Por
Nakokun
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Capítulo
5: “Kai”
Odio la abadía.
La odio desde mucho antes de
haber usado a Black Dranzer.
De hecho, creo que lo único que
me impidió escaparme eran mi corta edad y el deseo de usar esa Bestia Bit. O
quizás no sabía cómo escapar, porque las tres veces que lo intenté me
descubrieron y me enviaron a las celdas de la abadía. Spencer ya ocupaba una
todas las noches, y las tres veces me dieron el mismo tratamiento que a él,
sólo por tratar de escaparme. Pero sé que él la pasaba y la pasa mucho peor, aunque
siempre se calle.
Cuando volví a la abadía, mis
recuerdos volvieron en una cascada abrumadora. Boris jugó conmigo y con mi
mente para manipularme, y, maldito sea, lo logró. Ése hijo de perra me manipuló
para robar las Bestias Bit de los All Starz, de los Withe Tigers y ya no
recuerdo si hubo más. Sí, el poder era embriagante, y aún puedo recordar cómo
se sentía. Cuando Tala se me declaró, aún estaba bajo la influencia del Black
Dranzer. Fueron días extraños, donde el calor que me producía Tala se mezclaba
con el frío del poder, un frío que llegaba hasta los huesos y que ni siquiera
el amor de Tala pudo vencer.
Sí, sé que él me amaba, y yo creí
corresponderle. Lo creí, lo creí realmente, pero todo fue un espejismo. Entre
la confusión de mis sentimientos, tantos cambios en tan poco tiempo, el poder
que el Black Dranzer tenía sobre mí y el calor de Tala, perdí la cabeza. No sé
cómo no enloquecí, pero el sentir que estaba por ahogarme en el lago congelado
me refrescó la cabeza. Había hecho las cosas mal. Terriblemente mal. Y debía
remediarlas.
Empecé por volver a mi equipo,
que era lo más fácil. Sabía lo que Tala sentía por mí, pero descubrí que yo no
sentía lo mismo, sólo un gran vacío que ni siquiera él pudo llenar. Hablo de
Tala y de Ray. Me preocupé cuando Bryan casi lo mata en las finales, y creí que
eso era algo más que el simple “compañerismo” que teníamos entre los dos. Creo
que Tala lo interpretó de otra manera, pero hoy iré y le aclararé todo. Por
primera vez en la vida, siento la culpa en el corazón. No es el amor de mi
vida, y sé que recibiré toda su furia, pero así debe ser. Me lo merezco, y
mucho.
.
Pero Ray me siguió. Kenny se
quedó durmiendo en el hotel, mientras Tyson y Max estaban merodeando por allí. Pero
Ray, aún herido, sospechaba algo de lo que pasaba por mi interior. No sabía qué
sentía por él, pero no era igual a lo que sentía por Tala. Mi cabeza estaba
sumida en la confusión y no sabía qué hacer, y sólo me di cuenta que él me
estaba siguiendo cuando me tomó del hombro.
-Kai, nos tenías preocupados- me
dijo Ray, con la voz cansada.
-¿Qué haces saliendo así con este
tiempo?- le pregunté, algo alarmado. No estaba del todo recuperado, y la nieve
empezaba a caer.
-Quiero que hables conmigo, y que
descargues todo lo que te pasa- lo miré sorprendido –Así no puedes seguir Kai.
Si no te abres un poco, terminarás por explotar-
Y tenía razón. Si alguien tan
débil físicamente podía alcanzarme era porque yo estaba en el mar de la
confusión. Tratamos de volver, pero Ray casi no podía caminar. Los taxis
parecían haber desaparecido de la faz de la tierra, así que nos hospedamos en
un hotel cercano. Llamé a Kenny y le dije que nos quedaríamos allí, que
regresaríamos a la mañana siguiente. Se sorprendió bastante, pero se abstuvo de
preguntar.
-Kai, puedes empezar cuando
quieras-
Lo miré y suspiré. Iba a ser una
noche muy larga, y mientras más rápido empezara, más rápido terminaría. Ray
estaba sentado en la cama, y yo me senté a su lado. Tomé aire y le dije todo.
Desde el dolo que me causaba el no saber nada de mis padres, que mi abuelo sólo
me quería si le era útil, del dolor que me causó la abadía, y sobre todo la
culpa de no haber correspondido a Tala, de no haberle dicho lo que en realidad
sentía. Omití lo que sentí cuando lo ví siendo masacrado por Bryan, y las
noches de pasión que había pasado con Tala, porque eso era demasiado íntimo
para mí.
Ray me escuchó hasta el final,
sin interrumpirme, y me abrazó con ternura. Creí que tendría otra declaración,
y ya empezaba a pensar en cómo hacer para aclararle la situación, cuando me
habló.
-Kai, eres más tierno de lo que
aparentas. Te preocupas por los demás aunque no lo quieras demostrar. Creo que
deberías aclararle todo a Tala, antes que suceda algo malo-
Sí, eso tenía que hacer. Las
palabras de Ray me dieron ánimos, pero no podríamos ir a la abadía sino hasta
la mañana siguiente. Y hablado de eso, llamó Ian desesperado, diciéndome que
Bryan me iba a matar. Le dije que le haría caso, pero no pensaba hacerlo. Tenía
que aclarar las cosas con Tala, ya las había dejado en claro con Ray. Dormimos
en la misma habitación, en camas separadas, y no quise escuchar los sollozos de
Ray. Ya había lastimado a mucha gente y no quería que le pasara algo a él
también. Era mejor cortarlo ahora, cuando había tiempo, y no después, cuando
podía sufrir mucho más.
.
A la mañana siguiente, Ray no
dijo palabra en toda la mañana, más allá de lo indispensable. Se veía triste,
pero debía entender que mis sentimientos no estaban en orden, y debía
aclararlos antes de declararme a alguien. Cuando llegamos al hotel, Kenny
estaba dormido, pero se despertó cuando nosotros llegamos. Estaba más feliz que
nunca, pero no nos dijo nada. Tyson y Max aún roncaban, y yo me despedí, tenía
algunos asuntos que arreglar con Tala.
La abadía estaba más agitada que
de costumbre. Nadie me impidió entrar, los guardias estaban algo agitados, pero
yo tenía que encontrar a Tala. Recorrí los centros de entrenamiento con cautela,
esperando encontrarlo allí, entrenando, pero no lo encontré. Ni a él ni a
ninguno de los Demolition Boys.
Ya me estaba dando mala espina
cuando decidí ir a los laboratorios. Cuando encontré a Tala, me quedé frío.
Estaba sobre una camilla de operaciones, mirando hacia el techo como si fuera
un robot. Se notaba que le habían hecho algo, porque había instrumental médico
a la vista. Avancé con cuidado, sin saber bien qué iba a decir, cuando me vio.
Sus ojos eran más fríos que
nunca. Ni siquiera me reconocía, o al menos así fue al principio. Se sentó en
la camilla, y pude ver su torso desnudo otra vez. Era una maravilla, pero no
era amor lo que sentía por él. Era una mezcla de deseo y de ansias de poder,
porque Tala había sido el capitán antes que yo volviera a la abadía. Quizás fue
el saber que lo tenía bajo mi control el que me engañó más que nada, y sentí
vergüenza de mí mismo. Cuando levanté la mirada, Tala estaba frente a mí, sólo
con su ropa interior. Su mirada era hielo puro.
-¿A qué volviste?- me preguntó,
con voz mecánica.
-Tala, he venido a rogarte que me
perdones- era difícil, pero tenía que hacerlo –Verás, yo creía que... –
-Creías que me amabas como yo te
amaba a ti- me interrumpió, con voz dura –Creí que tú me amabas y te di todo, y
tú me abandonaste sin nada más que mi corazón roto. ¿Sabes lo que me hiciste
hacer, Kai? ¿Acaso lo sospechas?- empezó a avanzar y pronto choqué con la
pared. Esto no era posible, Tala no era así, o eso pensaba. Tala me tomó las
muñecas y me las puso a la altura de la cabeza, presionándolas contra la pared
–Por ti me pegué un tiro con la pistola de Boris, y hubiera preferido morir
antes que volverte a ver. En especial con ése chino, que ojalá le estén dando
su merecido. Gracias a ti descubrí que el amor no existe y que todo lo que me
hiciste vivir fue sólo una mentira de un embaucador profesional, alguien que se
cambia de bando más rápido que de ropa interior. ¿Y sabes qué, Kai? Creo que
deberías sentir cómo se siente el cañón de una pistola en la boca. Así tal vez
me entenderías-
Había soltado una de mis manos,
pero no me di cuenta sino hasta que fue tarde. Tomó uno de los bisturís que
había a su alcance y con un rápido movimiento me clavó la mano que aún tenía
sobre la pared, la izquierda. El dolor me atravesó como si fuera un rayo, y
grité de dolor. Me aparté de la pared, cayendo arrodillado, y me tomé la mano,
tratando de sacarme el bisturí, pero era inútil. Tala sabía cómo golpear.
-¿Sientes eso Kai?- me preguntó
Tala, sonriendo ante mi dolor –Algo así fue lo que sentí en mi corazón. ¿Sabes?
Pensé en violarte en un principio, pero no te mereces mi esfuerzo. Ya me di
cuenta de la inutilidad de los sentimientos, excepto del odio y la venganza. Y
el tenerme dentro de ti sería un privilegio Kai. Algo que nadie más sentirá-
Tomó otro bisturí y lo levantó,
pero fui más rápido. Lo esquivé y llegué hasta la puerta, pero había sido
cerrada con llave. ¿Cómo lo había hecho? Si ni siquiera se había apartado de mí.
Y entonces lo escuché. Alguien
respiraba con agitación del otro lado de la puerta. Sólo lo reconocí cuando
habló.
-Todo tuyo, Tala- era Bryan.
Se oía raro, como si estuviera
volando en fiebre, pero no podía ser. ¿O se había vuelto loco? Pero ¿por qué?
Tala me tomó del pelo y me tiró
al piso. Se había vuelto más fuerte que antes, y me puso una rodilla sobre el
pecho, con todo su peso. Me tomó la mano derecha, porque la izquierda estaba
tan adolorida que ya no la podía mover. No sé qué punto de mi pecho presionó,
pero no me podía mover. Y tampoco podía respirar. Me debió haber tocado algún
punto de la tráquea, porque ni siquiera podía hablar. Tala levantó el bisturí,
y tuve la certeza de que me iba a matar. Pero no hice nada por pararlo. Quizás
porque me lo merecía, o porque no me podía mover, pero no quería salvarme de la
ira de Tala.
Pero algo frenó su brazo antes
que el bisturí tocara mi pecho. Una mano grande y maciza había tomado el brazo
de Tala, y no lo reconocí en un principio.
-No vale la pena- dijo mi
salvador.
Spencer.
Cómo había llegado hasta allí, no
tenía idea. Pero tenía unas marcas extrañas en los brazos, pero no podía
razonar bien. Tenía todo el pecho descubierto, y pude ver cómo su piel estaba
más curtida de lo que creí posible. Toda la ropa que llevaba encima era para
ocultarlo. Era horrible, y aparté la vista.
Tala aún estaba sobre mí, pero
Spencer lo ayudó a levantarse. Tomó el bisturí que tenía el ruso en la mano y
lo dejó en su lugar. Luego volvió hacia mí y me tomó la mano, sacando el otro
bisturí con un tirón. Grité de dolor, y me tomé la mano. Sangraba demasiado, y
traté de parar la sangre, pero era inútil.
Spencer se agachó a mi lado y me
sacó el protector de la mano izquierda. Empezó a vendarme la mano. No sé de
dónde aprendió eso, pero detuvo la hemorragia. Lo miré confundido, él jamás
había mostrado señales de estar interesado en mi bienestar. O, mejor dicho, yo
jamás lo había notado. Pero él no demostraba ninguna emoción, todo lo hacía de
forma mecánica. Cuando terminó, se levantó y le dijo a Tala que se acostara.
Tala obedeció, mirándome con furia, y cuando se acostó cerró los ojos con
fuerza.
Miré a Spencer, quien abría la
puerta de la habitación. Bryan estaba allí, desmayado, delirando de fiebre.
Tenía el rostro casi azul, y Spencer lo tomó con fuerza. Fue entonces cuando me
di cuenta de lo fuerte que era Spencer. Bryan era casi de su misma estatura, y
él lo levantaba con facilidad. Lo dejó sobre una cama que había allí (¿cómo no
la pude ver antes?) y lo tapó con tres cobijas. Después tomó su ropa y se la
puso, todo sin decir una palabra.
-Vamos- me dijo, al pasar a mi
lado.
-¿Eh?- pregunté, sin entender.
-Vas a volver con tu equipo. Ya
no tienes nada que hacer aquí-
Me levanté sin decir una palabra
y lo seguí hasta las puertas de entrada de la abadía. En todo ése tiempo, Spencer
no había demostrado el más mínimo cariño, sólo hacía las cosas como un robot.
La nieve caía con rapidez sobre Moscú, y cuando las puertas se cerraron, supe
que ya no podría volver con los Blade Brakers. Mis sentimientos aún no se
habían aclarado, y Ray renovaría sus esperanzas.
Pero ya había lastimado a
suficientes personas.
Me fui, sin decirle nada a nadie.
Desaparecí, pero llamé a Ray y le dije que la cuenta la pagaría yo. Eso fue lo
último que le dije, y su voz sonaba triste y preocupada. Pero prefería eso a
que se enamorara de mí.
Ya había hecho correr demasiada
sangre en la abadía.
.
FIN
.
.
Bueno, hete aquí el final. Ya no
quedan más personajes que hayan estado en la abadía, pero a pedido del público incluí
a Kai. Fue corto el capítulo, pero no lo tenía planeado. Pero necesitaba
aclarar el porqué Kai desapareció hasta la segunda serie (que fue casi una
decepción para mí)
Nos vemos
Nakokun
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