Por
Nakokun
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Escenas inéditas 2
.
Aquí pongo las escenas inéditas
que no entraron en el capítulo anterior. ¿Qué porqué
no los puse en un solo capítulo? Bueno, en primer lugar, porque eso rompería el
formato. Y en segundo lugar ¡porque así me dejan más comentarios! ;) Nah, es que no quería que tuviera formato diferente, además
esto incluye mucho más que le capítulo anterior, y los capítulos largos son cansadores.
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Capítulo 4: “Ian”
Ian
y la muerte de Kenny.
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...
Metió
un dedo dentro de mí, y gemí con fuerza. Nadie me había invadido de esa manera,
y me sentía algo molesto, pero no lo detuve. Luego metió otro dedo, y casi
grité. Me mordí el labio cuando introdujo el tercer dedo, sabiendo lo que
seguía, y deseándolo casi con más fuerza que él. No sé en qué momento mi boca
se abrió para suplicarle por más.
Kenny
retiró sus dedos, para dar paso a su miembro. El dolor pronto dejó paso al
placer, no podía creerlo, él, el más tímido y retraído de los Blade Brakers lo estaba haciendo
conmigo. Hacía estremecer mis entrañas y todo mi cuerpo, haciendo que el placer
viajara en ráfagas de electricidad. Se inclinó sobre mí y me besó, mientras yo
sentía que en cualquier momento me iba a venir. Yo jadeaba mareado por el
placer y perdido en la pasión, sintiendo que Kenny ya
no se controlaba. Una parte de mí deseaba que perdiera el control y terminara
por devorarme.
Y entonces pasó. Bryan entró con un puñal en alto, aunque no podía verlo por
el placer que me cegaba. Tomó a Kenny, haciéndolo
salir de mí con brusquedad. Los dos gritamos, pero el grito de Kenny pronto se volvió más alto y luego, nada. Cuando pude
recobrar el movimiento de mis extremidades, busqué una luz y la prendí. La
escena me dejó en shock. Bryan
tenía la mano manchada con sangre, y Kenny tenía
clavado un puñal en el pecho (1) Bryan miraba todo,
confundido, como si no supiera qué había hecho.
-¡¿IAN?!-
Me miraba, incrédulo. Y no le
faltaban motivos. Nunca demostré interés en Kenny,
porque no sabía que él necesitaba el mismo amor que yo quería dar. Sus ojos
iban de Kenny a mí y de mí a Kenny,
sin entender.
Bajé con rapidez de la cama y me
arrodillé al lado de Kenny. Ya estaba muerto cuando
lo toqué, y fue entonces cuando no pude contenerme. Lo abracé con toda mi
fuerza, no quería separarme de él, no ere justo, ahora que había encontrado el
amor, nos lo quitaban, quitándome a él, él, el único que había visto más allá
de mí y de mi apariencia...
Bryan
trató de preguntar algo, pero no lo escuchaba. Cuando me calmé, él ya no
estaba, y sabía que Kenny no regresaría. Lo levanté
del piso con cuidado y lo miré. No merecía ser encontrado así. Tomé su ropa y
lo vestí con cuidado, luego de sacarle el puñal del pecho. No salió tanta
sangre como esperaba, tal vez porque su corazón había experimentado cosas que
no había sentido nunca, y el esfuerzo lo había dejado agotado.
Lo acosté sobre la cama y lo
contemplé durante un tiempo que se me hizo eterno. Aún estaba sonriendo.
Sonreía por mí. Nadie jamás lo había hecho, nadie jamás sonrió por o para mí, y
él, en una sola noche, me había dado todo su amor, y su virginidad, cosa que
nadie haría nunca por mí.
Me levanté tratando de no caer al
suelo, porque sabía que me arrastraría hasta el y me dormiría a su lado. Pero
debía irme. Afuera, a que la nieve curara el dolor que tenía en el pecho, en el
mismo lugar donde Bryan le había atestado el golpe a
mi amor...
.
No sé cómo, pero volví a la
abadía. Spencer no estaba por ningún lado, creo que
lo estaban desangrando para revivir a Tala. Y fue entonces cuando comprendí los
sentimientos del cyborg. Él había amado y había
perdido, pero al menos pudo disfrutar plenamente con su amor. Debieron haber
sido los días más felices de su vida, ero cuando la felicidad pasó, se dio
cuenta que su vida estaba vacía... Pero yo no.
Tenía un deber que cumplir, y
debía hacerlo ahora. Sabía que Bryan estaba en su
habitación, y que estaría dormido, o remordiéndose por ser un asesino hijo de
perra. El verlo tirado en su cama, sin sacarse siquiera los zapatos, me
confirmó lo que ya sospechaba. Bien, yo lo libraría de su dolor. Y luego me
libraría del mío, reuniéndome con Kenny.
Le di la vuelta con más fuerza de
la que creía tener, y Bryan se sorprendió. No
esperaba que me recuperara tan pronto, pero hay muchas cosas que nunca sabrá,
ni él ni nadie, de mí. Le pasé el puñal por la garganta y su repugnante sangre
me manchó las manos. Trató de empujarme, pero la sangre no dejaba de fluir, y
sólo alcanzó a ponerse de pie antes de caer y morir. Con el impacto, se debió
haber abierto otras venas principales, la aorta o la carótida, no sé.
Salí sin preocuparme de que me
vieran con un puñal, y con las manos y la ropa cubiertas de sangre. Si me iban
a matar, que me maten, así las cosas irían más rápido.
Llegué a mi habitación y cerré la
puerta sin llave. Daba lo mismo, de todas formas me encontrarían. Dejé el puñal
sobre la mesa de luz y me eché a dormir. Me importaba una mierda lo que me
hicieran, yo debía vivir por Kenny. Sí, antes había
dicho que me iría con él, pero él murió para salvarme. Si no hubiera seguido
sus impulsos (¿acaso tenía la sospecha de que algo iba a pasar? Por más
inesperado que fuese, el que yo hiciera el amor con él era aún más
sorprendente) no sé que hubiera sido de mí.
Ahora sólo restaba esperar...
.
¿Por qué no salió? Porque no correspondía con
lo puesto en los capítulos dos y tres, así de simple. (1) No puse “el mismo
puñal que había visto en el cuerpo de Boris” porque Bryan
se lo llevó en el capítulo dos para matar a Kai,
¿recuerdan? Y, como ven, tenía mucha historia por contar. Pero me decidí por la
que ustedes leyeron antes, pero esta no
me dejaban en paz, así que “que les aproveche”
.
.
Capítulo 5: “Kai”
Tala se venga de Kai... Y Bryan lo ayuda.
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...Había soltado una de mis
manos, pero no me di cuenta sino hasta que fue tarde. Tomó uno de los bisturís
que había a su alcance y con un rápido movimiento me clavó la mano que aún
tenía sobre la pared, la izquierda. El dolor me atravesó como si fuera un rayo,
y grité de dolor. Me aparté de la pared, cayendo arrodillado, y me tomé la
mano, tratando de sacarme el bisturí, pero era inútil. Tala sabía cómo golpear.
-¿Sientes eso Kai?- me preguntó Tala, sonriendo ante mi dolor –Algo así fue lo que sentí en mi corazón. ¿Sabes? Pensé en violarte en un principio, pero no te mereces mi esfuerzo. Ya me di cuenta de la inutilidad de los sentimientos, excepto del odio y la venganza. Y el tenerme dentro de ti sería un privilegio Kai. Algo que nadie más sentirá-
Tomó otro bisturí y lo levantó,
pero fui más rápido. Lo esquivé y llegué hasta la puerta, pero había alguien
allí. Alguien que respiraba con agitación, y que emanaba un calor que no había
sentido jamás. Sólo lo reconocí cuando habló.
-Tala- era Bryan,
y parecía haber corrido toda la noche.
Se
oía raro, como si estuviera volando en fiebre, pero no podía ser. ¿O se había
vuelto loco? Pero ¿por qué?
Tala me tomó del pelo y me tiró
hacia una pared. Una pared metálica. Él y Bryan me
pusieron las correas de ésa camilla, si es que se le podía llamar así a algo
pegado a la pared. Tala se había vuelto más fuerte que antes, y me miraba con
una málica que nunca le había visto, ni siquiera en nuestras noches de pasión.
Pero, para mis sorpresa, ambos se alejaron de mí.
-¿Acaso sabes lo que es amar a
alguien y que no te correspondan, Kai?- Tala y Bryan empezaban a acariciarse. No podía creerlo, y aparté
la mirada –Te lo demostraremos-
Y tuve que verlo. No podía dejar
de escucharlo, así que a veces veía cómo Bryan poseía
a Tala. Escuchar sus gemidos me perforaba los tímpanos. Bryan
también gozaba con Tala, y eso me taladraba el corazón. Él... Él sí amaba a
Tala, y todo el tiempo durmió en la habitación contigua... Me cayó como una
balde de agua fría el darme cuenta que había estado escuchando todo lo que
habíamos hecho, aunque Tala gemía más con Bryan que
conmigo. No sé cuántas veces lo hicieron, pero sus miradas lo decían todo.
Cuando terminaron, se vistieron y
estaban por irse, o eso creí. Tala tomó dos bisturís y le dio uno a Bryan, sonriendo. Entendí de inmediato, pero no me podía
mover.
-¿Lo matamos juntos, amor?- la
mirada de Tala desbordaba amor. Y la de Bryan
también. No podía creerlo, yo estaba atado y adolorido en mi cuerpo y en mi
alma, y ahora... Pero tal vez me lo merecía, sí, tal vez...
-Ya basta- dijo una voz detrás de
todos nosotros, y no la reconocí.
Era Spencer.
Cómo había llegado hasta allí, no tenía idea. Pero tenía unas marcas extrañas
en los brazos, pero no podía razonar bien. Tenía todo el pecho descubierto, y
pude ver cómo su piel estaba más curtida de lo que creí posible. Toda la ropa
que llevaba encima era para ocultarlo. Era horrible, y aparté la vista.
-No vale la pena- les dijo Spencer.
Tala y Bryan
se dieron un apasionado beso frente a nosotros, y se despidieron. Me dirigieron
unas miradas asesinas, y luego Tala volvió a la habitación que le correspondía.
Bryan estaba agotado, y no podrían hacer más esa
noche.
Spencer
tomó los bisturís tenían los dos rusos y los dejó en su lugar. Luego volvió
hacia mí y me destaó. Caí hacia el frente, las
piernas ya no me sostenían, y él me sostuvo por la cintura. Lo hacía de forma
mecánica, sin la mínima expresión, y así me dio vuelta. Tomó mi mano herida y
sacó el bisturí con un tirón. Grité de dolor, y me tomé la mano. Sangraba
demasiado, y traté de parar la sangre, pero era inútil.
Spencer
se agachó a mi lado y me sacó el protector de la mano izquierda. Empezó a
vendarme la mano. No sé de dónde aprendió eso, pero detuvo la hemorragia. Lo
miré confundido, él jamás había mostrado señales de estar interesado en mi
bienestar. O, mejor dicho, yo jamás lo había notado. Pero él no demostraba
ninguna emoción, todo lo hacía de forma mecánica. Cuando terminó, se levantó y
yo lo miré.
Se dirigió hacia la puerta pro la
que había salido Bryan, y
fue entonces cuando me di cuenta de lo fuerte que era Spencer.
Me había sostenido sin mucho esfuerzo con un solo brazo, y así había sacado el
bisturí de mi mano. Después tomó su ropa y se la puso, todo sin decir una
palabra.
-Vamos- me dijo, al pasar a mi
lado.
-¿Eh?- pregunté, sin entender.
-Vas a volver con tu equipo. Ya
no tienes nada que hacer aquí-
Me levanté sin decir una palabra
y lo seguí hasta las puertas de entrada de la abadía. En todo ése tiempo, Spencer no había demostrado el más mínimo cariño, sólo
hacía las cosas como un robot. La nieve caía con rapidez sobre Moscú, y cuando
las puertas se cerraron, supe que ya no podría volver con los Blade Brakers. Mis sentimientos
aún no se habían aclarado, y Ray renovaría sus
esperanzas.
Pero ya había lastimado a
suficientes personas.
Me fui, sin decirle nada a nadie.
Desaparecí, pero llamé a Ray y le dije que la cuenta
la pagaría yo. Eso fue lo último que le dije, y su voz sonaba triste y
preocupada. Pero prefería eso a que se enamorara de mí.
Ya había hecho correr demasiada
sangre en la abadía.
.
¿Por qué no salió? Porque no
podía escribir una escena TAN torturante para Kai,
por más que se lo mereciera. Además, no concordaba porque, en teoría, Ian había matado a Bryan... Este
podría haber sido el otro final, pero el primero me pareció mejor. Ustedes
juzguen...
.
Bueno, ahora sí, el FIN. No pongo
definitivo porque quizás se me ocurra otra idea brillante para alargar este Fic, pero se me hace que ya va a hartar.
Nos leemos
Nakokun
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