Por
Nakokun
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Capítulo 1: “Tala”
Odio la abadía.
La odio desde que recuerdo. Siempre estuve aquí, jamás
supe si tuve madre o padre, y ya no me importa, sólo quiero dejar de ver éstos
túneles y muros... Detesto el entrenamiento, sólo lo soporto porque es la razón
por la cual estoy aquí, por la que fui... ¿creado? ¿gestado? ¿diseñado?
Ya no me importa.
Hoy, Kai se ha unido a nosotros. Absorbió las Bestias Bit de los All
Stars y algunas otras... Boris estaba complacido, y Voltaire también. Kai quiso
seguir solo, y Boris lo permitió. Sólo porque es el nieto de Voltaire...
Pero eso no es lo que más me molesta. ¿Por qué tiene
que dormir en la misma habitación que yo? Ya es suficiente el tener que estar
junto a Ian, a Spencer y a Bryan en los entrenamientos... ¿Realmente somos un
equipo? No lo creo, sólo somos individuos agrupados para la victoria
individual, el fracaso es inadmisible y yo ya sé el castigo que se da a los que
fracasan... Boris me lo hizo saber más de una vez.
Kai volvió tarde a la habitación. Entrenamiento
especial, por supuesto. Es el consentido ahora, nuestro entrenamiento sigue
igual de duro, pero a él le dan más privilegios. El Black Dranzer... Debería
haber sido mío desde el principio.
Me doy vuelta y lo miro. Está ahí, me da la espalda,
siempre mira a la pared antes de dormirse... ¿Se habrá dado cuenta que ésta es
una jaula decorada? ¿Qué una vez que se entra no se puede salir? A menos que
Voltaire o Boris así lo quieran, claro.
No sé por qué, pero me levanto. Mis pasos no hacen
ruido sobre el suelo –otra cosa que aprendí es a ser silencioso cuando estoy al
asecho- y me acerco a su cama. Lo miro directamente al rostro. ¿Quién se cree
que es? Sólo porque es el nieto de Voltaire, el dueño de Biovolt, no tienen
derecho a ponerlo aquí. Siempre dormí solo, y no necesito a nadie a mi lado.
Soy más frío que el hielo donde me obligaban a estar por un día entero cuando
perdía una batalla... Creo que sólo fueron tres veces, pero su frialdad siempre
se mantuvo dentro de mi corazón.
-¿Qué quieres, Tala?- la voz de Kai me sobresaltó.
-Pensé que estabas dormido- respondí.
-¿Qué ibas a hacer si lo estaba?- el mismo tono de
voz, empieza a enojarse.
-¿Cómo es posible?- le pregunto al fin.
-¿Qué?- Kai no entiende y se incorpora en la cama.
Yo sigo parado.
-Escapaste una vez. Llegaste hasta Japón y no te persiguieron.
Te dejaron ir. ¿Cómo lo hiciste? ¿Qué hiciste para que te dejaran ir?-
Kai hace silencio por un buen rato. Está
sorprendido. Creo que él tampoco se lo había preguntado. Ya está hecho.
-Supongo que era porque sabían que llegaría al
Campeonato Mundial- dijo Kai al fin –Que así les dolería más a los Blade
Brakers-
-No me convences-
-Pues no lo sé y déjame dormir-
Intenta taparse, pero yo le tomo el brazo.
-¿Y ahora qué?- empieza a enojarse.
-¿No te sacas los protectores ni siquiera para
dormir? Siempre los llevas puestos-
-Ése no es asunto tuyo-
Intenta zafarse, pero yo le tomo el otro brazo y lo
tiro contra la cama.
-¿Qué es lo que tienes tú para ser tan especial?- lo
miro directamente a los ojos. Veo algo en ellos... ¿Miedo?
-Suéltame-
Lo sostengo con más fuerza. No sé por qué lo hago,
pero quiero tenerlo quieto. A mi merced.
-¿Qué haces, Tala?-
¿Por qué me lo preguntas, si ni siquiera yo lo sé?
-Quédate quieto- le digo, y subo a la cama. Kai se
alarma.
-Bájate- me dice, y empiezo a ver desesperación en
su rostro. Intenta incorporase nuevamente.
-No- lo sostengo contra la cama y aprieto sus
muñecas. Lo quiero... A mis órdenes.
Por un momento, Kai deja de luchar y me mira
directamente a los ojos. Ésos ojos rojos, siempre me gusta mirarlos... ¿Qué ve
él en mis ojos? ¿Por qué ya no lucha? Deja que yo lo domine y acerco mi rostro
al de él... Puedo sentir cómo su miedo aumenta y se tensa. Intenta volver a
luchar, pero yo no lo dejo.
-Ahora verás Kai... –
Tal vez sólo quiera vengarme. Vengarme de todo el
miedo, el odio, la desesperación, de todo lo que me hizo Voltaire, Boris y
Biovolt. A ellos no puedo tocarlos, siempre están cercados de guardias, pero a
él, a Kai sí. Y también lo detesto a él.
Empiezo a lamer su cuello. Kai se tensa aún más,
pero poco a poco se relaja. ¿Por qué lo hago? ¿Venganza? ¿Frustración? ¿Deseo?
Ya no importa.
Kai deja de luchar. Meto mis manos bajo su playera y
se la saco, estoy sentado a horcadajas sobre él y puedo ver su pecho desnudo...
Muy musculoso, se nota que hace mucho ejercicio... Creo que no será tan
desagradable como pensé...
Kai me mira. Ahora sus ojos son diferentes. No sé
qué veo en ellos, pero no es odio. Qué importa. Beso su pecho y muerdo sus
tetillas, Kai gime y se endurecen enseguida. Subo a su rostro y lo beso, meto
mi lengua en su boca, se sorprende, nunca lo han besado así... Mejor, así no me
puede comparar con nadie.
Su temperatura sube... Sus manos quieren tomas las
mías, pero no se lo permito. Pero debo soltarlo para sacarle los pantalones,
así que lo dejo libre. Empieza a acariciar mi espalda bajo mi camisa... Me la
saco con rapidez, quiero sentir su piel desnuda contra la mía. Ahora él sólo
está vestido con su ropa interior, yo sonrío y empiezo a lamer su estómago...
Siento cómo se excita, pero no permitiré que esto termina tan rápido...
Finalmente, bajo hacia su ropa interior y empiezo a
lamer su miembro. La tela que lo cubre se pega a la piel, y Kai gime con más
fuerza. Sigo aumentando el ritmo, me toma la cabeza con las manos y me dice que
siga. Aumento el ritmo, su excitación crece pero yo no lo dejaré... Dejo su
miembro, Kai me mira sorprendido cuando le tomo las manos, pero al ver que las
dirijo hacia mis pantalones comprende. Me los saca con una caricia, y yo lo
beso en los labios.
Estoy sobre él, frotando nuestros miembros. No
soporto más, así que le saco su última prenda y vuelvo a lamer su miembro. Kai
da un pequeño grito ahogado cuando lo muerdo, pero sigue diciéndome que no
pare. Yo acelero el ritmo, los gemidos de Kai me excitan y ya no me puedo
controlar.
Kai explota y yo bebo todo su líquido. Y sigo
chupándolo después. Kai jadea y me dice que no es justo, su voz entrecortada
por el placer me encanta. Su miembro vuelve a endurecerse, pero yo no dejaré
que esto termine tan pronto. Suelto su miembro y regreso a su pecho, mientras
Kai me acaricia la espalda. De repente, él se da vuelta y me tira sobre la
cama, no esperaba esto de él, su mirada está muy cambiada...
-Ahora empieza mi venganza- dice Kai, su mirada está
llena de malicia.
Empieza a lamer mi pecho y tortura mis tetillas. Oh,
esto no lo había sentido antes, mi cuerpo está ardiendo y puedo sentir que Kai
también... Empiezo a gemir y mi espalda se arquea, pero el peso de Kai me lo
impide. De repente, toma mi ropa interior y me la arranca. Toma mi miembro y
empieza a masturbarlo, con una fuerza de la que nunca le creí capaz. Creo que
explotaré en cualquier momento, me abrazo a él, le tomo la nuca y lo beso, su
mano no deja de moverse y, en medio del beso, exploto con un grito.
Ahora ya no lo dejaré ir. Lo volteo nuevamente sobre
la cama y lamo su cuello, no dejaré que él dé el siguiente paso, oh no, eso me
corresponde a mí...
Tomo mi miembro y busco su entrada. Kai al principio
se tensa, pero luego me deja entrar en él. Adentro está cálido y se siente
bien... Entro totalmente, a Kai le duele primero pero cuando empiezo a moverme
el dolor se convierte en placer y gime con más fuerza que antes. Lo embisto con
más y más fuerza, sus gemidos se convierten en gritos de placer, ya no puedo parar,
Kai tiembla cada vez que lo embisto, sus gritos me excitan más y más, hasta que
finalmente exploto.
Salgo de él agotado, y pongo mis manos a su costado.
Kai me tira hacia abajo y me abraza. Nadie había hecho eso antes. Su pecho
transpirado y desnudo contra el mío es algo reconfortante. Escucho el latir
acelerado de su corazón, y lo abrazo también. Tomo las mantas y hago que cubra
nuestros cuerpos, fue tan maravilloso...
-Gracias- me dice Kai, cuando nuestras respiraciones
se normalizan.
-No era eso lo que esperaba escuchar- le digo.
-No me importa si empezó como venganza, es lo más
hermoso que han hecho por mí- me dice Kai, mirándome con ternura. Me besa en
los labios y se acurruca sobre mi pecho.
Nos dormimos así, abrazados, en medio de la calidez
de nuestros cuerpos. La habitación es muy fría, pero yo no siento frío... A su
lado todo es cálido.
No sé lo que dirá Boris o Voltaire, ya no me importa
nada. Todo lo que sentí... Había más que odio y venganza. Kai me hizo sentir
cosas que nunca había experimentado antes, y quiero volver a sentirlo... No me
importa si esto se sabe, sólo sé que estaré bien si él está bien...
.
Ésos fueron los días más felices de mi vida. Kai
entrenaba conmigo, y no sé si Boris o Voltaire los sospechaban, pero no
pusieron obstáculos. Cuando nadie nos veía, cuando estábamos seguros que nadie
nos vigilaba, sólo entonces le demostraba todo el cariño que le tenía. Kai
besaba muy bien, o tal vez sea que lo amaba...
Pero duró poco. No sé cómo ni cuándo, pero sospecho
que empezó en cuanto su equipo lo rescató del lago congelado. Sabía que algo
malo pasaría entonces, pero no podía decirle que no fuera, o que fuera conmigo.
Allí lo notó. No, allí lo notaron. Pude ver que Kai
me miraba diferente al regresar, había algo –alguien- más en su vida que
yo. Lo supe en la batalla de las finales: su preocupación por Ray en la batalla
contra Bryan lo decía todo.
Me sentí herido.
No, más que herido. Traicionado. Por primera
vez había amado a alguien y me había traicionado, dejándome más solo que nunca.
Lo miré durante toda la batalla, y casi me alegré de que perdiera. Así sentiría
una parte de mi dolor, aunque yo lo amaba más que a una Bestia Bit.
Por eso actué de forma tan violenta con Tyson. Me
hubiera gustado enfrentarme con Ray, pero Bryan le dio bastante de qué
preocuparse, aunque perdió la batalla por subestimar al chino. Iba a
demostrarle a Kai quién era el más fuerte, y casi lo logré. Estoy seguro que la
Bestia Bit que ayudó más a Tyson fue Dranzer. Kai ya no me amaba, y eso me
hirió más que el haber sido derrotado por un tonto como Tyson.
Él deseaba mi derrota.
Él deseaba a Ray.
Y yo deseé la muerte.
Para él, su novio o para mí, no me importaba. Pero
uno de los tres debía morir.
.
La abadía me aprisionaba más que nunca, pero no me
importaba. Los recuerdos de los días que había pasado con Kai me lastimaban en
un lugar que yo nunca creí tener: en mi corazón. Entrené más y más duro, me
sometí a todos los tratamientos de Boris y Voltaire, pero las heridas no
sanaron.
Una vez en que no podía dormir, salí de mi
habitación. No habían sacado su cama, no la habían tocado desde el día en que
se marchó. Aún tenía algo de su olor, algo que nadie, sólo yo podía sentir.
Recordaba las noches de pasión que había pasado junto a él, y lo que más me
lastimaba era el pensar que ahora sería ése chino y no yo el que disfrutara con
Kai.
Entré en una oficina que reconocí de inmediato. Era
la de Boris, y sabía que estaba lleno de cámaras, pero no me importó. Abrí el
tercer cajón, no sé por qué, nunca supe si sabía o no lo que iba a encontrar
allí. El revólver de Boris, uno especial hecho para los integrantes de la
abadía. Y sabía que estaba cargado, por el peso.
Ya no me importaba nada. Había deseado la muerte, y
ahora tenía la oportunidad. Escuché los pasos en el pasillo, así que me apuré.
Me aseguré que estuviera cargado y me puse el caño del revólver en la boca. Y
cuando los guardias abrieron las puertas, apreté el gatillo.
.
.
.
Éste es mi primer Fanfic depresivo... Tala me gusta,
pero su depresión fue demasiado para él ésta vez. Creí que todo tendría un
final feliz, pero me equivoqué. Tala me sorprendió, no esperaba que amara de
manera tan apasionada a Kai...
¿Pasó algo entre Ray y Kai? No lo sé.
Pero sí sé que éste ruso pelirrojo es una caja de
sorpresas. Éste personaje tomó vida propia y me dictó su propio destino, yo no
quería que terminara así, pero Tala es más fuerte –en serio, se salió de
control- y el Fic salió así. Casi diría que no es de mi estilo, porque me lo
dictaba un personaje y no lo inventaba yo.
Nakokun
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