devoraba a gran velocidad plato tras plato de comida, Vegueta se estaba sentado frente a él, únicamente bebiendo una taza de café.

- ¡Qué rico! – Decía Goku con su boca llena de comida – ¿Tú no quieres Vegueta?

- Yo ya comí, así que come hasta que llenes tu glotón estomago.

- Gracias de nuevo Vegueta, no sé que habría hecho sin ti.

- Mejor no digas nada. Lo menos que quiero en estos momentos es que te mueras de hambre… - Vegueta calló por unos instantes, al tiempo que colocaba su taza en la mesa – En especial antes de que yo te mate.

Este último comentario distrajo a Goku de su comida. Vegueta se encontraba viendo hacía la ventana, con una expresión seria en su rostro, como era común en él.

- Vegueta… - Trató de decirle, pero fue interrumpido por la voz del otro Saiyajin.

- ¿Qué tal esta la reencarnación de Bu? – le preguntó sin voltear a verlo.

- Se ha vuelto muy fuerte – le respondió olvidándose de lo de antes – Te aseguro que sabremos de él más pronto de lo que crees.

- Ya veo…

Ambos se quedaron en silencio, Goku siguió comiendo, ahora más calmado que antes. Vegueta seguía viendo por la ventana sin voltear a verlo. Parecía que ambos tenían mucho que decirse, pero en el fondo ninguno quería hablar. Eran tan extraños; eran iguales, pero totalmente diferentes a la vez. Parecía como si apenas hace un par de días, ambos estaban peleando, discutiéndose entre ellos el destino de la Tierra…

 

******

Ambos peleadores descendieron del cielo, colocándose cada uno en una elevación de roca. Vegueta se encontraba a una altura superior, viendo a su oponente con una sonrisa confiada en el rostro y sus brazos cruzados frente a su pecho. Goku lo miraba desde su posición, con su expresión fría y calculadora, común en él cuando estaba en un combate. El Príncipe Saiyajin se encontraba vestido con su armadura de pelea, mientras que Goku traía puesto su traje de color rojo. Ambos habían llegado al que sería su campo de batalla.

- Ya veo – comenzó a decir Vegueta con un tono casi sarcástico. – Ya sé porqué pediste cambiar el lugar de la pelea. Has elegido este lugar para que sea tu tumba. Porqué desde ahora te digo que no hay forma de que un guerrero de clase baja como tú derroté a un guerrero como yo.

- Te equivocas – le respondió el otro, dibujando una sonrisa en su rostro – Si un guerrero de clase baja se esfuerza, puede llegar a superar a un Guerrero superior.

- ¿Enserio? – Vegueta comienza colocarse en una posición de pelea – Pues déjame mostrarte la gran barrera que no podrás pasar por más grande que sea tu esfuerzo.

Siguiendo el ejemplo de su contrincante, Goku también se preparo para comenzar. Ambos se vieron fijamente, antes de abalanzarse el uno contra el otro, comenzando a pelear.

******

 

Goku todavía no había acabado su comida, cuando rápidamente se pudo de pie y se dirigió a Vegueta, quién lo miraba fijamente sin cambiar su expresión.

- ¡Oye Vegueta!, ¿Qué te parece si me acompañas a un lugar?

- ¿Qué dices?, ¿Acaso crees que no tengo nada mejor que hacer que pasear contigo por la ciudad?

- No vamos a pasear por la ciudad, solo quiero que visitemos a alguien.

- ¿De quién hablas?

 

Gimnasio Satán, Ciudad Satán

La ciudad Satán es el hogar del héroe más grande de la Tierra, de aquel que había salvado a la humanidad en dos ocasiones: la primera, derrotando al temible monstruo Cell, que atemorizó al mundo entero; y la segunda, destruyendo al Demonio Majin Bu, que fue capaz de destruir todo el mundo. Y aquí, en el Gimnasio Satán, día con día entrenan varios luchadores, con la esperanza de un día ser como este gran Héroe: Mr. Satán.

El Gimnasio estaba repleto de hombres, ejercitándose, entrenando e incluso peleando entre ellos, todo con tal de mejorar sus técnicas. Goku y Vegueta parecieron pasar inadvertidos entre todos ellos; su apariencia parecía mezclarse muy bien entre los que estaban ahí.

- ¡Mira cuanta gente hay aquí! – decía Goku mientras miraba a todos lados. Por su parte, Vegueta no se veía muy feliz.

- Kakarotto, ¿para qué rayos vinimos a este sitio?

- Bueno, es que quería saludar a…

- ¡Mr. Satán! – escucharon de pronto que decían algunos de los hombres que ahí estaban, y todos comenzaron a hacer expresiones de sorpresa.

Todos los que ahí entrenaban plasmaron sus miradas en el gran héroe de la Tierra, que se dirigía hacía todo el grupo de personas. Mr. Satán mantenía una apariencia parecida a la que tenía durante la pelea con Majin Bu, aunque la parte frontal de su cabeza ya se había quedado sin cabello; fuera de eso, su condición física, relativamente buena para un humano común, le había ayudado a mantenerse joven.

Mr. Satán caminó hacía  una arena de peleas que había en medio del gimnasio, mostrando su “prepotencia” en cada paso. El campeón subió a la plataforma, con un micrófono en la mano.

- ¡Atención peleadores! – Comenzó a hablar a través del micrófono – Como bien saben, durante los últimos 30 años, me he coronado como el absoluto campeón del Torneo de Artes Marciales. Sin embargo. Y durante todo este tiempo, en este torneo se han entrenado gran variedad de peleadores, listos y fornidos. Por lo que he decidido convocar a un Torneo, “El Torneo Satán”, especialmente para cualquier pelador de este gimnasio que desee demostrar sus habilidades. Y quién sabe, puede que incluso tengan la oportunidad de pelear contra mí.

Todo el público pareció muy entusiasmado ante las palabras del campeón, alzando sus brazos al aire y gritando de emoción.

- Kakarotto, no me digas que viniste a ver a ese tonto de Mr. Satán – le preguntó Vegueta, algo desesperado.

- Bueno, pensaba en saludarlo, pero más bien vine a ver a otra persona.

- ¿A otra persona?

- ¡Atención todos! – Continuó Mr. Satán – No se confíen, ya que cualquiera puede llegar a ser el campeón de este torneo, y antes de llegar a mí, tendrán que pasar por el segundo mejor peleador de todos.

En eso, un personaje poco común hace su aparición entre la multitud. Era una persona de gran tamaño, comprensión gruesa, de piel rosada, sin pelo y con una serie de agujeros en la cabeza.

- ¡Es el señor Bu! – dijo uno de los peleadores al verlo.

- ¡¿El también participará?!

- ¡No solo tendremos que pelear contra Mr. Satán!, ¡También con él!

Mientras la sorpresa inundaba a todos, Goku y Vegueta se veían más tranquilos.

- Ya veo Kakarotto – dijo Vegueta en cuanto vio a la causa de tanta sorpresa – Así que viniste a ver a Majin Bu, ¿No es así?

- Así es, pero, ¿No te parece oportuno? – Preguntó Goku – Llegamos justo a tiempo para participar en este torneo.

- Me parece una perdida de tiempo, después de todo, solo participaran seres comunes y corrientes.

- ¿Enserio?, ¿Y que me dices de Majin Bu?

Vegueta clavó sus ojos en el ser entre el público, al tiempo que subía a la arena, a lado de Mr. Satán.

- ¿Crees que puedes derrotarlo? – Le preguntó Vegueta sin voltear a verlo.

- ¿A que te refieres?

- Después de tu entrenamiento con ese niño, ¿crees que puedes derrotar a Majin Bu?

- Te diré que hace un día pelee contra Ub, y logró igualar mis poderes con gran facilidad. No sé si ahora será más fuerte que el Majin Bu con el que combatimos hace 20 años, tampoco sé que tan fuerte será este Bu, pero quiero averiguarlo.

- Ya veo. En ese caso yo también participaré. Quién sabe, talvez pueda ver que tanto has progresado.

- Lo mismo digo Vegueta.

Después de dar su discurso, Bu y Mr. Satán se encontraban conversando en una oficina del Gimnasio. Bu se encontraba comiendo, como siempre.

- Todo se ve muy bien, ¿no crees? – Le comentaba Mr. Satán – Sí, esto alentará a esos jóvenes de haya afuera. Quién sabe, puede que pro fin logré encontrar a un descendiente en este torneo.

De pronto, Bu dejo de comer, y alzó su mirada hacía la puerta, viéndola detenidamente. De pronto, esta se abre, y dos figuras familiares se hacen presentes.

- ¡Hola! – saludó Goku en cuanto entró.

- ¡Goku! – Dijo sorprendido Mr. Satán al verlo – ¡Qué sorpresa!, Videl me había dicho que regresaste, lamento no haber ido a la fiesta de bienvenida.

- No hay problema, así no vio mi regaño.

- ¿Regaño?

- No importa.

- Pero díganme, ¿Qué los trae por aquí?

- Bueno, en un principio vine a saludar, y a ver a Bu, pero ahora tenemos pensado participar en su Torneo.

Estas palabras dejaron a Mr. Satán en Shock. No podía creerlo, si ellos participaban, quedaría en completo ridículo frente a todos sus alumnos.

- No se preocupe – le comenzó a decir Goku para tranquilizarlo – Si peleamos con usted, no lo haremos quedar mal.

- Dilo por ti Kakarotto – respondió Vegueta, que estaba recargado en la pared, a lado de la puerta.

- Bueno, si yo peleó con usted no lo haré quedar mal.

En ese instante, Goku voltea a ver a Bu, que se encuentra muy serio, sentado en el sillón. Goku se sorprende al ver esto, ya que no era común en él verlo de esa forma.

- ¿Le sucede algo a Bu? – preguntó Goku, algo preocupado.

- No lo sé – respondió Mr. Satán – Desde hace algunos días ha estado algo callado, no ha dicho más de dos palabras creo. ¿Podrías hablar con él?

- ¿Yo?... Bueno, voy a intentar.

Goku caminó hacía donde se encontraba Majin Bu, sentándose en la mesa frente a él.

- Hola Bu – saludo Goku, pero no tuvo respuesta – Oye, ¿estas bien?, no es común verte actuar tan serio.

La mirada de Bu estaba en el suelo, y parecía no ponerle mucha atención al hombre frente a él. De pronto, se pone de pie sin avisar, y camina hacía Mr. Satán.

- Satán, no podré pelear hoy – le dijo sin razón, dejándolo muy sorprendido.

- ¡¿No?!, ¡¿Porqué?!

Sin dar explicación, Bu camina hacía la puerta, saliendo de la habitación. Goku y Mr. Satán se veían muy asombrados por esta reacción por parte de él, mientras que Vegueta se veía tranquilo, como era su costumbre. Siguiendo el ejemplo de Bu, también decidió salir del cuarto.

- Vegueta, ¿A dónde vas? – le preguntó Goku poniéndose de pie.

- Si el gordinflón no va a pelear, no tiene caso participar en esto – le respondió mientras caminaba hacía afuera.

Vegueta y Bu salieron del cuarto, dejando muy desconcertados a Goku y a Mr. Satán. En ese instante, desde una de las ventanas de la habitación, se ve como el cielo comienza a cubrirse por completo de nubes negras.

 

******

Ambos Saiyajins combatían en el aire, atacándose el uno al otro con todas sus fuerzas. A pesar de los intentos de Goku de usar el Kaioken, Vegueta lograba con toda facilidad igualar su velocidad. De pronto, en uno de sus ataques, Vegueta arroja una esfera de poder contra su oponente, misma que Goku prácticamente no vio, golpeándolo en el costado derecho, destruyéndole gran parte de su ropa.

- “¡Demonios!” – Pensó Goku – “¡Es muy fuerte!”

- ¿Qué te pasa Kakarotto? – le preguntaba con un tono de Burla – ¿Qué no dijiste que me ibas a derrotar?

En ese momento, ambos descienden hasta el lugar en el que estaban cuando iniciaron su pelea. Vegueta miraba satisfecho desde su posición, sintiendo ya el sabor de la victoria. Goku, por su parte, tenía una expresión de preocupación en el rostro. Era una de las pocas ocasiones en las que no estaba seguro si iba a ganar.

- No me queda otra solución – se dijo así mismo al tiempo que se arrancaba el resto de su camiseta, quedando desnudo de la cintura para arriba.

Justo después, apretó sus puños con fuerza, agachó un poco su torso, y comenzó a aumentar su Ki. Vegueta lo miraba algo extrañado, sin comprender bien lo que estaba haciendo. Entonces, las piedras a su alrededor comenzaron a alzarse, al tiempo que su pelo se elevaba, aparentemente por acción del viento. Su poder aumentaba rápidamente, y aunque Vegueta no podía sentirlo con exactitud, podía sentir una sensación de peligro en su cuerpo.

De pronto, Goku alza su cabeza hacía arriba, gritando con todas sus fuerzas al aire.

- ¡¡Por favor cuerpo!!, ¡¡Resiste el poder del Triple Kaioken…!!

Para sorpresa de Vegueta, los músculos de su oponente parecieron aumentar de proporción, al tiempo que todo su cuerpo se cubría por un aura roja. La tierra parecía temblar, reaccionando ante su poder. En estos momentos, Vegueta sentía algo que raras veces había sentido en el pasado.

La parte en la que Vegueta se encontraba parado, comenzó a desmoronarse bajo sus pies, y justo en este instante, Goku se abalanzó hacía él a gran velocidad…

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Bu se encontraba en una especie de balcón, viendo hacía el cielo oscuro. Su expresión era seria, no tenía una sonrisa en el rostro como casi siempre. En ese instante, Goku aparece detrás de él. Bu pareció haberlo sentido desde hace rato, pero ni siquiera volteó a verlo.

- El torneo ya comenzó – le comentaba mientras se acercaba a él – ¿En verdad no vas a participar?

Bu no respondió; simplemente se quedó viendo al cielo. Goku sabía que algo le pasaba, pero no estaba seguro de qué. Él no era así. Gracias al poder del Sagrado Kaiosama, Majin Bu se había dividido en un lado bueno y en uno malo; ahora el lado malo había sido destruido, y solo quedaba él.

- Majin Bu esta completo – dijo de pronto, rompiendo un incomodo silencio. Goku pareció no comprender lo que le dijo.

- ¿Qué dijiste?, ¿Qué quieres decir con eso?

Una vez más, el silencio volvió y no le respondió. Si dar explicación, el demonio se retiro, dejando a Goku con más preguntas en la mente.

 

Minutos más Tarde

El Torneo organizado por Mr. Satán había comenzado en el gimnasio. En las diferentes arenas de pelea, se encontraban varios peleadores, combatiendo el uno contra el otro. Goku y Vegueta se encontraban apartados de todos, ahora sin intenciones de entrar en el dichoso torneo. Goku se encontraba muy serio, pensando en lo que Bu le acababa de decir.

- ¿Qué te pasa Kakarotto? – le pregunto su compañero, sacándolo de sus pensamientos – ¿Sigues preocupado por el gordo?

- ¿he?, bueno, creo que sí.

- No te esfuerces tanto en adivinar que es lo que piensa. Podrá un demonio, pero tiene la mente de un niño. Es imposible saber que pasa por su cabeza, si es que pasa algo.

- Creo que estas siendo muy grosero con Bu Vegueta. Recuerda que si no fuera por él, no hubieras ganado la pelea contra el Bu malo, y de seguro estaríamos muertos.

- Sí lo sé. Pero eso no evita que sea un tonto.

Ambos se quedaron viendo como los participantes peleaban. No veían nada que los impresionará o fuera digno de observarse. Después de unos segundos, Vegueta se aburrió.

- Vamonos de aquí Kakarotto – sugirió – No tenemos nada que hacer aquí.

- Está bien.

Los dos Saiyajins comenzaron a caminar hacía la salida, hasta que su camino se ve obstruido. Un participante del torneo sale volando de la arena, cayendo justo frente a Goku y Vegueta. Ambos miraron al hombre casi inconsciente en el piso, y luego voltearon a ver en la dirección en la que había surgido.

Parado en la arena de pelea, alzando sus brazos al aire como señal de victoria, se encontraba un hombre de enorme tamaño, todo su cuerpo fornido, cabeza calva y una barba de candado negra en el rostro. Luego, con su dedo pulgar, apunto al hombre caído.

- ¡Para que aprendas a meterte conmigo! – le gritó – ¡Nadie más que yo merece ser el sucesor de Mr. Satán!

De pronto, el hombre centro sus ojos en los dos Saiyajins. Vegueta, lo miraba con su habitual mirada dura y firme, a su vez llena de indiferencia.

- ¡¿Qué estas viendo enano?!, ¡¿Acaso estas sorprendido?! – Vegueta no le respondió – ¿No vas a decir nada?, ¿Acaso estás tan sorprendido que te quedaste sin palabras?, no me sorprende. Más de un hombre se ha quedado mudo al ver mi gran habilidad.

- Ya cállate tonto que no estoy de humor para aguantarte.

- ¡¿A sí?!, pareces muy valiente amigo mío. Dime, ¿por qué no subes aquí y nos demuestras que tan valiente eres enano?

- No le hagas caso Vegueta – le decía Goku, tratando de que no hiciera un escándalo.

- No tienes que decírmelo. No tengo porque perder le tiempo con alguien como él. – Vegueta y Goku siguieron caminando hacía la salida, pero la voz e ese hombre los volvió a detener.

- ¡¿Acaso estas huyendo?!, no hay duda de que eres un cobarde. Es mejor que te vayas, alguien tan cobarde como tú no merece pensar siquiera en convertirse en el sucesor de Mr. Satán.

Vegueta se quedo viendo fijamente a la puerta por unos segundos, al tiempo que escuchaba la voz de ese hombre hablándole. De pronto, se da media vuelta y camina hacía la arena.

- Vegueta, ¿piensas pelear con él? – le preguntó Goku al ver sus intenciones.

- Kakarotto, ya que me arrastraste a este lugar, por lo menos tengo que hacer algo. Descuida, no le haré daño.

Sin mayor entusiasmo en su rostro, Vegueta subió a la arena. Su retador los observaba con una sonrisa confiada en el rostro. Vegueta se encontraba parado frente a él, con sus manos en el interior de los bolsillos de su saco, mirándola con su habitual mirada.

- Lamentaras no haberte ido – le decía el hombre mientras caminaba a su alrededor – romperé cada hueso de tu pequeño cuerpo.

De pronto, parado detrás del Saiyajin y sin aviso alguno, el hombre de enorme tamaño abalanzó su puño derecho hacía Vegueta, directo a la parte de atrás de su cabeza. Para su sorpresa, Vegueta lo único que tuvo que hacer fue inclinarse un poco hacía su izquierda para que el puño ni siquiera lo tocará. Ante este resultado, el atacante comenzó a atacarlo con varios golpes consecutivos, mientras que su oponente se movía por toda la arena, sin preocupación alguna en su rostro, esquivando cada uno de sus golpes. Parecía que se encontraba jugando con él.

Todos estaban sorprendidos de ver como el extraño esquivaba sin problema los ataques. Por su parte, Goku miraba esto con una sonrisa despreocupada en el rostro. Por una parte, él sabía que eso pasaría, pero aún así le sorprende un poco la actitud.

- “¡Y pensar que hubo un tiempo en que Vegueta lo hubiera matado sin piedad!” – Pensaba el Saiyajin mientras tenía sus ojos fijos en su amigo.

 

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El cuerpo de Goku estaba cubierto por completo por el aura roja, creada por el Kaioken, al tiempo que se movía a gran velocidad por el cielo, atacando a su oponente con rápidos y fulminantes golpes que Vegueta ni siquiera podía ver. El Príncipe Saiyajin, después de recibir un fuerte golpe por parte de su oponente, salió volando, estrellándose contra una montaña, volviéndola pedazos. Goku, por su parte, descendió hacia una elevación de piedra. Todo su cuerpo le dolía debido a la técnica que acababa de realizar.

Más que los golpes que había recibido, lo que más le dolía a Vegueta era lo que esto significaba: un Saiyajin de clase baja, un guerrero criado aquí en un planeta tan débil, lo acababa de golpear, a él, el Príncipe de su Raza. Lentamente llevó su mano derecha hacía su boca para limpiarse. Sus ojos se llenaron de sorpresa y a la vez de horror al ver su guante blanco manchado con el rojo de su sangre.

- ¡Mi sangre! – Decía sin quitar los ojos de su guante – ¡Mi sangre real ha salido de mi cuerpo! – De pronto, Vegueta cerró con furia su puño y alzó su cabeza hacía arriba con gran rabia – ¡¡Nunca te lo perdonaré!!

El gritó de Vegueta se pudo escuchar como un eco en todo el campo de batalla. Goku pudo notar toda la rabia y enojo que había en su oponente; era algo que nunca había visto en otra persona.

- ¡Ya no me importa este estúpido planeta! – Gritó mientras se elevaba en el aire. De pronto, su cuerpo que comenzó a cubrir con un extraño resplandor púrpura y colocó sus dos manos hacía atrás en una posición parecida al Kame Hame Ha – ¡Volaras en pedazos junto con la Tierra!

- ¡No puede ser! – Gritó Goku sorprendido al ver las intenciones de su oponente.

- ¡No podrás escapar de mi Garlick Ho!

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Repentinamente, el contrincante de Vegueta salió volando de la arena, estrellándose con una pared que estaba a lado de Goku. Para cuando el Saiyajin volteó la mirada de nuevo hacía el frente, Vegueta ya estaba bajando, mientras todos se hacían a un lado, dejándolo pasar.

- Nunca pensé que harías algo como eso Vegueta – le comentó mientras pasaba a su lado.

- Mejor no digas nada y vamonos.

Sin decir más, ambos caminaron hacía la salida del gimnasio.

 

De camino a la Montaña Paoz

Parecía que dentro de poco comenzaría llover. El cielo estaba tan oscuro que casi parecía de noche. Goku y Vegueta se encontraban en el auto de este último, que volaba en dirección a la casa de Goku en la Montaña Paoz. Desde que salieron de Ciudad Satán no han cruzado palabra alguna; pareciera como si cada uno estuviera muy ocupado en sus pensamientos.

- Sabes Vegueta – comenzó a decir Goku mientras miraba por la ventana, rompiendo el silencio – Creo que tienes razón.

- ¿A qué te refieres con eso? – Le preguntó su compañero de vehículo sin quitar sus ojos del camino.

- Me refiero que a pesar de todas las peleas y todo por lo que he pasado, sigo actuando como un  niño. Supongo que debí haber madurado hace mucho tiempo. De ser así, talvez Milk no hubiera estado todo el tiempo enojada conmigo. Desde ahora voy a cambiar, voy a ser más responsable.

- ¿Tú vas a ser más responsable?

- Sí, de ahora en adelante recordaré las cosas, haré las cosas con más cuidado… y puede que aprenda a cocinar. Pero desde ahora seré más responsable.

- ¿Enserio? – Vegueta volteó a ver hacía la tierra; ya se encontraban sobre su casa – Dime Kakarotto, ¿Esa no es Pan?

Al oír esto, rápidamente volteó hacía abajo. A pesar de que estaban algo rato, pudo ver con toda claridad la figura de su nieta, parada frente a la puerta de la casa, y su rostro llenó de rabia.

- ¡¡Olvide que iba a comenzar a entrenarla hoy!! – Gritó desesperado al momento de recordarlo.

De pronto, Pan alzó la mirada hacía arriba y de inmediato pudo ver el rostro de su abuelo que se asomaba por la ventana del vehículo.

- ¡Ahí estas! – Le gritó mientras se elevaba en el aire hacía donde estaban – ¡Donde rayos estabas maldito!, ¡Espera a que te atrape!

- ¡Vegueta!, ¡huyamos! – Le gritó mientras trataba de tomar el volante para mover la nave lejos de Pan.

- ¡¿Qué te pasa?!, ¡Suelta el volante! – Le gritó tratando de quitárselo de encima, pero no pudo evitar que el auto se alejará del lugar, moviéndose de una manera muy extraña por tener dos conductores abordo.

- ¡¿A dónde crees que vas?! – Le gritó Pan mientras volaba detrás de ellos – ¡No vas a escapar de mí!

El auto de Vegueta se alejó, al tiempo que la figura de Pan lo hacía detrás de ellos. Después de unos minutos, ambas figuras se perdieron en las negras nubes.

 

******

El cielo estaba totalmente oscuro, como reaccionando ante el poder que Vegueta radiaba. La técnica que Vegueta haría sería tan poderosa que terminaría por destruir a la Tierra por completo. Lo único que le quedaba a Goku era el usar un ataque con el mismo poder. Rápidamente se coloca en posición para realizar su Kame Hame Ha.

- ¡Kame… Hame…!

- ¡No importa si regresas a la vida de nuevo!, ¡¡Ya no tendrás un lugar a donde regresar!! – Le gritó por último el Príncipe Saiyajin mientras extendía sus manos al frente y disparaba con todas sus fuerzas su técnica.

- ¡¡…HA!! – Goku hizo lo mismo, atacando con su Kame Hame Ha, combinándolo a su vez con el Triple Kaioken para darle más poder.

Ambos ataques chocaron el uno contra el otro en el aire, discutiéndose el poder. El Kame Hame Ha de Goku trataba de empujar al Garlick Ho de Vegueta, quien se resistía y hace que el otro ataque retrocediera. Los poderes de ambos parecían pelear en un combate donde cualquiera que se descuidara por un instante, sufriría el poder del otro.

Goku sabía que el poder que estaba usando en esos instantes no podría ganarle a Vegueta. Sabía que era arriesgado, y sabía muy bien que su cuerpo podría estallar si lo hacía, pero solo le quedaba esa opción.

- ¡¡Cuádruple Kaioken!! – Gritó al tiempo que aumentaba el poder de su técnica hasta sus límites.

El Kame Hame Ha pareció ser disparado como un relámpago, levándose en el cielo como un gran pilar de luz. El Garlick Ho no fue rival ante este poder, y al final cedió.

- ¡No puede ser! – Se dijo así mismo Vegueta al ver que su técnica era derrotada.

El ataque de Goku se elevó con fuerza hacía su objetivo. El pilar de color blanco golpeó con fuerza al Príncipe Saiyajin elevándolo por el aire, hasta más haya de las nubes. En un abrir y cerrar de ojos, el Kame Hame Ha se perdió en el cielo junto con el Saiyajin, mientras en la tierra, quedaba un mal herido guerrero.

Goku bajó sus manos una vez que la luz volvió. Sus músculos parecían hinchados, y su piel se veía roja, como si hubiera estado expuesta a una temperatura muy alta. El Saiyajin gritó del dolor al sentir como todo su cuerpo parecía desmoronarse por dentro. Ya no podía ni moverse; lo que había hecho era muy peligroso y por pura suerte estaba convida. Lo pero de todo, era que no había logrado derrotarlo, y si él baja de nuevo a pelear, lo más seguro es que terminaría por matarlo, pues ya no tenía el poder para vencerlo.

- “No puede ser” – pensaba Goku mientras respiraba agitadamente como señal de su cansancio. Luego, elevó su mirada al cielo, en la dirección en la que había volado su oponente – “Nunca había conocido a un ser como él; hizo que llevará mi cuerpo a los limites. No puedo creerlo, pero él es mucho más fuerte que yo…”

Al mismo tiempo, la técnica de Goku empujaba a Vegueta por el aire. Ya cuando se encontraba muy alto, logró retirarse de su alcance y hacer que se eleve hasta el espacio. La armadura del Saiyajin estaba casi destruida por completo, y su cuerpo estaba cubierto por heridas. Se encontraba respirando agitadamente, al tiempo que su mirada se encontraba perdida. No podía creer lo que había pasado, todo era como un mal sueño, pero no fue sueño, eso pasó.

- “No puede ser” – Pensaba Vegueta mientras respiraba agitadamente como señal de su cansancio. Luego, bajó la mirada hacía la tierra, en la dirección en la que estaba parado su oponente – “Nunca había conocido a un ser como él; derrotó a mi técnica, y me hizo esta cantidad de daño. No puedo creerlo, pero él es mucho más fuerte que yo…”

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