"En la Abadia"

Por
Nakokun

Epílogo

Dejé que el agua caliente recorriera mi cuerpo, y sólo entonces desperté del todo. El día anterior había sido agotador, y la noche también. Mi pareja es un amante excelente, pero me dejaba sin energías y me duermo de inmediato. Pero era mejor así. Ya no me despierto por las noches sobresaltado, como cuando era niño, deseando tener a alguien a mi lado. Alguien que me diera calor.

Pero él no me da sólo calor. Me daba amor, comprensión, y Fuego, entre muchas otras cosas. Todo el Fuego de su pasión no se había flaqueado, y no creo que se agotara sino dentro de mucho tiempo. Porque nadie podría creer que fuéramos pareja.

Y nadie podría haberlo imaginado. Ni siquiera yo. Fue algo increíblemente raro, pero habíamos llegado a buen puerto, o al menos así había sido para nosotros. El regreso de Kai a la abadía había desencadenado muchos sucesos, pero ahora éramos felices. Los años habían pasado, y nuestro amor había aumentado.

Oí cómo la puerta de la ducha se abría y ví entrar a Kenny. Sonreí. A los veinte años, no había perdido ése toque infantil que mme había cautivado ésa noche en Moscú.

-¿Te desperté?- le pregunté a Kenny.

-Me hice el dormido, quería darte una sorpresa- me respondió Kenny, pegándose a mi espalda.

Yo lo recordaba bien. Ésa noche, lo había hecho mío, en la ducha. Pero Kenny me había poseído antes, contra todo lo que pensaba. Creía que él iba a ser el uke, pero no pude estar más equivocado. Kenny necesitaba amar a alguien, y tenía muchas energías para eso. Años de desear a cada uno de los Bladebrakers y de suspirar al ver cómo era dejado olímpicamente de lado habían terminado.

Fue el primero en anunciarlo, y a todos se le cayó la mandíbula al piso. Kenny terminó la escuela a los quince, y había ido a Moscú a estudiar una ingeniería. En teoría eran cinco años, pero con su genio la hizo en dos. Y luego consiguió trabajo en la empresa más grande de software de Rusia. No fue difícil: muchos se peleaban por tenerlo en sus empresas, y él quería quedarse en Moscú.

Y yo lo esperé. Esperé durante años, deseándolo y anhelando tenerlo de nuevo entre mis brazos. Y entre mis piernas, para que mentir. Mi crecimiento volvió a ser normal, y crecí, inclusive los años que me habían quitado las experiencias de mi vida. Las chicas de la abadía empezaban a notar que no sólo Tala y Brian eran guapos, pero yo estaba decidido a esperar a Kenny, no me importaba si pasaban cinco o cincuenta años.

Y el día que tanto esperé llegó. Me lo encontré en la Plaza Roja, una vez que salí de la abadía. Estaban haciendo reparaciones, y debíamos salir unas horas al día para dejar libres los espacios necesarios. Sentí una presencia conocida, me di vuelta, y ahí estaba él, con sus quince años a cuestas. Para ése entonces yo tenía diecinueve, y ahora era más alto que él, pero igual él me echó los brazos al cuello. Lo abracé y lo besé en los labios, dejando que su lengua explorara mi boca. Lo había extrañado muchísimo, y necesitaba estar cerca de él.

Ése mismo día renuncié a BioVolt. Tomé las pocas cosas que tenía y me mudé con Kenny, quien ya tenía una departamento en el centro, lejos de la abadía. Había llegado dos días antes, pero ya estaba instalado y había salido de su primer día de trabajo. Y no pudo haberse encontrado con otra persona que no fuera yo.

Fue perfecto.

Empecé a trabajar en una armería al poco tiempo, mis conocimientos en armas me sirvieron mucho, y, cosa increíble, mi padre vino dos veces a comprar balas. No me reconoció, pero yo sí a él, y podía ver que no había dejado de beber. Compró balas de bajo calibre, y cinco días después anunciaron que se había suicidado. Mi madre había aparecido muerta a su lado, y entendí que había llegado a lo más bajo.

Asistí con Kenny a su funeral, y le dije que le perdonaba todo lo que me había hecho. No, no fue hipocresía, realmente ya no sentía rencor hacia él, porque Kenny había llenado mi vida y no quería tener rencores con nadie. Y él era el único que me había causado ése sentimiento. El resto sólo me causaba indiferencia, a excepción de él, claro.

Y desde entonces nada ha cambiado. Kenny es lo mejor que me ha pasado, y su equipo ya me aceptó, o por lo menos no me agreden. De todas formas, Kai se fue con Ray y Tyson no se separa de Max. Creo que sintieron algo de remordimiento por no haberle dado la atención y el reconocimiento que merecía Kenny, pero yo me encargaré de eso.

Hasta que la muerte nos separe.

.

.

Bueno, dije que no iba a poner fin definitivo, y ya ven porqué. Necesitaba hacer esto, necesitaba poner qué pasó con Kenny y con Ian, porque son una lindura de pareja. Con papeles y todo, sí señores, por si les quedó alguna duda, son pareja legal y civil. Se casaron, por si la última frase de Ian les dejó alguna duda. No es justo que a los que tengamos anteojos nos dejen así de lado, sólo porque piensan que nuestro mundo se limita a las computadoras. No señor, también tenemos un lado apasionado, pero lo expresamos de diferentes formas. Y mi forma de expresarlo es escribiendo, por ahora.

Nos leemos

Nakokun

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